Opinión
Por: José Félix Lafaurie Rivera*.- En el gran México, el izquierdista López Obrador, quien había prometido independencia, dignidad nacional y mil cosas más, no solo cedió pronto a las presiones de Estados Unidos frente a la migración masiva, sino que terminó sometido a la extorsión del narcotráfico, que lo obligó a liberar al hijo de 'El Chapo' bajo la amenaza de un baño de sangre.
Argentina, ahogada en la corrupción y la crisis económica, se apresta al regreso casi seguro del Socialismo Bolivariano con Alberto Fernández y ¡Cristina Kirchner! como fórmula vicepresidencial. ¿País amnésico, o será que, de verdad, “veinte años no es nada”? Entre tanto, también acosado por la corrupción del Lava Jato y la censura internacional, que lo acusa de “extrema derecha” y de culpable directo del desastre amazónico, Bolsonaro se defiende frente a una oposición y un país que mitifica a Lula y añora a Roussef.
Guatemala y Honduras no logran librarse de la violencia del posconflicto –cualquier parecido…– y se han convertido en protagonistas de la migración masiva hacia Estados Unidos, en caravanas de miles de acosados por la pobreza y la falta de oportunidades.
Cuba, Nicaragua, Venezuela y Bolivia son vulgares “demodictaduras”, dictaduras mal vestidas de democracias, bajo el sello del Socialismo Bolivariano, donde las libertades solo están en el discurso, aunque, en mala hora, ese discurso haya sido suficiente para el reconocimiento miope de la ONU, aceptando a ¡Venezuela! en su Consejo de Derechos Humanos.
En Bolivia se encienden las protestas callejeras frente al atropello electoral, montado sobre la burda interrupción del conteo por “problemas técnicos”, que atornilló a Evo en el poder, motivó la renuncia del vicepresidente del Consejo Electoral y la solicitud de segunda vuelta por parte de la OEA y la Unión Europea. Frente a los incendios y la violencia callejera, el gobierno responde con represión policial soportada en el uso de la fuerza legítima de un Estado que, paradójicamente, luce ilegítimo.
En Chile, país de mostrar en la región, un alza preestablecida por Ley en los precios del metro genera una ola de violencia sin precedentes, que el analista local, Fernando Villegas, no duda en calificar de “ensayo general de insurrección” que no se explica por el descontento espontáneo, sino que responde a claros elementos de planeación, dirección, sincronización y participación de agitadores “profesionales, como los de nuestras marchas de todos los días.
Si por Chile llueve por Ecuador no escampa. Los indígenas, infiltrados por la izquierda, como también sucede en Colombia, y aupados a distancia por Correa, levantaron al país con violencia callejera y hasta retención de policías y periodistas, en respuesta a las medidas económicas del Gobierno.
¿Por qué se me antojan coincidencias con nuestra realidad? ¿Será que las manifestaciones estudiantiles, violentas, vandálicas y agresivas contra la Policía; y las de Fecode y las centrales obreras, obedecen al espontáneo descontento?; ¿será que nada tienen que ver con la amenaza petrista de mantener al pueblo en la calle?; ¿será que no son apoyadas por el narcorégimen del vecindario?; ¿será que no buscan desestabilizar al gobierno Duque y no cuentan con el beneplácito silencioso y ladino del “centrosantismo”?
Uhmm…, mucho me temo que sí. En Chile se detectaron, entre los manifestantes, seis agentes armados del SEBIN venezolano, y un comunicado de la OEA ratifica la participación de Cuba y Venezuela en la organización y financiación de la violencia en Chile y Ecuador.
Por ello, en este momento en que “arde Latinoamérica” y la inestabilidad política está a la orden del día con sospechosa sincronización continental, los colombianos debemos acercarnos a las urnas con responsabilidad y sentido de futuro.
Bogotá, D. C, 27 de octubre de 2019
*Presidente FEDEGAN
@jflafaurie
Por Jorge Enrique Robledo*.-Este artículo se terminó de escribir el viernes antes de las elecciones del 27, que han sido tanto o más corruptas que siempre, por cuenta de los mismos con las mismas, el nombre con el que, hace 80 años, Gaitán marcó con hierro al rojo a la cúpula liberal-conservadora, cuya crisis la llevó a dividirse y a cambiarse de nombres pero no de prácticas.
Si algo se sabe, es el alto costo de las elecciones y su muy extendida y profunda corrupción, con fraudes antes de votar, a la hora de votar y después de votar, según dijera un Procurador General. Además es norma que quienes controlan el Estado, como sátrapas, arreen los electores a las urnas, sometiéndolos mediante el gasto público y las más burdas prácticas clientelistas y hasta el pago al contado de los votos. Y los contratistas de las obras públicas suelen ser los financiadores de las campañas electorales, a cambio de que les entreguen la contratación y el derecho a saquearla, negocio que incluye convertirlos en amos de los jefes de la administración pública y los dirigentes políticos.
