Opinión
Juan Camilo Restrepo*.- Tenemos que abrir los ojos con lo que está sucediendo en el Ecuador. Y, sobre todo, con lo que va a acontecer allí en los días venideros.
El ajuste en los precios de los combustibles, violento por lo demás (cerca del 80%) que ha decretado el gobierno de Lenin Moreno en desarrollo de los acuerdos con el FMI, ha despertado la furia ciudadana y de transportadores. Pero sobre todo la de la comunidad indígena que es mucho más fuerte y mejor organizada que la de Colombia.
No me sorprendería entonces que, por osmosis, veamos en las semanas venideras una conflictividad social exacerbada en Colombia, a imagen y semejanza de la que está despertándose en el Ecuador.
Así las cosas uno se pregunta si es prudente pretender reglamentar la protesta social en nuestro país - como algunos lo están proponiendo- a esta altura del paseo.
Pues de dos cosas una: ¿dicha reglamentación sería para reforzar y hacer más vigorosa la acción del Esmad, o para regularla y ponerle bozal a las fuerzas antimotines?
Si es lo primero, ¿Qué es lo que se buscaría? ¿Acaso las facultades que hoy tiene el Esmad no son suficientes si son bien comandadas? ¿Faltan normas para que su acción sea efectiva? ¿O falta comando y eficiencia?
Por ejemplo, se informó que cuando se dio el vandálico ataque a las oficinas del Icetex tardaron más de media hora en llegar los efectivos del Esmad. ¿Falta de normas? ¿O falta de comando eficaz? ¿Es con una nueva reglamentación de la protesta social como va a enmendarse este tipo de errores?
Y si lo segundo, ¿se piensa restringir y atar las manos del Esmad para reprimir motines e impedir el bloqueo de vías, cosa que ya está prohibido por la ley? Sería gravísimo.
En vez de reglamentar o cambiar el estatuto del Esmad, habría es que hacer cumplir con rigor sus reglamentos vigentes. Los colombianos somos muy dados a creer que cambiando leyes epilépticamente vamos a solucionar los problemas reales. Y no es así.
Si en un momento determinado el Esmad o alguno de sus agentes cometen excesos, las normas actuales permiten sancionar drásticamente a quienes actúan extralimitándose. Pero para eso no se requiere cambiar la ley ni el reglamento.
Antes que cambiar las normas que rigen la actuación del Esmad, habría más bien que reglamentar las consultas que tienen paralizadas las políticas públicas en Colombia. Y sobre esto no se ha hecho nada. El gobierno lleva patinando sobre este tema hace varios años.
Alguna vez le pregunté al Presidente Rafael Correa cómo manejaban el tema de las consultas internas en el Ecuador y al mismo tiempo habían logrado esa estupenda red de carreteras que existe en el vecino país. Y me dijo: “acá si existen las consultas, pero yo no me dejo paralizar la construcción de ninguna vía con una consulta. ¡Qué diferencia con lo que existe entre nosotros!
La reglamentación de la protesta social y del Esmad es asunto bien delicado. Recuerdo que cuando las negociaciones que tuvimos en el Ecuador con el Eln se dio el ataque contra el Esmad en el barrio de la Macarena que custodiaba la entrada a la plaza de toros en Bogotá. Hubo un muerto y varios heridos por la bomba asesina del Eln. De este episodio quedó muy claro que una de las metas principales de este grupo era acabar con el Esmad, comenzando por socavar su credibilidad.
Mucho ojo pues con lo que está pasando en Ecuador y, sobre todo, con lo que puede venirnos de allí en los días venideros.
Bogotá, D. C, 13 de octubre de 2019
*Abogado y Economista. Exministro de Estado.
Por José Félix Lafaurie Rivera*.-“Desde la cárcel o en libertad, tengo un designio de vida: quitarme la infamia de encima”: Álvaro Uribe Vélez.
El mayor de los Goytisolo –José–, familia de grandes escritores españoles del siglo XX, escribió un hermoso poema corto, de fina ironía social, convertido en clásico de la literatura infantil y conocido como “El mundo al revés”, el de “un príncipe malo y un pirata honrado”, un mundo irreal y trastocado, como en el que parece inmersa Colombia; el mundo de “los pájaros tirándoles a las escopetas”.
Al asesino y terrorista, cínico irredento, a quien su media ceguera no le impidió fugarse, la Fiscalía lo había capturado con fines de extradición por narcotráfico después de la firma del Acuerdo, la Corte Suprema lo entregó a la JEP, la JEP lo dejó libre, la Fiscalía lo recapturó y la Corte lo volvió a dejar libre, hasta que… se les voló.
