Fue indiscutiblemente el político más descollante de Roma.
Por: Juan Camilo Restrepo Salazar*. - La novela histórica es un género ascendente en la literatura contemporánea. Cada vez crece su acogida, y nos encontramos con más y más autores que escogen el género de la novela histórica. Santiago Posteguillo, filólogo y profesor de lenguas antiguas de la universidad de Valencia, es uno de ellos.
La obra de Posteguillo -extensa y maciza- constituye ya hoy en día un fresco monumental de la historia romana. Su última novela (Los tres mundos) está dedicada básicamente a la conquista de las Galias por Julio César medio siglo antes de la venida al mundo de Cristo. Sus “tres mundos” se refieren a lo que estaba sucediendo en Las Galias, en Roma y en Egipto durante el proconsulado de Cayo Julio Cesar.
Ya van tres tomos sobre la vida de César y aún no cruza el Rubicón y todavía está lejos de llegar a los Idus de Marzo. Faltan, pues, varios tomos en los relatos de Posteguillo para completar el retrato completo de la vida el gran político romano que canceló la república y entreabrió con el sacrificio de su propia vida en los Idus de Marzo los esplendores del imperio.
Quienes no ven con buenos ojos el género de la novela histórica echan de menos la ficción como único método válido para escribir novelas. Dicen que es un género mixto que ni es historia ni tampoco literatura de ficción. No es justo este reproche a Posteguillo que se toma escrupulosamente el trabajo mediante notas de pie de página y anexos de sus novelas de enseñarle al lector qué trozos de sus novelas son estrictamente históricas (citando todas y cada una de las fuentes), y qué porciones de sus libros son meras ficciones en las que el autor se aparta de los episodios estrictamente históricos refrendadas por las fuentes.
La obra de Posteguillo -que ha ganado toda clase de premios con sus casi 5 millones de impresiones que han tenido sus libros- conforma hasta la fecha un enorme telón de boca de lo que fueros las grandezas y miserias del imperio romano.
Comienza con una trilogía dedicada a las guerras púnicas y a la familia de los Escipiones; continúa con una soberbia obra también en tres volúmenes dedicadas a Trajano, el emperador hispano que conquistó la Dacia en lo que hoy en Rumania; y ahora lleva tres volúmenes (faltan otros tantos) dedicados a la vida y obra de Julio César, al que dedica la última de sus novelas que se desarrolla en el episodio crucial que fueron las guerras de las Galias.
Quien quiera conocer la historia de Roma debe leer ineludiblemente a Posteguillo.
La conquista de las Galias tiene un especial interés en la formación política de occidente. Compendió el sometimiento a Roma de lo que hoy es Suiza, Luxemburgo, Bélgica, grandes porciones de la Alemania actual, de Francia y de la Gran Bretaña. Con las conquistas de Cesar se formó primero y se romanizó después lo que hoy es el corazón de la Europa contemporánea. Julio Cesar sostenía que todo lo que quedaba al sur del Rin debía ser parte del imperio romano.
A Julio César se le hacen muchos reproches: como que fue un invasor sanguinario que con puño de hierro sometió al imperio de Roma a los pueblos galos, y quien destruyó los cimientos de la República romana que tanto defendió Cicerón. Pero nadie podrá negarle que fue indiscutiblemente el político más descollante de Roma.
Quien quiera estudiar amenamente todo esto, debe leer infaltablemente a Posteguillo.
Bogotá, D. C, 30 de noviembre de 2025
*Abogado y Economista. Exministro de Estado