Opinión
Por Giovanni Décola.- Imposible creer en unas encuestas que lidera Iván Duque, entre un 35 y 45 %, cuando la realidad nos enseña, que cada día es más rechiflado e insultado en las ciudades donde hace presencia, y en las cuales, no es capaz de llenar un teatro, a pesar de las dádivas que ofrece. Mientras que el candidato que lo sigue en las encuestas, Gustavo Petro, llena plazas, atiborra parques, crecen sus multitudes y sin dádivas que dar.
Más insultante resultan dichas encuestas, cuando en el segundo lote, donde aparece Sergio Fajardo, dobleteando, quien lo creyera, al candidato del establecimiento, de las maquinarias, del Gobierno y de la chequera, Vargas Lleras.
Si bien es cierto, el voto a Presidente, es mayoritariamente de opinión, no podría entenderse como el candidato de las maquinarias políticas (La U, Cambio Radical y Conservador), del establecimiento, del Gobierno y de la chequera, Germán Vargas Lleras, quien, además, es un excelente candidato; vaya en un lejano cuarto puesto y superando a duras penas los márgenes de error de unas encuestas que no pretenden medir la opinión, la cual es su función, sino que están formando opinión, y en este caso, al inflar artificiosamente a Duque, y minimizando a Vargas Lleras, lo que pretenden, es que los segmentos de centro derecha, la derecha y la ultra derecha se matriculen automáticamente con Duque.
El otro propósito de las firmas encuestadoras, al mantener también artificiosamente a Sergio Fajardo con cifras cercanas al 15%, es la de mantener viva la llama de sus electores, quienes, en caso de un debilitamiento notable de su candidato, se desplazarían en su gran mayoría hacia Gustavo Petro, que al fin y al cabo, es el candidato a derrotar por parte de los dueños de las empresas encuestadoras, que valga coincidencia, todos son uribistas.
Hoy no tengo la menor duda que la segunda vuelta, será entre Germán Vargas y Gustavo Petro. La maquinaria de Cambio Radical, la U, Partido Conservador y el Gobierno se hará sentir a favor de Vargas Lleras en desmedro de Iván Duque, cuyo respaldo del Centro Democrático no será suficiente, y además, la chequera de Vargas empezó a funcionar. Por otra parte, el crecimiento de Petro es evidente, sin maquinaria y sin chequera, llena plazas y apasiona multitudes. Es un nuevo Gaitán.
En segunda vuelta, el uribismo se unirá a Vargas Lleras y el Fajardismo a Petro. Los votos cristianos se dividirán, y el Yoli será el Partido Liberal. Para donde coja, ahí estará el Presidente.
Alguien dijo: “Solo creo que en las encuestas que yo mismo pago”.
Por Amylkar D. Acosta.- Advertidos del escaso margen de maniobra que tiene el Gobierno en materia del gasto público y de la inflexibilidad de este, se precisa y es lo más aconsejable explorar fuentes de mayores ingresos que soporten el mismo, con una característica fundamental, que sean sostenibles en el tiempo. Ya advertimos de las limitaciones y falencias observadas en el Estatuto tributario y en la gestión del mismo, las que deben superarse para optimizar el recaudo. Hay que partir de la base que Colombia se cuenta entre los países de Latinoamérica que, como lo afirma el Jefe de servicios de A. L en el Centro de Desarrollo de la OCDE Ángel Melguizo, en donde “los precios de las materias primas siguen siendo un motor importante para las tendencias de los ingresos fiscales”.
Las cifras no mienten: según el Presidente de la Asociación Colombiana de Petróleos Francisco LLoreda, sólo en impuestos entre 2005 y 2015 la industria petrolera pagó $200 billones y se estima que para el 2018, superado el bache de la crisis de los tres años anteriores, girará entre $10 y $13 billones entre impuestos y regalías, a lo cual se suman $3.3 billones más que acaba de recibir en dividendos de ECOPETROL.