Al expresidente que persiguió con éxito a la banda narcoterrorista del medio ciego de marras, y a todas las bandas criminales; al mandatario que casi logra limpiar a Colombia de cultivos ilícitos, la misma Corte lo indaga hoy por “fraude procesal y soborno en concurso homogéneo y sucesivo”, algo que suena a que Álvaro Uribe no ha dedicado su vida a servirle a Colombia sino a burlar la justicia y sobornar.
¿Por qué el encausamiento al expresidente, inédito en nuestra historia republicana? Porque en 2012, un senador de la “izquierda democrática”, admirador embozado de la misma banda narcoterrorista y del sátrapa vecino que la protege, le orquestó un debate por vínculos con paramilitares, plagado de testimonios con la poca credibilidad que pueden tener la de unos criminales que Uribe mandó a la cárcel o extraditó después de una negociación sin impunidad.
El senador recorrió cárceles del país y del exterior, recogiendo dudosas versiones de estos criminales para meter a Uribe a la cárcel, como logro obsesivo y único de su vida pública. El expresidente lo demanda ante la Corte Suprema, pero, sorpresivamente, termina demandado. Es la estrategia de la izquierda de montar perversas narrativas -Uribe paramilitar- y llevarlas luego a causas judiciales, para convertir a la víctima en victimario y a las controvertidas narrativas en verdad judicial e historia formal.
Es el mundo al revés de un gobierno que inventa chuzadas para robarle la presidencia a su oponente sin que nada pase, y una Corte Suprema que cierra los ojos ante evidentes chuzadas ilegales para usarlas como prueba “legal” contra el expresidente.
El mundo al revés de un periodista, tan obsesionado contra Uribe como el Senador, a quien la sociedad alelada le hace “vaca” y le perdona, no solo su sospechoso y privilegiado acceso a “filtraciones” de información judicial, sino el atrevimiento de distorsionarla sustancialmente, entregarla a sus lectores y bañarse las manos, como si nada.
El mundo en que la Corte Suprema de 2011 inválida como prueba la información contundente de los computadores de Reyes; la misma del señor Barceló, que acepta como prueba interceptaciones ilegales y testimonios de unos criminales, con la credibilidad de quienes hoy dicen y mañana se desdicen al vaivén de beneficios y venganzas.
País desmemoriado y al revés, que olvidó la barbarie de las Farc y su propia indignación multitudinaria de febrero de 2008; que hoy se embriaga con el Nobel de una paz vestida de impunidad y narcotráfico, mientras mira indiferente, con banalidad de noticiero prime time, la tragedia judicial de quien ayer lo libró de terror y hoy lucha por quitarse la infamia de encima, por defender con dignidad su bien más preciado: su honra.
Bogotá, D. C, 13 de octubre de 2919.
*Presidente de FEDEGAN
@jflafaurie
Por Jorge Enrique Robledo*.- Cada candidato puede resaltar lo que quiera de su personalidad, ejecutorias y programa. Pero la ciudadanía tiene derecho a evaluar si son verdaderas esas afirmaciones. Qué decir entonces de que Carlos Fernando Galán se autoproclame como “independiente”, y más en un país en el que se debate si los mismos con las mismas – ¡como los llamara Gaitán ya en 1940!– existen o no y si han impedido el desarrollo nacional. En beneficio del voto ilustrado y libre, en el que cada uno decide según sus convicciones, hay que denunciar que estamos ante disfraz para aumentar su votación.
Es notorio que Galán no ha sido independiente de Peñalosa, porque fue decisivo en su elección –lo dice el mismo Alcalde– y porque un primo hermano y cuadro de Galán fue clave para que los bogotanos no pudieran votar, violándoles sus derechos, la revocatoria del peor alcalde de estos cuatro años en Colombia. Es tan nula su independencia de Peñalosa, que en nada cuestionó que la Alcaldía despilfarrara 11 mil millones de pesos en el famoso contrato con la Corporación Escuela Galán, diseñado, no para arreglar el pésimo servicio de Transmilenio que padecen los bogotanos, sino para engañarlos, cambiándoles “la percepción”, la idea, que tienen sobre él. Y se sabe que su programa de gobierno continúa con todas las malas políticas del alcalde vendedor de buses.
Cómo creerle la “independencia” que pregona Galán si 11 de sus 12 años de carrera política han sido bajo la protección y mando de Vargas Lleras, que lo hizo concejal de Bogotá, funcionario de Juan Manuel Santos, senador y presidente de Cambio Radical. ¿No fue Galán uno de los jefes de las dos campañas presidenciales de Vargas, con quien además apoyó los gobiernos de Álvaro Uribe y Juan Manuel Santos? Y Cambio Radical, el partido del que Galán harto se benefició, ha sido tan clientelista como el que más y para rematar, a 2014, aparece con 18 congresistas condenados por parapolítica (!!!), de lejos más que ningún otro partido en Colombia. Que Galán se quedara en Cambio hasta junio de 2018 habla muy mal de su independencia política a pesar de que su partido fallara en algo tan grave como esto.