A tanto ha llegado la descomposición, que no ha tenido consecuencias mayores que el consorcio de Odebrecht-Grupo Aval financiara las dos campañas presidenciales de 2014. Porque el curubito del poder –todos los mismos con las mismas– ha impuesto el más cínico tapen-tapen, tanto, que ahora le ayudan al ex fiscal Martínez a que se pavonee como lo más respetable del país, porque tiene –según ellos y no es un chiste– méritos de sobra para montarlo en la Presidencia en 2022.
Y el sistema legal que rige las elecciones en Colombia –el Consejo Nacional Electoral y la Registraduría– no representa la democracia sino la partidocracia, forma de control del Estado que concuerda bien con los otros dos componentes constitutivos del régimen: plutocracia y cleptocracia. ¿No es el colmo que acaben de nombrar como Registrador Nacional a un jefazo del partido de la U, cargo desde el que debe repartir el poder de esa institución según los votos de los partidos que eligieron y sostienen a Duque, es decir, del Centro Democrático y de los que fueron santistas? ¿No está diseñado el Consejo Nacional Electoral para favorecer las componendas de las fuerzas que conforman la partidocracia, antes que para garantizar la rectitud de los procesos electorales? Urge una reforma constitucional que cree un poder electoral independiente, que no represente los intereses de unos cuantos sino de todos los colombianos.
Pero lo peor de esta historia, que convirtió en sistémica la corrupción en Colombia, no es lo mucho que se roban ni el inmenso costo de la mediocridad clientelista con la que gobiernan. Lo más destructivo consiste en que es la forma que crearon para poder gobernar contra el progreso nacional y aun así ganar siempre las elecciones, negando la esencia misma de la lógica electoral democrática, que señala que quien gobierna mal no se sostiene en el poder.
Su mal gobierno ha sido tanto, como resultado de que nunca han tenido como propósito desarrollar de verdad el capitalismo nacional, que Colombia está lejísimos de la capacidad de crear riqueza y empleo de los países desarrollados, pero sí está entre los primeros en corrupción pública y privada y padece por un gran atraso industrial, agropecuario y científico técnico, 70 por ciento entre desempleo y rebusque, 4,7 millones de trabajadores expulsados a otros países, 2,4 millones aguantando literalmente hambre (bit.ly/2JkCnjm), sistema tributario regresivo, educación privada casi toda cara y mediocre, sistema de salud inicuo, grave crisis ambiental, transporte urbano indigno y costoso, inseguridad y violencia desmedida, etc. En contraste, se padece una de las peores disigualdades sociales del mundo, dato que prueba que hacen política para separar su suerte personal de la suerte de la Nación, con lo que al país le va mal pero a ellos les va muy bien. Y como han controlado el 99,99999 por ciento de toda la administración pública colombiana, es obvio que son ellos los únicos culpables nativos de las desgracias de tantos compatriotas.
Pero como son hábiles para crear argucias, andan con la mentira de que “todos los políticos son iguales” –ellos y los que les hacemos oposición–, para que el elector escoja por lo único que marca la diferencia según esa falacia: la plata que los mismos con las mismas, en dinero o en especie, les dan por sus votos. Porque si somos la misma cosa, por ejemplo, ¿cómo se explica que preferimos crear al Polo y hacerles oposición a Uribe, a Santos y a Duque que unirnos a sus combos y a sus políticas dañinas para Colombia? ¿Será que no sabíamos ni sabemos que a todo el que se apandilla con ellos alguna teta del presupuesto le toca?
Bogotá, D. C, 25 de octubre de 2019.
*Senador del Polo Democrático Alternativo
@JERobledo
Por Mons. Víctor Manuel Ochoa Cadavid* - Estamos a las puertas de un momento muy importante en la vida de nuestra comunidad: Las elecciones a los cargos de las autoridades locales, aquellos que tienen la responsabilidad directa del entorno cercano a nuestras comunidades. Seremos llamados a expresar nuestra elección en los próximos días, y es necesario entrar a reflexionar sobre la gran responsabilidad que tenemos al escoger a quienes tienen que cuidar y gestionar los recursos de la comunidad.
Deseo presentar en estas sencillas reflexiones, algunos elementos para los lectores de LA VERDAD, que susciten una profunda lectura de esta realidad social que nos toca. Con las elecciones entramos en el ejercicio de la democracia, el sistema político que hemos elegido para nuestra expresión como estado; por el voto, elegimos a algunos que tienen que administrar y buscar el bien de todos. En nuestra comunidad, los gobernantes deben buscar el desarrollo humano integral, un compromiso con las realidades superiores que animan nuestra sociedad, pero que se concretizan en las necesidades de los hombres y mujeres de nuestra comunidad. Como ciudadanos, pero también como cristianos, seguidores de Jesús y de su Evangelio, tenemos que asumir con mucha responsabilidad este momento decisivo.
En la democracia, algunos son encargados por la comunidad de velar por los derechos y los deberes de todos. La democracia es también participación, fortaleciendo formas y modos en los cuales se lleve a que todos los ciudadanos participen con su aporte, y con el cumplimiento de las normas y leyes entregando su valioso aporte a la vida del entorno en el cual vivimos, ayudando a que todos tengan lo necesario y fundamental para su existencia.