Si bien es cierto el país no se puede resignar a seguir dependiendo sólo de la industria extractiva, máxime cuando estamos atravesando por una Transición energética en donde los recursos fósiles (petróleo y carbón, especialmente) irán perdiendo mercado, ello tomará tiempo, el suficiente para que nos preparemos, sin precipitarnos a dar un salto al vacío. Hay que saber aprovechar los recursos naturales no renovables que poseemos para impulsar el desarrollo, pero no nos podemos quedar en el impulso. A este respecto, es obvio que el camino correcto es el de la diversificación de la economía, abriéndole espacio al sector agropecuario y al turismo, a la producción con mayor valor agregado y sofisticación, pero eso no se va a dar de la noche a la mañana.
A este propósito, en Colombia estamos con la fiebre en 40 con el auge de la producción de aguacates Hass con destino a la exportación, alcanzando el año pasado las 78.000 toneladas y estimándose que para este año se puedan recibir en divisas US $60 millones por ventas en el exterior. Pero, como dijo, no se sabe si fue el rey Fernando VII o Napoleón Bonaparte, “vísteme despacio que estoy de prisa”.
Mauricio Cabrera, experto en economía, nos lo ilustra muy bien: si Colombia, de un momento a otro, se convirtiera en el mayor exportador del mundo de Piña, que hoy lo es Costa Rica, recibiría US $850 millones, en el segundo exportador de aguacate, que hoy es Perú, recibiría US $558 millones y además, una potencia internacional de exportación de frutas como Chile, recibiendo US $438 millones, “estos tres renglones sumados representarían US $1.846 millones, menos del 10% de los US $25.000 millones que ha dejado de recibir por la caída de los precios y la producción de hidrocarburos”. Y cuanto tiempo le tomó a Costa Rica, Perú y Chile capturar dichos mercados y tener el posicionamiento que hoy tienen en los mismos. Como dice el adagio popular, más vale pájaro en mano que cien volando!
Dicho esto, como ya lo hemos propuesto, el país amerita una verdadera reforma estructural del sistema impositivo, para que este cumpla con lo preceptuado en la Constitución Política, que sea equitativo, eficiente, y progresivo. Para emparejar las cargas se requiere revisar y replantear la proliferación de beneficios tributarios. Según el empresario y columnista Mauricio Botero Caicedo, de acuerdo con “cifras oficiales el recaudo de impuestos en 2016 fue de $123.7 billones, las exenciones $72.3 billones, 58.5% del recaudo total. En plata blanca, el eliminar la totalidad de las exenciones permitiría bajar los tributos en cerca del 60%, sin que se disminuyan los recaudos”. Esta idea les debería sonar a quienes vienen proponiendo bajarle los impuestos a las empresas, no obstante que, como lo afirma el Decano de Economía de la Universidad Nacional Edgar Bejarano, “no hay garantía de que bajar impuestos reactiva la economía y genera otras fuentes de ingresos”, como lo sugieren quienes lo impulsan.
Bogotá, abril 21 de 2018
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Por Juan Manuel Galán.-Cuando se piensa en un partido político, viene a la cabeza la imagen de una institución capaz de agregar los intereses y problemas nacionales y construir respuestas y soluciones. Sin embargo, hoy en Colombia el referente de un partido político es la desconfianza y el repudio a la política y a los políticos. La crisis de los partidos, sin excepción, ha minado la credibilidad y el interés ciudadano por participar en el destino de su país. Ya sea porque se perdieron sus principios fundadores, porque la arbitrariedad fue el determinante de sus decisiones o simplemente porque sus miembros se dedicaron a la mecánica y olvidaron las ideas.
Los anglosajones nos vendieron en la década de los 90 la idea de que las organizaciones de la sociedad civil podían remplazar en sus funciones a los partidos. Pero no lo hicieron porque responden a intereses y causas específicas sin tener la vocación de interpretación general que representan los partidos.
Esta situación no es nueva, por el contrario, fue denunciada por mi padre Luis Carlos Galán Sarmiento desde el año 1976, cuando comenzó la construcción del NUEVO LIBERALISMO. Una iniciativa para dar respuesta a la demanda de una nueva sociedad, que no se sentía representada por las fórmulas de hacer política promovida por los partidos tradicionales.