Galán respaldó a su copartidario en Cambio Radical, Néstor Humberto Martínez, a quien además alabó como Fiscal un año después de que estallara el escándalo de corrupción Odebrecht-Grupo Aval. También fue funcionario de la OEA en Washington durante la secretaría de Cesar Gaviria. Y no ha sido siquiera un tris independiente frente a las políticas de libre comercio que tanto daño le han hecho a Bogotá y a Colombia, destrozándole su agro y su industria, disparando las privatizaciones, la corrupción, el desempleo, la desigualdad social, la deuda externa y el dólar, así como desnacionalizándole su economía. El cuadro de su falta de independencia lo certifica –esa es la palabra– el respaldo que le dio a Galán el periódico de Sarmiento Angulo, no sea que gane Claudia López, quien sí puede gobernar a Bogotá sin la tutela de los mismos con las mismas (bit.ly/2OF7B8g).
Y todo dice que la renuncia de Galán a Cambio Radical no obedeció a una posición de real independencia sobre los asuntos claves de Bogotá y el país. Las razones y el juego de su voltereta, de fervoroso vargasllerista a “independiente”, son fáciles de entender:
- Galán no se inscribió para el Senado en 2017 porque Vargas Lleras, a quien daba él como seguro Presidente, le tenía reservado un cargo con más poder. 2. Ante el desastre de su jefe, se quedó sin empleo desde el 20 de julio de 2018, por lo que decidió volver a su ambición de ser alcalde de Bogotá. 3. ¿Pero qué hacer con el pesadísimo lastre de presentarse como candidato de Vargas Lleras y Cambio Radical? Simple. No pararse en escrúpulos y apartárseles, pero, eso sí, con el cuidado de unas formas tan suaves que les permitan gobernar juntos a Bogotá si Galán se sale con la suya. 4. Y ya entrado en gastos, tiene la frescura de autoproclamarse como candidato “independiente”, porque eso le facilita engatusar a más bogotanos, ciudad donde tantos no quieren el continuismo de Peñalosa y Vargas Lleras.
Son muchos los hechos que demuestran que es mentira que la candidatura de Claudia López sea peñalosista. Pero esos ataques sectarios sí pueden llevar a reelegir a Peñalosa a través de Galán, experto en acomodarse a todos los grandes poderes de Colombia. Quienes siguen con la candidatura sin ninguna posibilidad de Hollman Morris deben reflexionar, poniendo primero el interés de Bogotá y el de Colombia, y respaldar a Claudia López, la mejor candidatura y la única capaz de ganarles a los mismos con las mismas.
Coletilla. Los mismos que eligieron a Duque y respaldaron a Carrasquilla y al Fiscal Martínez en el Senado, sostuvieron en el puesto a la ministra del Transporte que intentó regalarles 600 mil millones de pesos a los bancos del Grupo Aval y que, al igual que Marta Lucía Ramírez, tampoco se declaró legalmente impedida para hacerlo (bit.ly/314Qhw0).
Bogotá, 11 de octubre de 2019.
*Senador del Polo Democrático Alternativo
@JERobledo
Por Gabriel Ortiz*.- La nueva dosis de polarización que se administró a Colombia esta semana, puede llevarnos a límites insospechados de violencia y escapismo a la justicia.
Como le dijeron a Trump, considerado el hombre más poderoso del mundo: nadie puede estar por encima de la justicia. Nosotros debemos reiterar ese mismo principio a nuestros dirigentes, así ellos se consideren por encima de lo divino y lo humano. Son ya muchos los años de abuso que no se pueden tolerar. Nos han contaminado con ese odio que estilan para destruir las mentes y las costumbres sanas de un pueblo que tras décadas viene luchando por una paz estable y duradera. Que no descansa en su afán para poner freno a los desplazamientos y usurpación de terruños, a las masacres, a los asesinatos de líderes sociales y a todas esas plagas que nos invaden.
Nuestra justicia merece una oportunidad. A diario trabaja y lucha por impedir que las calumnias la debiliten, extenúen y matoneen. Los hombres de bien, los líderes, los dirigentes y especialmente este sufrido y mancillado pueblo, deberían formar un frente común para salvarla y dejarla actuar, para impedir, que: nadie esté por encima de ella. Los líderes y paladines, deben orientar a sus seguidores y conducirlos con persistencia por los senderos de la honorabilidad, decencia, tesón y perseverancia. Deben asumir sus culpas y errores, ir a los estrados y esperar que sea la justicia la que actúe. Abstenerse de impedir y censurar cualquier manifestación de sus seguidores para torcer los juicios.
Por ello, el martes 8 aumentó la polarización y hasta el propio gobierno, olvidando la división de poderes, ejerció presiones para impedir que el investigado se defendiera abiertamente utilizando las garantías que lo ampararon y rodearon. Se quiso romper la institucionalidad de un país que quiere salir adelante.
