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Gabriel Ortiz
Gabriel Ortiz

Así ocurrió el fin de semana con los colombianos que cayeron en poder del presidente Petro, cuyos últimos días le quedan enanos para confiscar las libertades de una nación.

Por: Gabriel Ortíz*. - Cuatro disparatados e irregulares años, sometidos a sustancias, climas y cercanías, conducen a graves pérdidas de memoria, a juicios y actuaciones anómalas, que desvían a los seres humanos. Muchos tratan de eludir los destrozos cerebrales con medicamentos y terapias profesionales, que quienes las burlan, profundizan la enfermedad.

Un caso crítico hemos venido soportando los colombianos durante esta cuarta parte del siglo XXI, cuando un ejemplar muy conocido, se involucró en esta sociedad, vendiéndose como salvador y único líder con certeras capacidades para eliminar los traumas de una nación.

Pero existen tiempos durante los cuales el engaño y la falacia se apoderan de la imaginación de estos seres, a los que rapan su voluntad, ad libintum y libertades.

Así ocurrió el fin de semana con los colombianos que cayeron en poder del presidente Petro, cuyos últimos días le quedan enanos para confiscar las libertades de una nación. Tenía que reportarse ante el Congreso, como la ley lo dispone, para inaugurar la legislatura y relatar su obra de gobierno, si la hubiere.

Esa tarde gris inició una perorata de más de dos horas, durante las cuales se inventó acciones que nunca realizó y que nadie conocía, pero que tal vez, reposan en el interior de ese emblema de la última letra del alfabeto Arameo, que cuelga de su mano derecha.

Su narrativa impresionó a los presentes y los televidentes con sus ejecuciones desde la Casa de Nariño. Ha acabado con la pobreza, ya nadie roba o asalta, incautó la totalidad de los cultivos de coca, hizo brillar la economía que hoy está en ruinas, ya no hay hambre, solo deja hoy a unos cuantos ricos, porque los demás colombianos pertenecen a una clase media muy pudiente. Calificó de servicio eficiente y muy profesional a la salud, que dejó de existir en Colombia, como se advierte en las interminables colas para alcanzar un médico o unos medicamentos. Mostró sí un barco que el Estado negoció con la esposa del ministro Jaramillo por una millonada, para atender zonas marítimas o fluviales.

Nada se diga de la fracasada paz total, ni de los 27 mil guerrilleros que asesinan y desplazan a los campesinos y habitantes de 850 municipios, expertos también en los votos fusil de las pasadas elecciones. Ni una palabra del “congelamiento” y destitución de calificados miembros del Ejército.

Como todas las mentiras que surgen cuando nada hay que mostrar, sacó de la manga la cruz del Arameo, un falso o desconocido “desarrollo empresarial de altísima tecnología, que nos coloca hoy en el primer mundo” con la fabricación, producción y exportación de carros eléctricos. No supo la ubicación de la fábrica, ni clase de vehículos. Pura imaginación. Le falló la memoria.

Así transcurrieron tres horas de mentiras en cadena, apoyadas con descompuestas imágenes y cuadros de televisión para sorprender y engañar a un congreso que esperaba conocer algo del mandatario que por fin deja el gobierno para fortuna de Colombia.

Petro olvidó la cortesía, porque abandonó furtivamente la reunión de inauguración del Congreso, sin siquiera despedirse, ni escuchar, como lo ordena la ley, a los senadores Julio Cesar Triana y Andrés Forero, quienes replicaron los engaños y falacias de Petro. Ellos sí dejaron en claro la farsa “petruna”, que infortunadamente desapareció de las pantallas de televisión.

BLANCO: Siguen las celebraciones en Colombia: solo faltan 13 días para que la hecatombe termine. Pero, pero: ya anuncian protestas y desmanes de ciertos enmascarados.

NEGRO: Petro no se va sin su acostumbrado acoso y agresiones contra la prensa durante el desfile del 20 de julio. Su integración estuvo en riesgo. El CPB, elevó su protesta por este hecho violento contra los medios.

Bogotá, D. C, julio 22 de 2026.

*Periodista. Exdirector del Noticiero Nacional, Telematinal y Notisuper.