Lamentablemente el camino de limpiar la política de la politiquería se vio truncado por el homicidio de Luis Carlos Galán que no fue un acto casual ni fortuito, sino más bien una estrategia criminal planeada por agentes del Estado, narcotraficantes, miembros de la clase política colombiana y por las Autodefensas del Magdalena Medio.
Más grave aún, hoy sabemos que Luis Carlos Galán no fue el único miembro del NUEVO LIBERALISMO que fue víctima mortal por sus ideas de cambio. Por el contrario, la justicia ha demostrado que lo que aconteció fue un exterminio físico sistemático, dirigido a eliminar a esta nueva fuerza del escenario político nacional que estaba a punto de entrar en la Casa de Nariño.
Hoy los reclamos y la necesidad de abrir nuevos espacios de participación política, siguen tan vigentes como en los años 70. Por eso, si algo debe significar la paz firmada en este país, no es solamente la dejación de armas por parte de las FARC o la transformación de aquellos en un partido político. Requiere una profundización democrática que permita el surgimiento de nuevas fuerzas en el escenario político y vuelva a encauzar el camino de nuestro país, para atender una población que en su mayoría no tiene interpretación política.
Por Mauricio Cabrera Galvis.- Continúa intenso el debate alrededor de los efectos de la reforma tributaria de Trump sobre la economía norteamericana. Cada vez se conocen más hechos y modelos de proyección que muestran no solo la concentración de los beneficios en los más ricos, sino las consecuencias negativas que va a tener sobre el crecimiento y el empleo.
Uno de los principales argumentos para justificar la rebaja de impuestos a las empresas era que beneficiaba a los trabajadores, pues se suponía que con la plata ahorrada por los menores impuestos las empresas iban a invertir más –creando así más empleos- y además iban a compartir esas ganancias subiendo los salarios de sus empleados. La evidencia registrada por analistas independientes muestra que esto no está ocurriendo.
En cuanto al uso de los ahorros, un reporte de TrimTabs -una firma de análisis de mercados de Wall Street- informó que en el primer trimestre de este año, las grandes empresas norteamericanas dedicaron US$305 mil millones a recomprar sus propias acciones y a adquirir otras empresas, duplicando el monto del año pasado, mientras que lo dedicado a aumentos de salarios solo fue una tercera parte de ese dinero y escasamente aumentó unos pocos puntos porcentuales con respecto al año pasado.
Así, la distribución de la gabela tributaria no solo se ha concentrado en los propietarios de las empresas y los administradores, sino que va a ayudar muy poco al crecimiento puesto que ni la recompra de acciones ni la adquisición de otras empresas es inversión que cree nuevos empleos; tan solo es cambio de propietarios de activos ya existentes, que concentra todavía más la riqueza y poco contribuye al aumenta del consumo de los hogares.
Además, tampoco se espera que la subida de precios de las acciones vaya a durar mucho, porque el impulso al crecimiento va a ser de corta duración y puede empeorar la próxima recesión cuando llegue el inevitable cambio del ciclo económico. Esta no es la opinión de políticos que se oponen a Trump sino del Fondo Monetario y de respetados bancos de inversión como Morgan Stanley.
En su último informe el FMI reconoce que la reforma tributaria de Trump va a acelerar un poco el crecimiento durante 2 años, pero pronostica que en el 2020 va a perder impulso y después va a disminuirlo anulando las ganancias de los primeros años. No solo por el carácter temporal de algunas de las reducciones de impuestos sino sobre todo por el aumento del déficit fiscal que van a generar.