La ley es la ley, sin calificativo alguno y como tal, debe guardarse para que todos podamos ser iguales y para que todos asumamos las responsabilidades que nos exigen la Constitución, las normas y la decencia. Un pueblo que reclame equidad, no puede salir a las calles a condenar o absolver. Para ello existe una autoridad superior consagrada por en la Carta Magna. Lo demás, es cohonestar con el delito, la transgresión y la fechoría. El criminal, debe ser tratado como tal y el inocente ensalzado y aplaudido.
Así se puede edificar una sociedad virtuosa, ejemplar y equitativa que convierta a sus líderes en verdaderos conductores ejemplares que nos lleven por los caminos de la felicidad, la ética, la rectitud y la justicia.
BLANCO: El periodismo, la ética y la patria que perseguimos, ha sufrido un duro golpe, con la desaparición del gran maestro y mejor amigo, Javier Darío Restrepo. Paz en su sepultura.
NEGRO: La increíble filtración de un juicio. Ahora el propio sindicado da ruedas de prensa para violar la confidencialidad.
Bogotá, D. C, 11 de octubre de 2019
*Exdirector del Noticiero Nacional y de Notisuper.
Por: Alfredo Benavides Castillejo*.-Imaginen viajar turísticamente por nuestro mágico río Magdalena en un barco catamarán de dos pisos. En el primero; aire acondicionado, sillas muy cómodas, mesas de lujo, y total vista para divisar las maravillas magdalenenses, poder refrescarse con jugos naturales de la región ribereña, escuchando canciones en vivo de un rey vallenato, ver danzas folclóricas Colombianas, disfrutar de una obra de teatro, y justo antes de llegar al primer puerto divisarlo desde el segundo piso, con techo, pero abierto por todos lados, sintiendo el calor y la brisa magdalénica, mientras se baila en una pista.
Al llegar a los puertos de Barrancabermeja, Puerto Wilches, Gamarra, La Gloria, El Banco, Magangue, Mompox, Barranquilla o Cartagena, ser recibido en tierra con muestras naturales de folclor autentico, pescados de rio en la mesa u otros manjares tropicales. Continuar en plan con visita a ciénagas en donde los manatíes son tan grandes como la chalupa o canoa que los lleva y se pueden alimentar con la mano.
Te saludarán aves de todo tipo, garzas “antediluvianas”, una llamada chavarri, podrás visitar haciendas cacaoteras, palmeras u otras, vivirás la historia petrolera, recorrerás senderos en ecoturismo y turismo de aventura, para después regresar a un cómodo hotel y prepararse, si lo desea, a pasar la noche enfiestado dejándose llevar por el realismo mágico como en la novela el amor en los tiempos del cólera de Gabriel García Márquez.
Al siguiente día volver a subirse en otro catamarán igual para continuar al siguiente puerto o regresarse con suvenires de recuerdos. Que tal ir por Rio al festival mundial de Jazz de Mompox o simplemente pasear un domingo por el rio magdalena en Barrancabermeja en compañía de su familia.
Todo eso, para presentarles el sueño del Leonidas Gómez candidato a la Gobernación de Santander y que se denomina ACUAPETROL. Agua y petróleo pueden convivir cuando de turismo se trata. Cuatro barcos con capacidad de más de 80 personas cada uno, navegaran en ida vuelta con precios asequibles, desde Barrancabermeja hasta la costa atlántica y viceversa, diseñados para bogar en aguas poco profundas sin inconveniente ante sequias y bancos de arenas.
La operación y eje será en Barrancabermeja, el ir y venir de turistas nacionales e internacionales generará miles de empleos. Lo sorprendente es que pueden ser construidos en Colombia en donde astilleros los exportan para otros países con precios muy competitivos.
De ganar el próximo 27 de Octubre Leonidas Gómez la Gobernación de Santander, Acuapetrol estaría garantizado porque es en esencia un empresario exitoso del turismo y está acostumbrado a volver realidad sus sueños, la Gobernación colocaría mínima inversión y tendrá en cuenta mayoritariamente la participación privada en especial la comunidad ribereña que vive del Rio en un turismo social e incluyente, incluso otros municipios y Departamentos podrían participar según la nueva ley de regiones.
Este maravilloso proyecto logrará hasta lo impensado, construcción, reparación y modernización de muelles y lo más fundamental: que Colombia deje de darle la espalda a nuestro Rio más importante y procure, por fin concretar y asegurar su navegabilidad. Un sueño que será una realidad. Nos veremos en el viaje inaugural.
Bucaramanga, 10 de octubre de 2019
*Ingeniero.