Esa decisión que tomamos con las elecciones, deben ser libres, garantizando que este proceso elija a los mejores, a aquellos que por sus valores y capacidades respondan a todas las necesidades. No debe ser sólo una elección basada en agrupamiento de ideas o de principios políticos, siguiendo solo una bandera o una persona. Deben manifestarse principios y elementos superiores en esta elección, repasando ideas, propuestas, programas de acción y de gobierno. Esta elección no puede estar marcada por beneficios políticos, por dádivas o cosas que creen una corrupción de la escogencia que hacen los ciudadanos. Tendríamos que superar esta forma de buscar la expresión del voto por los miembros de nuestra comunidad. Debemos extirpar toda forma de pago o de intercambio por el voto, además de ser un delito, rompe con los altos principios éticos de este delicado momento de la comunidad.
La elección de los mejores, es el principio, tener claramente marcada la verificación que los ciudadanos deben realizar en el tiempo. Los responsables del Gobierno deben rendir cuentas de forma clara y constante a todos, incluso aquellos que no han votado por ellos. Algunos principios deben estar siempre presentes: quien administra la realidad de los bienes públicos tiene que mostrar que su obrar y acción son correctos y responden a la construcción de un ideal social.
Al momento de expresar nuestra voluntad en las urnas, debemos tener en cuenta que la acción de los gobernantes tiene que defender temas y principios que para nosotros los cristianos son fundamentales:
- La defensa de la vida humana (desde su concepción en el primer instante de la fecundación, hasta el término natural de su fin), esto comporta claramente un NO al aborto y a la eutanasia, a los experimentos médicos en el campo de la vida humana.
- La defensa de la familia humana (constituida por un hombre y una mujer, abierta a la vida, con acceso a los bienes fundamentales para su realización en la vivienda, la justa remuneración, la educación).
- La educación y acceso a los bienes que como cristianos defendemos en la doctrina social de la Iglesia, la libertad religiosa y el respeto de los espacios para los que somos creyentes (en todas las condiciones religiosas y de vida espiritual).
- Que todos puedan participar de los beneficios de la salud, sus desarrollos y medicamentos; comenzando con los más pobres.
- Los gobernantes tienen también que procurar la ejecución de los recursos públicos con total eficiencia y honestidad, buscando el bien común en obras que sirvan a todos y no a unos pocos o a segmentos de una determinada comunidad.
- Deben igualmente garantizar que todos los miembros de la comunidad reciban los bienes y beneficios sociales, especialmente los que por razones históricas o los complejos momentos de nuestra Patria, están excluidos de ellos. Es la búsqueda del ejercicio de la justicia social (Números 81, 82).
Estos principios y elementos están muy bien expuestos en el Compendio de la doctrina social de la Iglesia, publicado por mandato de San Juan Pablo II en 2004 (números 408 y siguientes).
Es necesaria la participación de todos con una afluencia masiva a las urnas, así garantizamos que exista verdaderamente una representación de todos en la elección de nuestros gobernantes. Un voto necesario, pero que también tiene que ser respetado y acompañado con gran honestidad por las autoridades responsables de su registro y conteo.
Nuestro país, Colombia, vive una polarización política desde hace muchos decenios. Es justo que en las elecciones y en la lectura de las realidades políticas (que comporta la lectura de hechos económicos, sociales, de derecho y justicia), se garantice el derecho de la agrupación de ideas y de líneas de acción (partidos políticos), pero debe tenerse en cuenta también la búsqueda del bien común y de la construcción del desarrollo humano integral.
Existen bienes superiores que tenemos que buscar con urgencia: el bien de todos, la paz, el orden y la adecuada aplicación de las leyes, la reconciliación y la reparación de los derechos de las víctimas de la violencia, la verdad (en todos los espacios) para construir sólidamente el futuro. Los discursos y las palabras del Papa FRANCISCO en su visita apostólica a Colombia, son un precioso tesoro que tenemos que repasar cada vez más, buscando su profunda enseñanza.
El servicio político en el Gobierno y la representación que se ejerce, tiene una importante tarea y horizonte: BUSCAR EL BIEN COMÚN, donde se ayude a todos. San Juan Pablo II, hablando de los fieles laicos, nos dio algunas características para este servicio en la comunidad política: la paciencia, la modestia, la moderación, la caridad, la generosidad (Carta Apostólica Christifidelis laici, n. 42).
De frente a nosotros, en nuestra comunidad concreta, tenemos grandes retos y grandes problemas en el horizonte, no podemos alejarnos de ellos y no tenerlos en cuenta a la hora de expresar nuestra voluntad en las urnas: la emigración y retorno de tantos a esta región, la pobreza en nuestras periferias, la falta de empleo y de oportunidades para muchos, la pérdida de valores cristianos y de fe, la corrupción, la violencia e irrespeto de la vida humana -don sagrado de Dios-, la falta de vivienda digna y de oportunidades.
