Una vez más, Colombia debe jugar un papel clave en la tarea de recuperar el prestigio y la eficacia del principal organismo multilateral.
Por Fernando Cepeda Ulloa*. Colombia no ha sido ajena a la historia de las Naciones Unidas, la organización multilateral más importante que se ha creado en la historia. Tuvimos que ver con la escogencia de su sede, con el lugar donde se construyó el imponente edificio donde funciona, y hemos formado parte de su organismo más importante, el Consejo de Seguridad, en ocho ocasiones, como uno de los miembros no permanente del mismo. Y participamos como los miembros de una coalición de voluntarios en la guerra de Corea, que fue una de las actividades más controvertidas de la organización.
Hay que reconocer que las Naciones Unidas (ONU) no está, precisamente, en su mejor momento. Y por ello hemos escuchado planteamientos tan duros, como los que hizo el presidente de Brasil, Lula Da Silva, en el discurso en la Asamblea General que este país siempre inaugura por una de esas decisiones protocolarias que rigen en la vida internacional. El presidente de Brasil, que dijo que esta era la décima vez que hablaba ante la en la Asamblea e hizo una durísima presentación sobre la precaria situación hoy de la ONU, haciendo énfasis en la pérdida de prestigio y credibilidad de la organización. No fue el único. Paradójicamente, el presidente de Argentina, que está colocado muy lejos ideológicamente de Lula, hizo una crítica también muy fuerte. Afirmó que “Naciones Unidas se ha convertido en una organización inútil, que sólo sirve para alimentar a una casta de parásitos, fatalmente arrogantes, disfrazado de burócratas bien intencionados". José Manuel Restrepo, en un lenguaje en ti, transmitió las críticas del presidente Abelardo, una síntesis de la de Lula y Milei.
Guerra entre Rusia y Ucrania. Conflictos armados en África. Lo que vivió Israel y lo que ocurrió en Gaza etc.
Una situación más compleja que la de siempre, en el Medio Oriente, violaciones de derechos humanos en algunos países y los organismos respectivos de la ONU guardan silencio. Burocracia dispersa en diversas partes del mundo, cada vez más criticadas por su inacción o por sus inclinaciones prejuiciadas frente a los Estados. Es que las Naciones Unidas se construyó como la gran esperanza para la humanidad después de dos grandes conflagraciones armadas que tuvieron efectos catastróficos y es esa esperanza la que hoy da lugar a evaluaciones que se declaran engañadas.
En la sesión inaugural se escucharon planteamientos muy significativos tanto del presidente Lula como del presidente Trump. Una expectativa por lo que iba a decir la presidenta interina de Venezuela y, finalmente, comprometió su palabra ante la comunidad internacional para asegurar que habrá elecciones en ese país.
Una vez más, Colombia debe jugar un papel clave en la tarea de recuperar el prestigio y la eficacia del principal organismo multilateral. Debo recordar que, como Representante permanente que fui ante las Naciones Unidas en Nueva York, en nuestra calidad de coordinadores del Grupo de Río, propicié una propuesta de reforma de la organización, que fue suscrita por todos los embajadores de América Latina y que oportunamente se envió a Javier Pérez de Cuéllar.
Entiendo que una copia de la misma no existe ni en el archivo de Colombia en nuestra representación en Nueva York ni en la propia cancillería. Supongo que sí en la Secretaría General de la ONU. Como lo dijo con mucho valor Carlos Lleras de la Fuente después de haber sido embajador en Washington, los archivos correspondientes a un importante periodo de nuestras relaciones con Estados Unidos no se encontraban ni en nuestra misión diplomática en Washington, ni en la cancillería colombiana. ¿Acaso un patrón? ¿Acaso un descuido significativo en el manejo de los archivos?
Hace algún tiempo preparé para la cancillería un estudio sobre los discursos pronunciados por Colombia ante la Asamblea General y traté de encontrar algún significado y alguna continuidad histórica en los mismos. Excepcionalmente los ha pronunciado el presidente de la República.
Bogotá, D. C, 27 de septiembre 2026
*Analista político, catedrático, exministro de Estado.