Por José G. Hernández*.- A la Corte Constitucional ha sido confiada la guarda de la integridad y supremacía de la Constitución. Se trata de una función esencial para la existencia de un auténtico Estado Democrático de Derecho. Su existencia y respetabilidad se justifican no solamente en cuanto ha sido concebida para garantizar que los principios y normas fundamentales tengan efectiva realización y con miras a que no resulten burlados por las otras ramas del poder público mediante la expedición de disposiciones contrarias a aquélla, bien por vulnerarla de fondo, ya por desconocer los trámites y requisitos de orden formal exigidos por el Constituyente.
Como resulta del concepto mismo del control de constitucionalidad, se trata de una función jurisdiccional orientada a resguardar la supra legalidad y el imperio del máximo estatuto normativo en el Estado de Derecho. La Carta Política no puede quedar inaplicada por la vigencia de normas inferiores que le son opuestas, toda vez que, si así ocurriera, predominaría el precepto inferior y quedaría escrito el de máxima jerarquía, lo cual desvirtuaría el carácter supremo de la Constitución y llevaría a la inutilidad de las funciones de defensa constitucional y de la propia Corte.
De allí la trascendencia de la actividad que cumple el tribunal encargado de preservar el ordenamiento básico -en nuestro caso, la Corte Constitucional-, en cuanto sus decisiones -las de mayor nivel y jerarquía en el ámbito jurisdiccional- hacen que sean respetados los valores y postulados en que se funda el sistema jurídico y determinan la validez de las disposiciones inferiores. Por ello, en virtud del control abstracto de constitucionalidad, ese tribunal no propone, sino que resuelve, con fuerza de cosa juzgada, si las normas o estatutos que apruebe el legislador -ordinario o extraordinario- deben permanecer en vigor y seguir obligando, o si han de ser retirados del orden jurídico, perdiendo vigencia por contradecir la normatividad fundamental.
Ante algunas propuestas -de ahora (como las relativas a la ley de financiamiento) y de antes (recordemos las diatribas contra decisiones como la que declaró la inconstitucionalidad del sistema Upac o contra las que han defendido un mínimo que mantenga el poder adquisitivo de los salarios)-, propuestas que invitan al prevaricato y que, con gran ignorancia de los aludidos principios, pretenden forzar a la Corte Constitucional a consultar los efectos económicos de sus sentencias, para que resuelva según ellos y no de conformidad con el Estatuto Fundamental que está obligada a defender, debemos recordar que los magistrados de esa corporación han jurado defender las normas supremas, no los intereses partidistas, gremiales, individuales o de otro tipo, de suerte que los intentos de manipular sus sentencias, por cualquier medio, resulta inadmisible.
No se olvide que un fundamento esencial de la democracia es el respeto a los jueces -con mayor razón si se trata de los de máxima jerarquía- y que la presión sobre ellos, con el propósito de desviar sus decisiones para que no resuelvan en Derecho, o con el fin de culparlos de catástrofes si sus fallos son en determinado sentido, no solamente constituye falta de respeto sino ataque muy grave a la vigencia del Estado de Derecho.
Desde luego, siempre con respeto, cabe la crítica posterior, en la Academia y la doctrina, sobre los fallos y la jurisprudencia. Nadie desconoce que fallos equivocados que deben ser corregidos, pero ese es otro asunto.
La Corte Constitucional, como los demás altos tribunales, debe obrar con independencia, sin atender ataques ni lisonjas, y fallar exclusivamente en Derecho y con arreglo a la Constitución.
Bogotá, D. C, 9 de octubre de 2019
*Expresidente de la Corte Constitucional
Por Víctor G. Ricardo*.- Asistí a un foro convocado por la Agencia Nacional de Hidrocarburos y otras empresas y gremios, en la ciudad de Barranquilla sobre el ‘offshore’, la exploración de hidrocarburos en el mar Caribe. El propósito de esta convocatoria fue preparar a la región para los nuevos descubrimientos de gas y petróleo que puedan encontrarse en los contratos que el Gobierno de Colombia firmó en 2019 con algunas empresas de talla mundial como Shell, Repsol, Noble Energy, Exxon Mobil y Ecopetrol.
Varios mensajes me quedaron claros.
El primero, es que para el año 2040, según los últimos informes de la Administración de Información y Energía de Estados Unidos, los combustibles fósiles seguirán siendo la principal fuente de energía del mundo. Para que los países en vías de desarrollo, principalmente China e India -también Colombia- prosperen y 2,5 billones de habitantes pasen de la pobreza a la clase media, el mundo necesitará en un 50 % de los combustibles fósiles: gas, petróleo y carbón.
Otro mensaje claro fue entender que la llamada “transición energética” es un proceso que tomará muchos años, dado que requiere de cambios sustanciales.