A la hora de emitir nuestro voto, pensemos en la alta responsabilidad de todos. Cada voto es importante y necesario, debe ser animado por principios de altos principios del bien común. Un voto que debe ser animado no por intereses de parte o por beneficios materiales debe contribuir al beneficio de todos, y al desarrollo de una comunidad en forma integral.
Nos asista Dios, con su Espíritu Santo en esta elección al expresar nuestra voluntad escogiendo los gobernantes que necesitamos.
Cúcuta, 25 de octubre de 2019
+ Víctor Manuel Ochoa Cadavid
* Obispo Diócesis de Cúcuta
Por Lorena Rubiano.- “Argentina se acerca a los Brics”.
“Pues hemos nacido para colaborar, al igual que los pies, las manos, los párpados, las hileras de dientes, superiores e inferiores. Obrar, pues, como adversarios los unos de los otros es contrario a la naturaleza”. Marco Aurelio.
SIN ser experta en el tema económico internacional, quiero en esta nota destacar dos aspectos importantes: primero el descalabro, daños y gran costo humano y la difícil situación del vecino país del Ecuador al imponer normas del Fondo Monetario Internacional, que, sin medir consecuencias sociales, al obligar al gobierno de Lenin Moreno, a subir el precio de los combustibles hasta en un 120%.
Como consecuencia de esa crisis, el mundo mira hacia alternativas económicas diferentes y más humanísticas. Las crisis se originan cuando solo se piensa en el factor monetario, que traen enormes consecuencias sociales.
Hace unos años aparece en la economía internacional, “Brics” para referirse conjuntamente a Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, asociación económica-comercial de las cinco economías nacionales emergentes más importantes del mundo, considerados el paradigma de la cooperación Sur-Sur.
La dinámica del desarrollo de la comunidad de Bric y, a continuación, de Brics, se ha convertido en un factor real de la economía mundial y, a medida que aumenta, un factor de la política internacional. Ahora los países Brics pueden mostrar indicadores tales como: en el PIB del planeta su contribución -27%, en el comercio mundial- 18%. A, desde el punto de vista de la geografía y la población, el 45% de la población de la tierra vive actualmente en los países Brics y debajo de ellos es 1/3 de la tierra mundial.
Todas estas naciones tienen en común una gran población (China e India por encima de los mil cien millones, Brasil y Rusia por encima de los ciento cuarenta millones), un enorme territorio (casi 38,5 millones km²), lo que les proporciona dimensiones estratégicas continentales, una gigantesca cantidad de recursos naturales y, lo más importante, las enormes cifras que han presentado de crecimiento de su producto interno bruto (PIB) y de participación en el comercio mundial en los últimos años, lo que los hace atractivos como destino de inversiones.
Los países participantes Brics están buscando conjuntamente respuestas a los retos y amenazas más agudos para la paz y la estabilidad. Llevando esta gran iniciativa a la creación de una red de alianzas económicas que representarán a todas las regiones del mundo no anglosajón.
Fundado en su enorme territorio, recursos naturales y el tamaño de su economía la Argentina en el grupo Brics es actualmente apoyado por Brasil, Sudáfrica, la India, Rusia y China, Dicha inclusión estaría siendo impulsada mayoritariamente por la India, país asiático con el que la Argentina ha iniciado un proceso de acercamiento que se tradujo en múltiples visitas mutuas de cancilleres así como de altos jefes de Estado. Así el grupo pasaría a llamarse "Bricsa".
De la capacidad de influencia de los países emergentes en la reforma de la gobernanza económica mundial depende el éxito o el fracaso de este experimento económico. Colombia no debe estar alejado de este proyecto.
Bogotá, D. C, 25 de octubre de 2019
Por Gabriel Ortiz*.- Pocas contrataciones han tenido tanta publicidad extemporánea, como la del metro para Bogotá; y muy contadas las que han requerido más explicaciones. Tradicionalmente, por ley, en las licitaciones participaba un número plural de oferentes. Peor esta vez, para entregar la más grande del país, solo se estudiaron dos oferentes, uno con dudosa reputación.
Para anunciar el ganador se convocaba un acto público, con rueda de prensa incluida y transmisión en vivo por los canales oficiales de televisión del Estado. Se escuchaba a los otros participantes, si había lugar. ¡Eran transparentes!
La transparencia necesita claridad, luz del día, nitidez, lucidez que no se pueden lograr bajo el manto de la noche, la oscuridad y afanes que siembran duda, desconfianza, sospecha, temor.
Hay que reiterar que es la obra más grande, costosa y comprometedora del patrimonio nacional que se ha emprendido en Colombia.
Por ello hay que llegar hasta los ínfimos pormenores y explicaciones, sin eludir detalle, como ahora se persigue, “impopularidad pero eficiencia”.
