Opinión
Por Jorge Enrique Robledo.-Las grandes ciudades son organismos complejísimos, pues deben albergar a millones de personas y múltiples servicios y sistemas. Sobre cómo organizarlas hay posiciones ideológicas y políticas, pero, se supone, todos ellas deben fundamentarse en bases técnicas. Y seguramente sea la movilidad el aspecto más difícil de lograr que opere bien, porque las personas y los vehículos aumentan sin cesar, en tanto las vías no pueden hacerlo en igual proporción. El Pico y Placa ilustra lo mal que se va al respecto, pues esta “solución” resulta ser hasta cómica: “les queda prohibido usar el vehículo que les costó una millonada”.
Por Amylkar D Acosta M.-Según el IDEAM el actual fenómeno de El Niño pasó de moderado a fuerte y se podría prolongar hasta marzo del próximo año. Cada día que pasa se parece más al fenómeno de El Niño de 1992 – 1993, tanto por su severidad como por su duración, el mismo que le significó al país 14 meses de racionamiento. Esta vez el sector eléctrico está mucho mejor preparado para enfrentarlo, gracias a su nueva arquitectura institucional y regulatoria, lo cual le ha permitido sortear con éxito tres episodios anteriores de este fenómeno extremo propio del cambio climático en los últimos 20 años.
Por Luis Fernando García Forero.- El mapa político que se dibuja en Colombia, luego de las elecciones territoriales del 25 de octubre, será un factor decisivo para el acuerdo de paz, no sólo en términos políticos, sino desde el punto de vista estratégico.
Por José Felix Lafaurie.- Si en los últimos 25 años se expandió la zona cultivada en 600.000 hectáreas, parece aventurada la meta de 1 millón en 3 años planteada para el programa Colombia Siembra; pero yo coincido en que no solo es posible con la impronta gerencial del ministro Iragorri, sino necesaria como una señal de que, con Farc o sin ellas, la recuperación del campo es un propósito gubernamental para garantizar la soberanía alimentaria, sustituir importaciones costosas y aclimatar el progreso rural, que es el verdadero nombre de la paz.
Por Ramón Elejalde.-Los días previos a las elecciones son tiempos propicios para la calumnia, los señalamientos injustos y sin pruebas. Con la refinación de las llamadas redes sociales este tipo de armas, muy innobles muchas de ellas, son el pan nuestro de cada día. Pero estas cosas no suceden solamente a través de la conseja; en ocasiones los medios masivos de comunicación se prestan para estimular la infamia.
Por Gabriel Ortíz.-Se les dijo, se les advirtió, se les notificó, se les avisó, se les previno, como decía el humorista uruguayo Hebert Castro, y no hicieron nada, no actuaron, no escucharon, “se pasaron todo por la faja” y ahora sufrimos los estragos y las consecuencias de un dólar incontrolado.
Por José Gregorio Hernández.- Es bueno que las palabras que se utilizan, en especial respecto de asuntos públicos de gran trascendencia, correspondan a su verdadero significado, para evitar equívocos.
Por Juan Manuel Galán.- El Congreso de la República tiene en sus manos la reforma constitucional sobre el procedimiento legislativo especial, que permite cumplir los acuerdos de la Habana. Este es un momento histórico y por eso, deben evaluarse con cuidado los mecanismos transitorios que se quieran incluir en la norma y garantizar la participación de quienes de la mejor manera, pueden liderar el proceso de reconstrucción en nuestro país.
Por Luis Fernando García Forero.-Fernando Carrillo vuelve a casa. El País, de España, en su edición del 3 de octubre del mes en curso publicó una interesante entrevista con nuestro Embajador saliente y próximo a regresar a Colombia. En forma amena y puntual, al responder las preguntas, repasa sus 2 años como diplomático y se refiere al histórico momento que vive nuestro país.
Por Mauricio Cabrera.-Colombia Siembra. Con este significativo nombre el Ministerio de Agricultura ha lanzado un ambicioso plan para desarrollar el sector rural colombiano, cuyos objetivos son garantizar la seguridad y la soberanía alimentaria del país y aumentar la oferta exportable. Las metas son sembrar 1 millón de hectáreas nuevas y generar 270.000 empleos nuevos en el campo, destinando $1,6 billones del presupuesto nacional a programas de estímulos al agro y unos $24 billones al crédito agropecuario. Son metas ambiciosas, porque mientras que los últimos 25 años el área cultivada solo creció 600.000 hectáreas, ahora se busca que aumente 1 millón en tres años. La seguridad y la soberanía alimentaria es prioritaria, porque con la apertura hacía adentro de las dos últimas décadas Colombia se ha vuelto en extremo dependiente de las importaciones de alimentos. Así mientras en 1990 comprábamos en el exterior 1,2 millones de toneladas de alimentos por valor de USD 400 millones, el año pasado importamos 10,2 millones de toneladas por valor de USD 6.200 millones.