La era del petróleo demoró 40 años en instalarse en nuestras vidas y la del gas 50. El gas, además, es un combustible fósil que debe incluirse en dicha transición, dado que es más limpio. Un ejemplo de esto es la reducción de emisiones de CO2 en EE.UU., por el incremento de la producción de gas no convencional, obtenido mediante la polémica técnica del ‘fracking’. Algo que me sorprendió, pues los ambientalistas critican esta tecnología y en Estados Unidos, gracias a ella, se vuelven autosuficientes en materia petrolera y además de eso reducen sus emisiones de carbono.
Por su parte, el presidente de la ANH, Luis Miguel Morelli, aseguró que el país necesita ‘sembrar las semillas del petróleo’ mediante una exploración intensiva, dado que la cosecha demora muchos años: aseguró que tenemos ante nosotros el fantasma del desabastecimiento, debido a la caída observada en la vida media de las reservas de gas del país, que por primera vez se ubicó por debajo de los 10 años, -con corte a 31 de diciembre de 2018- y de mantener esta tendencia, las finanzas públicas se verían en aprietos.
La producción de hidrocarburos ha representado el 36 % de las ventas externas del país en las últimas dos décadas, una proporción que asciende a 41 por ciento entre enero y julio de 2019. El sector ha aportado, en promedio, el 14 por ciento de los ingresos corrientes del Gobierno.
Con la subida del dólar frente al peso, no cabe duda que ahora internacionalmente somos más pobres que antes, aunque haya personas encargadas de convencernos que esta situación ayuda a los exportadores lo que no deja de tener beneficios económicos para algunos, pero consecuencias graves para la mayoría de las personas.
Se imaginan ustedes si se acabaran las reservas de petróleo y gas y nos tocara importar, ¿de dónde sacaríamos el dinero para hacerlo?
Ojalá las empresas que han sido beneficiarias de los nuevos contratos pronto nos den buenas noticias ya que a finales del primer semestre de 2020 perforarán el pozo más profundo en costa afuera en Colombia.
Lógico sería que las petroleras escogieran instalaciones que hay hoy en las Guajira como sede de los servicios offshore ya que es la zona más cercana a las posibles explotaciones y así lograr una posibilidad de desarrollo más para esa región.
Bogotá, D. C, 9 de octubre de 2019
*Excomisionado de Paz.
Por Clara López Obregón*.-La apertura de la investigación de la Cámara de Representantes al presidente Donald Trump por utilizar el poder presidencial para favorecer su reelección es una prueba de fuego para la democracia norteamericana. Más allá de un pulso entre los dos partidos dominantes de los Estados Unidos, lo que está en juego es la capacidad de las instituciones de ese país para preservar el acuerdo constitucional que cobija a todos sus ciudadanos por igual.
Como en tantos países, incluido Colombia, la radicalización y polarización política representa un desafío para el correcto desempeño de las funciones de las instituciones políticas. Aún antes de que arranque la investigación, en muchos sectores se da por descontado que la mayoría demócrata de la cámara baja votará en favor de la remoción del presidente republicano, mientras que la mayoría republicana en el senado cerrará filas alrededor de su presidente para impedir un desenlace negativo.
La solidaridad de cuerpo es aneja a los partidos políticos como a tantas instituciones como la milicia y la academia. Son pocos los miembros de una de tales instituciones que a primera vista aceptan que uno de los suyos ha cometido una infracción grave. Las razones de conveniencia, sin duda, pesan en todo proceso de decisión. Sin embargo, la pregunta relevante es, ¿hasta qué límite? ¿Puede el espíritu de cuerpo o la conveniencia encubrir actos de corrupción o fechorías? La respuesta obvia es negativa. Sin embargo, todo indica que los consensos éticos que gobernaban antaño estas difíciles coyunturas están siendo revaluados.
De más en más, priman las razones de conveniencia y de pertenencia de grupo sobre los principios que han mantenido vigorosa a la democracia. En el régimen constitucional norteamericano muchas de las reglas de conducta de los primeros mandatarios provienen de los usos y costumbres, comoquiera que la Constitución guarda silencio sobre los límites del poder presidencial. Una de tales reglas es el principio de contención descrito por Levitsky y Ziblatt en Cómo mueren las democracias, como “la idea de que los políticos deben moderarse a la hora de desplegar sus prerrogativas institucionales.” De no hacerlo, los presidentes podrían gobernar por decreto y hasta auto-indultarse.
El presidente Trump ha sido criticado por un ejercicio unilateral del poder a tal punto que el New York Times ha escrito editoriales instando al Congreso a exigir respeto por sus atribuciones. Reclaman, por ejemplo, que sea el legislativo y no el ejecutivo quien autorice la utilización de la fuerza en guerras foráneas y exigen la regulación del uso de las armas nucleares para que no dependa de la sola decisión personal del jefe de Estado.