Y el Presidente Duque creyó que las cosas se pueden hacer bajo las sombras de la noche. Asistió, al acto de adjudicación al día siguiente, cuando ya todo estaba consumado y como si se tratara de otro dosier, afirmó: “que ahora no vengan argumentos pueriles para ir en contra de esta iniciativa. Hoy se adjudica el Metro y queremos que sea una realidad”. ¿Qué tal la puerilidad de la que habla el Presidente? ¿Será infantil, cándido, trivial o vano, preocuparse por la forma como se maneja el Estado y como se gastan los recursos de la comunidad?
Quizá el ojo no esté afuera, porque aún quedan personas que se preocupan por lograr una Colombia sin corrupción.
El senador Rodrigo Lara se puso las pilas y viene haciendo preguntas y pidiendo explicaciones sobre la manera como se manejó la licitación del Metro para Bogotá. Son tan válidas sus preguntas e inquietudes, que han “sacado de quicio” al gerente del Metro, Andrés Escobar, quien durante una entrevista radial, le tiró el teléfono al parlamentario, a los periodistas que cuestionaban y al público que seguía con gran interés el interrogatorio.
Por ejemplo: Escobar, no ha respondido ciertos manejos de la licitación que solicitó el parlamentario amparado por sus derechos de petición. Si eso le ocurre a un congresista, ¿qué no le ocurrirá a un ciudadano cuya legitimidad desconocen el funcionario y el alcalde Peñalosa?
Que el Metro sea superficial o subterráneo, es lo de menos. Así sea una puerilidad investigarlo, es apenas un deber y un derecho que tienen los colombianos, a saber cuántos millones o billones, ha gastado el alcalde Peñalosa para limpiar una imagen tan deteriorada, que nadie sabe si es transparente o ineficiente.
BANCO: Son muchos los colombianos que defienden la libertad y la independencia del Periodismo, apoyando a Noticias Uno.
NEGRO: Las protestas populares, solo se controlan con justicia y equidad, no con medidas represivas.
Bogotá, D. C, 25 de octubre de 2019
*Exdirector del Noticiero Nacional, Telematinal y Notisuper.
Por Jairo Gómez*.-Hablaba en mi columna anterior, “La Democracia Bajo Sospecha”, de cómo la pérdida de confianza en esta institución ha llevado a que los ciudadanos hoy la pongan seriamente en duda y la impugnen como sistema idóneo para gobernar; todo, porque quienes llegan a gobernar en democracia mienten y sus promesas de campaña se confabulan con los privilegios preexistentes para engañar al electorado.
Los estallidos sociales de los últimos días en Chile, Ecuador y, de alguna manera, en Colombia corroboran este descontento que en otros países han dado paso a dictaduras populistas de izquierda, derecha y a nacionalismos hirsutos. Es necesario preservar la democracia, pero para ello las clases dirigentes de estos países deben poner los pies sobre la tierra porque parece que vivieran en la estratosfera y lejos de su pueblo agachan la cabeza temerosas frente a los aullidos del FMI y el Banco Mundial; en Argentina, para citar otro ejemplo, la calle le cobró a Macri su desproporcionada deuda con estos órganos de crédito y hoy está al borde de perder la reelección dejando a los gauchos debiendo hasta la risa y una economía al borde de la quiebra.
Esto hace que la movilización social no se detenga y se una realidad. Creo que se equivocan quienes insisten en hurgar en otras latitudes para buscar responsables externos en las movilizaciones. Detrás de estas protestas está el pueblo que no es pendejo y no necesita de padrinos para denunciar que hoy el mísero salario no les alcanza para llegar a fin de mes. Quienes hoy van a la calle es porque están sintiendo el rigor de unas desmesuradas e irresponsables políticas impuestas por una clase indolente y perversa.
Dicho lo anterior, un común denominador camina como un fantasma en estas economías dependientes más allá de los reclamos coyunturales: la crisis socio-estructural que hoy afecta a millones de hogares en América Latina; hogares que sobreviven en medio de un profundo obstáculo, silencioso, imperceptible, que no se ve, y que hoy carcome cualquier intento de progreso como es el de persistir en mejores condiciones para embolsar una mejor calidad de vida.
Ese profundo obstáculo -común a toda la región- reverbera en las pensiones indignas, salud precaria, sueldos miserables, educación de mala calidad, atención médica mediada por el dinero, deuda universitaria vitalicia, sueldos de la élite política, delincuencia sin control, empleos precarios, y los imparables escándalos de corrupción en todas las instituciones del Estado. En definitiva, lo que ocurre se podría asimilar a una pandemia que raya con la desigualdad y la exclusión. La gente, mamada, le está diciendo no más a esos discursos que los medios de comunicación replican sin digerir naturalizando el supuesto progreso con eufemismos como el crecimiento económico, la sostenibilidad fiscal o responsabilidad macroeconómica; charlatanes.
La calle le está diciendo no más a estas clases dirigentes desconectadas con sus pueblos que no quiere seguir infectada por aventuras neoliberales que están socavando los valores democráticos privilegiando a los grandes capitales, a los banqueros y las castas políticas y sociales excluyentes.
Por ello en un acto de sensatez y reconocimiento de ausencia y desconexión con la realidad de su país, el presidente Piñera de Chile, le dijo a su pueblo: “Reconozco esta falta de visión y le pido perdón a mis compatriotas”. ¿No le dice nada esta honradez política de su colega chileno Presidente Duque, ahora que está pensando en reformas laborales y pensionales que van en detrimento de su pueblo? Creo que debería pensarlo.
Bogotá, D. C, 24 de octubre de 2019
*Periodista y Analista Político.
@jairotevi
Por José G. Hernández*.- Desde su supresión en 1910, se ha propuesto varias veces el restablecimiento de la pena de muerte.
En la Constitución de 1886 estaba prevista en los siguientes términos: “Sólo impondrá el Legislador la pena capital para castigar, en los casos que se definan como más graves, los siguientes delitos, jurídicamente comprobados, a saber: traición a la Patria en guerra extranjera, parricidio, asesinato, incendio, asalto en cuadrilla de malhechores, piratería, y ciertos delitos militares definidos por las leyes del ejército".
El artículo 3 del Acto Legislativo 3 de 1910 dispuso sencillamente: "El legislador no podrá imponer la pena capital en ningún caso".
Colombia ha celebrado y ratificado Tratados Internacionales en que se comprometió a no introducir la pena capital en sus instituciones. La Convención Americana de Derechos Humanos de 1969 (Pacto de San José de Costa Rica) dispuso en su artículo 4: "En los países que no han abolido la pena de muerte, ésta sólo podrá imponerse por los delitos más graves, en cumplimiento de sentencia ejecutoriada de tribunal competente y de conformidad con una ley que establezca tal pena, dictada con anterioridad a la comisión del delito. Tampoco se extenderá su aplicación a delitos a los cuales no se la aplique actualmente". La cláusula agrega: “3. No se restablecerá la pena de muerte en los Estados que la han abolido”.
Colombia ratificó el Tratado, y se encuentra obligada por el mismo, el cual, además, prevalece en el orden interno, según lo dispone el artículo 93 de la Constitución vigente. Hace parte del bloque de constitucionalidad.
Ahora bien, el artículo 11 de la Carta Política de 1991 estatuyó de manera terminante el carácter inalienable e inviolable del derecho a la vida y declaró que en Colombia no habrá pena de muerte.
Ha vuelto la discusión al respecto, tras la propuesta oficial de la cadena perpetua para violadores de niños, pues ahora se ha presentado al Congreso un proyecto de acto legislativo que derogaría la prohibición del artículo 11 en referencia y permitiría la consagración de la pena de muerte. Su iniciativa tendrá primer debate en la Comisión Primera de la Cámara de Representantes, y ya algunos congresistas dicen respaldarla, aunque el Consejo de Política Criminal ha emitido concepto negativo.
Estamos de acuerdo con el Consejo. Si bien consideramos execrables los crímenes que se cometen contra los menores -los cuales deben ser castigados con severidad, sin beneficios ni rebajas de pena-, siendo cierto, a la vez que la sociedad y el Estado no han hecho lo suficiente para brindar a los niños la eficaz protección a la que tienen derecho, pensamos también que volver a la pena capital sería un grave error del Derecho colombiano. Un retroceso en materia de derechos humanos, y un flagrante incumplimiento de nuestros compromisos internacionales. Quizá si fueran aplicadas las penas hoy contempladas en nuestro sistema penal, no habría tanta impunidad al respecto. Y, por otro lado, si ya se tramita en el Congreso -por iniciativa gubernamental- un proyecto de reforma con miras a establecer la prisión perpetua para esos crímenes horrendos, una iniciativa más grave en la misma materia y con el mismo propósito, no parece indispensable, y en cambio puede ser inoportuna.
Bogotá, D. C, 23 de octubre de 2019
*Expresidente de la Corte Constitucional
Por Víctor G. Ricardo*.- El próximo domingo 27 de octubre los colombianos tendremos que decidir en las urnas qué candidatos en cada uno de los municipios y entidades territoriales regirán los destinos en las ciudades y departamentos en que habitamos.
Dada la estrecha relación que existe entre la calidad de nuestros gobernantes y la calidad de vida de nuestros entornos debemos elegir a los más apropiados. Es fundamental que sean los mejores y que representen adecuadamente los valores de la sociedad. ¡Tenemos que saber elegir! No podemos después estar quejándonos por situaciones que ahora podemos prever.
En Colombia hemos venido observado todos los días, a través de los distintos medios de comunicación, cómo algunos mandatarios han venido siendo vinculados a actos de corrupción o mal manejo de los recursos públicos y el primer control natural para evitar estas desafortunadas situaciones está en manos de los electores en las urnas.
En el lugar donde vivimos a diario y nos vemos beneficiados o afectados por la acción de nuestros gobernantes no podemos fallar. Tenemos la oportunidad y el deber de elegir buenos Alcaldes y Gobernadores.
Hay que mejorar las condiciones de vida de nuestros municipios y tenemos la posibilidad de participar con nuestro voto para que así sea.