Ahora los Estados Unidos debe abordar el examen público del uso de las facultades presidenciales en beneficio propio. Pedir colaboración al gobierno de Ucrania bajo el apremio de retener la ayuda militar aprobada por el Congreso para presionar la investigación de los negocios del hijo de su principal contrincante demócrata, el exvicepresidente Joe Biden, constituye un claro abuso de poder. El desafío para los dos partidos dominantes consiste en si son capaces de actuar conforme al consenso constitucional de exigir del presidente una conducta acorde con la tradición democrática o si persisten en la división por conveniencia partidista que impide hacer lo correcto.
Si la cámara acusa al presidente ante el senado, el partido republicano tendrá que decidir si se mantiene leal al partido o la Nación. En el caso de Richard Nixon, el presidente renunció ante la inminencia de su destitución por decisión bipartidista. Hay mucha semejanza entre los dos casos: ambos presidentes intentaron intervenir el proceso electoral para favorecer su reelección, ambos tuvieron que dar a conocer las grabaciones de la Casa Blanca que los comprometían y ambos fueron denunciados por alguien de su entorno que se sintió éticamente obligado a hablar.
Si los congresistas republicanos honran los consensos primigenios de su democracia de actuar conforme a la ética compartida como lo hicieron los denunciantes del abuso presidencial, la democracia ejemplar sobrevivirá a la polarización extrema. De lo contrario, sucumbirá ante una ética a la carta que terminará por minarla y eventualmente destruirla.
Bogotá, D. C, 9 de octubre de 2019
*Exalcaldesa de Bogotá, Exministra de Trabajo.
Por Jairo Gómez*.- Javier Darío Restrepo, en mayúsculas, nunca dejó de trabajar por un ideal: luchar por un periodismo responsable, cero advenedizo y, por supuesto, ético.
En una extensa entrevista la periodista Gloria Ortega Pérez, la reconocida “Bunker”, se sentó a conversar recientemente con el maestro y le sacó las mejores declaraciones* sobre la realidad actual del periodismo colombiano; sin duda, un diálogo revelador que descubre en toda su extensión de qué estaba hecho el eterno reportero, el considerado faro, luz y guía de una profesión llamada a recuperar su propia confianza, hoy en declive.
Ningún periodista puede pasar por alto a este referente de la ética periodística en América Latina; y para hacerle un homenaje, merecido por cierto, he querido utilizar este espacio para citar sus opiniones en torno a la profesión, sus retos y vicisitudes frente al poder.
En la entrevista, repleta de formados conceptos que le hizo la bloguera, no se guardó, para empezar, sus críticas a las redes sociales hoy el espacio preferido por quienes, desde sus trincheras, buscan generar opinión: “El problema del Twitter y todas las redes sociales: son de reacción, no de profundización de pensamiento. Esa es la gran pobreza de este medio”; sin desconocer el valor que tienen como canales de expresión libre.
Esa mala utilización de las redes, Javier Darío la describió como un vehículo propicio para difundir la llamada posverdad, una acción favorita para provocar desinformación y, por qué no, el caos: “(la posverdad) está organizada en redes, donde se parte de la idea de que no existe la verdad de los hechos. Y si no existe la verdad de los hechos tampoco existe el periodismo. Sin periodismo perdería su esencia la democracia. La desconfianza que se intenta expandir sobre el periodismo está también organizada para que se desconfíe de la democracia”.
Ahora, no es menos cierto que la desconfianza que hoy se cierne sobre las democracias occidentales no solo afecta sus contenidos políticos y sociales, también al periodismo enfrascado en una batalla por recuperar credibilidad para disputarle la confianza a las redes sociales y a la inmediatez digital. Al respecto sostiene Javier Darío que “La confianza para el periodista es irremplazable. Necesita de la confianza lo mismo que el organismo vivo necesita del aire. Informamos para que nos crean; pero sin confianza el periodismo es inútil, desechable”.
“El periodista necesita que le crean y la sociedad necesita creer en quien informa. Cuando desaparece la confianza el periodista es manipulable, nunca tendrá una información verosímil, y sobre todo, está perdido porque la desconfianza es una especie de ceguera colectiva” advertía el maestro Restrepo, tras asegurar que “Utilizar la información como (herramienta de) poder es poner (en evidencia) uno de los fundamentos de la desconfianza”.
De esas reflexiones nace la pregunta de si “¿murió el periodismo como lo reconocíamos usted y yo?” (pregunta Gloria); a lo que Javier Darío responde: “En Colombia y en el mundo el periodismo está ante una gran oportunidad para reinventarse, pero parte de esa reinvención debe comenzar con la convicción de que el periodismo no es un ejercicio profesional para (el) poder, sino para servir”.
Se ha dicho, como si fuera un postulado, que para ser periodista es necesario ser una buena persona, y que en esta profesión no hay espacio para los cínicos que mezclan el poder con la información para manipular y desvirtuar la realidad; sobre este aspecto Javier Darío no daba lugar a ambigüedades: “El periodismo es ante todo liderazgo social. Cumple un rol político porque implica un trabajo con la sociedad (…) el periodista no es para un partido, tampoco tiene porque estar en uno (partido), pero sí tendría que estar ejerciendo una influencia política en la vida de la sociedad”.