Es realmente aterrador ver la cantidad de funcionarios locales que hoy están en las cárceles por haber abusado de sus funciones y haberse apoderado o mal usado los dineros públicos; llegó la hora para que con nuestro voto castiguemos a estos corruptos no eligiéndolos de nuevo y evitando elegir a sus amigos y/o herederos.
Si no somos responsables con nuestras decisiones pronto estaremos arrepentidos.
El mal estado, en muchos casos de nuestras ciudades, es por responsabilidad de nosotros mismos que no escogimos a los mejores.
En el caso de la capital de la República hoy enfrentamos innumerables retos; el ciudadano del común no entiende cómo una ciudad con unos impuestos que en los últimos años se han duplicado, unos servicios públicos que se ha encarecido de manera alarmante, seguimos sin resolver asuntos claves como la movilidad y la seguridad, que todos los días son peores. Una ciudad que hoy parece bombardeada de la cantidad de huecos que hay.
Ya quedó firmado el contrato del Metro para la ciudad. Un contrato multimillonario que estará vigente por más de veinte años. Tenemos que estar vigilantes para que todo lo que se nos ofreció se cumpla con los materiales adecuados y la mejor mano de obra que traiga beneficios para la cuidad y no frustraciones.
Llego el momento de la verdad para elegir a los mejores que conozcan nuestros problemas y lleguen a dar soluciones.
Que en sus cargos sirvan los intereses de la comunidad y no los propios. Que administren los recursos públicos de la mejor manera siendo honestos y transparentes en su manejo e inversión.
¡Necesitamos de los mejores y está en nuestras manos!
Bogotá, D. C, 23 de octubre de 2019
*Excomisionado de Paz
Por: Guillermo García Realpe*.- Muy malas noticias para las regiones, para el Pacífico, para la Amazonia, para Norte de Santander y para las regiones marginadas de nuestro país. El Gobierno Nacional en cabeza de su ministro de Defensa, Guillermo Botero, prácticamente ha anunciado que tiene listo los aviones, el aparato logístico, los pilotos y la capacitación para iniciar en los próximos días las fumigaciones en Colombia con el herbicida glifosato, comenzando por el departamento de Nariño.
Esta, sin duda, no es la mejor noticia para Colombia, menos para las regiones, porque estás esperan que se fortalezca los planes de sustitución de cultivos de uso ilícito con proyectos productivos legales y rentables. La fuerza y la erradicación forzosa no es la solución, es prolongar una lucha fallida de más de treinta años.
Lo más preocupante de éste anuncio es que, con el regreso de las fumigaciones habrá serias afectaciones en muchos frentes, la salud de las personas, el medio ambiente y el territorio económica y socialmente serán los más afectados. Aquí nadie resulta ganador, solamente los halcones que se dedican al negocio de la guerra.
En el reciente debate sobre seguridad nacional, desarrollado en el Senado de la República en días pasados, se dijo que 65231 hectáreas se han erradicado según cifras del propio Gobierno, pero se dice que esta administración recibió al país con un total de 170 mil hectáreas, sin embargo, al día de hoy esas 170 mil hectáreas siguen sembradas, eso lo que demuestra es el fracaso en la política de lucha antidroga y una terquedad del ejecutivo en insistir por la vía del glifosato como la posible solución, todos sabemos que será un nuevo fracaso.
Entonces reiteramos que no es la vía forzosa, ni la fumigación, menos la que va a promover la disminución del hectareaje. Por ejemplo, para erradicar una hectárea de manera efectiva hay que asperjar o erradicar forzosamente otras 33. El porcentaje de resiembra en terrenos fumigados es del 40%, cuando hay proyectos de sustitución de cultivos voluntarios y rentables es del 1% y así lo confirman recientes estudios de la misma ONU, la Universidad de los Andes y la Contraloría General de la República.
Entonces Colombia, bajo este análisis tiene que prácticamente en el espacio de diez años, fumigar más de cuatro millones de hectáreas, gastarse $200 billones (con b) y en esa proyección de siembras y resiembras el costo de erradicar una hectárea de manera efectiva, es decir, sacarla del mercado y la producción del narcotráfico implicarían cerca de mil millones de pesos. Algo realmente fuera de serie.
Lo que verdaderamente traduce en la práctica ese anuncio de Guillermo Botero, de que retornarán al país las fumigaciones con glifosato, es que con el herbicida vendrá mucha más pobreza, exclusión y marginalidad.
El glifosato simboliza muerte, destrucción, envenenamiento, contaminación de nuestras fuentes hídricas, afectaciones a la salud humana, daño ambiental y a los cultivos de uso lícito de nuestros campesinos, por eso quienes defendemos la vida, la naturaleza y el territorio, rechazamos una y mil veces las fumigaciones con glifosato.
No es un secreto que la guerra contra las drogas ha fracasado éste año y en años anteriores. En sólo lo que va corrido de 2019, el 79% de la droga producida en Colombia llega a su destino y según el Informe Mundial de Drogas de la ONU, tristemente nuestro país produce el 70% de la cocaína del mundo y aun así, aquí hay quienes insisten que el glifosato es la solución definitiva a este flagelo mundial. Craso error!
Claro que hay que buscar de todas las formas posibles acabar con el narcotráfico y todo lo que ello implica, pero tal y como lo plantea el gobierno nacional no es la vía para lograrlo. A los únicos que beneficia el glifosato reitero, es a unos pocos señores y sectores que se lucran de forma millonaria con la guerra, por eso les gusta tanto este tipo de iniciativas, por eso quieren acabar con lo que queda del proceso de Paz, pero no pasarán.
Ojalá esta amenaza que se ve venir en el muy corto tiempo y que afectaría de forma notable a lejanas comunidades y territorios de la Colombia profunda, tenga otra salida, que aunque no es probable, sí garantizaría cierta tranquilidad a miles de hombres y mujeres que habitan la gran ruralidad colombiana, esa misma ruralidad que hoy el gobierno pretende envenenar con el glifosato.
Por eso mil veces le diré ¡No al glifosato!
Bogotá, 22 de octubre de 2019
*Senador Liberal de la República de Colombia
@GGarciaRealpe
Por Mario Ramírez Arbeláez*.- El orden internacional sigue cambiando. El monopolio de los países más poderosos, sigue decayendo, ante la necesidad de ajustar sus políticas internas de gastos hacia su propia población y no hacia la producción de armas que les daban la preponderancia mundial. El que más armas tenga, más poder tienen. Pero eso está cambiando.
EEUU está perdiendo espacio dentro del papel que tenía años atrás, no afirmamos que este en decadencia, porque realmente es un país sumamente poderoso, pero ha ido perdiendo poder durante este tiempo, ante el surgimiento de varias naciones que emergen como potencias y han crecido hasta tener la capacidad y voluntad de liderar asuntos internacionales, desconociendo las intenciones de los Estados Unidos.
Para justificar el papel excepcional de los Estados Unidos en el mundo moderno, se requieren todos los nuevos fundamentos de las reclamaciones "legales" y legítimas de los Estados Unidos sobre el dominio del monopolio. Los filósofos estadounidenses y, en particular, Francis Fukuyama están llevando a la opinión pública hacia la necesidad de aumentar la confianza de los países occidentales (llamados civilizados) entre sí, mientras el dominio se lo reconocen a Washington y confían incondicionalmente en la casa Blanca.
Como resultado inverso de este proceso, el mundo deja de confiar en los políticos estadounidenses y otros occidentales, a pesar de la parcialidad de los medios de comunicación en el procesamiento de las noticias. La pérdida de la confianza en el Departamento de Estado de los Estados Unidos por parte de diferentes países y comunidades, conduce a una fuerte caída en la influencia geopolítica de Washington en el mundo, que hoy se define ya no por la confianza incondicional de los políticos estadounidenses, sino por diversas consideraciones utilitarias de los líderes de un país u otro.
La tendencia de los Estados Unidos a promover y, a veces, imponer su sistema de valores a otros países es ampliamente conocida, con la manifestación de dobles raseros en este tema a menudo sale de Washington lado a lado. El escándalo actual relacionado con Ucrania es un ejemplo característico de este enfoque. Por un lado, el presidente Trump acusa a los líderes ucranianos de ayudar a los Demócratas en las elecciones pasadas, desalienta el hecho de que el gobierno de P. Poroshenko llegó al poder con el apoyo activo de Estados Unidos.
Por otro lado, el Partido Demócrata al iniciar el proceso de incapacitación presidencial de Trump, debido a su intento de desacreditar al candidato del partido Joe Baidan, no le importa mucho la realización de una investigación exhaustiva de los esquemas "grises" de su hijo en Ucrania y el cumplimiento de la ley de corrupción de Estados Unidos en el extranjero (FCPA). Como resultado, demostrando el deseo de luchar contra la corrupción en otros países, la casa Blanca cierra los ojos tanto en el sistema corrupto de Ucrania como en la posible participación de altos funcionarios de la administración estadounidense en los esquemas ilegales.
Estados Unidos está sintiendo el impacto de la guerra comercial, ya han dejado de ser el país más competitivo del mundo, según el ranking de referencia que elabora cada año desde hace tres décadas la escuela de negocios suiza IMD tras examinar hasta 235 indicadores. La economía norteamericana ha caído este año a la tercera posición.
Ahora China y Rusia disputan el puesto de principal potencia a EEUU; y cada vez son más los países que influyen en la economía y en la seguridad mundial, tomando posiciones independientes de la norteamericana.
Turquía, una potencia regional en crecimiento, actúa cada vez con más independencia de los deseos de EEUU, su aliado en la OTAN, y juega su propio papel en el contexto de poder de la región.
Además son evidentes los fracasos de Los Estados Unidos ,en Irak ,Iran , Korea del Norte, Libia, Siria, naciones en donde quedaron sin eficacia los esfuerzos por imponer sus políticas internacionales.
Los cambios de poder son cada vez más visibles. Los estadounidenses estaban en el centro de las “normas fundamentales del orden mundial”. Pero esa época ha terminado.
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