Ese era el maestro Javier Darío Restrepo, un pensador incansable del periodismo, un hombre que reclamaba la ética en la profesión no desde los códigos, sino desde la excelencia y el compromiso de los periodistas con la sociedad; por ello sentenciaba que “cuando el periodismo se convence de que es un poder se debilita, porque es comprable, negociable. Un periodista que se respete y respete su profesión nunca negocia, ni se negocia”.
*Entrevista publicada el 21 de abril en el Blog Sentipensantes, periodismo & análisis; entrevista que invito a todos los periodistas de Colombia a leerla.
Bogotá, D. C, 9 de octubre de 2019
*Periodista y Analista Político.
@jairotevi
Por Guillermo García Realpe*.- El Departamento Nacional de Estadística -DANE-, en su más reciente informe, entregó la cifra de desempleo en Colombia correspondiente al mes de agosto, cifra que se ubicó en un 10,8%. Esto refleja el grave y desolador panorama en materia de política pública de generación de empleo, pues desde el año 2010 no teníamos una estadística tan alta frente a éste penoso flagelo social.
Lo que traduce el informe del DANE, es que 300 mil nuevas personas perdieron su trabajo con referencia al mismo período del año pasado, una cifra bastante preocupante, pues el número de desocupados hoy ya sobrepasa los dos millones 600 mil personas.
Factores que determinan esta hecatombe estadística hay muchos, el Gobierno se equivocó al dar tantas gabelas a los empresarios en rebaja de impuestos que sumados todos son billonarios recursos, a cambio se acordó que generarían más fuentes de trabajo y al sol de hoy pareciera que le hicieron conejo al Presidente Duque.
Algunos señalan el crecimiento del desempleo a la migración venezolana que, hace presión laboral a la mano de obra nacional, eso del todo no es cierto, ya el mismo director del DANE, Juan Daniel Oviedo, confirmó que los venezolanos que hoy están en el país sólo corresponden al 1,5% de la fuerza laboral nacional, lo que desvirtúa esa tesis.
La desaceleración económica que no permite el crecimiento de fuentes de trabajo según la Asociación Nacional de Instituciones Financiera ANIF, sostiene que obedece al incremento del salario mínimo en el 6%, tres puntos por encima de la inflación lo que congela cualquier intención de generar más empleabilidad, ellos lo catalogan como uno de los principales errores en las últimas tres décadas, de todos modos, por donde se mire, el panorama es muy gris para miles y miles de colombianos que hoy no pueden garantizar una mejor calidad de vida debido a la falta de ingresos.
Sectores como la construcción siguen “salvando la patria”, mientras que la industria de la manufactura y la agricultura sufrieron sensibles disminuciones de sus fuentes laborales, cada una con una disminución de unos 280 mil empleos.
En un país como Colombia cuya apuesta, incluso, es crecer económicamente por encima del 3%, con cifras de desempleo que superan el dígito es muy complejo que se logre un repunte de la economía cuando millones de colombianos no gozan de un trabajo digno.
Todos los días vemos en pueblos y ciudades la creciente informalidad que incluso invade el espacio público, esa informalidad que se toma también los sistemas masivos de transporte refleja la situación laboral del país. No podemos ser ajenos a esta realidad y tenemos que buscar fórmulas entre todos que contengan el avance acelerado del desempleo.
Hoy hombres y mujeres por igual son quienes pagan las consecuencias de un desempleo generalizado que afecta sobre todo a ciudades como Quibdó, Cúcuta y Valledupar, urbes que presentan las mayores tasas de desocupación laboral.
La falta de empleo indirectamente se refleja en el aumento de los índices de inseguridad, sobre todo en las ciudades mencionadas anteriormente, pues muchas personas ante el desespero de no tener un ingreso económico acuden a la ilegalidad, al robo, al atraco, en fin a muchas modalidades delictivas, las cuales rechazamos desde todo punto de vista.
Lo que tiene que hacer el gobierno, es replantear toda su política laboral, es generar megaproyectos de infraestructura que permitan la vinculación de mano de obra calificada y no calificada en todas las regiones colombianas, es modificar los favorecimientos a los empresarios en materia fiscal y de impuestos, a los ricos de éste país hay que ponerlos en cintura.
El gobierno nacional tiene el enorme reto de combatir el desempleo, que junto con la pobreza multidimensional que ya alcanza el 19% y la corrupción a gran escala son las amenazas que enfrenta el país y que con urgencia requieren soluciones definitivas.
Bogotá, D. C, 7 de octubre de 2019
*Senador Liberal
@GGarciaRealpe