Por Patricia Lara. De El Espectador. Querido presidente: Con todo respeto le ruego que no permita que esa paz por la que usted ha luchado tanto se haga trizas en sus manos. Y el riesgo de que ello ocurra es enorme, no sólo porque al marchar tan lentamente la ejecución de los acuerdos y el desarrollo de los proyectos productivos estará en riesgo la seguridad económica de los desmovilizados a partir del 30 de junio, cuando cesará la ayuda que les brinda el Estado, sino porque ahora, con la captura con fines de extradición de Jesús Santrich, muchos exmiembros de las Farc sienten que también está en riesgo su seguridad jurídica, que es la que más les importa.
Yo lo invito, presidente, a que piense por un momento en lo que puede ocurrir si Santrich, ese ideólogo de las Farc, tan cercano a Iván Márquez y tan querido por la mayoría de los desmovilizados, continúa en huelga de hambre, como ha dicho que lo hará (ya lleva 11 días en los cuales, hasta el martes, sólo había ingerido una mandarina) y se muere en La Picota, donde está recluido mientras se decide su extradición, solicitada por el gobierno de Trump en virtud de una acusación de la DEA sobre un delito que, según esa agencia, Santrich iba a cometer pero que, ni siquiera de acuerdo con la misma DEA, ha cometido… Si ello sucede, lo más probable es que la mayoría de quienes quedan en los campamentos y no se han ido aún a vivir del rebusque, asustados, frustrados y llenos de rabia, ingresen a las disidencias, armen otra guerrilla, o se acerquen al Eln y desbaraten la paz.
Y súmele a esa tragedia, presidente, el peso que caería sobre su conciencia y sobre su prestigio como Premio Nobel de Paz, si la paz de Colombia se vuelve trizas por habernos tragado enterito el cuento de la DEA y, después, se comprueba que, efectivamente, la acusación contra Santrich fue un montaje del gobierno de Trump, muy distinto del añorado gobierno de Obama que tanto apoyó los acuerdos… Usted sería el primero en no perdonárselo, presidente…
Como escribió Antonio Caballero, “tan importante como la CIA es la DEA; y tan propensa como aquella a burlar las leyes, no solo las de los países extranjeros en donde opera, sino las de los propios Estados Unidos. Una y otra utilizan a veces la intervención armada, pero el método más habitual para lograr sus triunfos es el llamado “entrapment”, el entrampamiento. Inducen a alguien a cometer un delito, y a continuación lo capturan, lo juzgan y lo condenan”.
En el caso de Santrich, ese delito ni siquiera se ha cometido aún…
En este país de abogados hay leyes e interpretaciones para todo… Por ello tiene que existir la posibilidad de que sea la Justicia Especial para la Paz la que evalúe las “pruebas” que contra Santrich, y contra todos los que se hayan sometido a su jurisdicción, presenten la DEA, la CIA o cualquier agencia extranjera, así el delito que se impute haya sido cometido después de la firma de los acuerdos.
¡Y si esa posibilidad no existe, hay que inventársela ya, antes de que se muera Santrich, presidente! No puede ser que la DEA, y la CIA y Trump y su combo presenten unas pruebas sin que la JEP, que tiene todo el respeto de los desmovilizados, sea la que las evalúe.
Y ¡ojo!, presidente. Llama la atención que por primera vez los países garantes, en su último comunicado, le piden sólo al Gobierno —ya no incluyen a las Farc—, que cumpla los acuerdos…
La paz está en sus manos, presidente… Y en usted seguimos confiando…
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Por Gabriel Ortiz.- Sería una ingenuidad pensar que con siete puntos, una Consulta Popular, pueda eliminar la galopante corrupción que reina en Colombia y que ha venido escalando desde principio de este siglo con la aparición de negociados por doquier, como Reficar, cambios en el POT, coimas que manejan normas y tantas cosas que nos conducen a “todo por la plata”.
Como nos hemos acostumbrado a fabricar mentiras para darle manejo a cuanto se busca, a cuanto se persigue, a cuanto nos beneficie, sin importar las consecuencias ni los perjuicios que puedan lesionar a quienes tengan derechos adquiridos legítimamente.
No es justo descalificar las intenciones de los “Verdes” para dotar a este país de normas que eliminen la corrupción ni pasar por alto que, de pronto, pueda aprovecharse ese objetivo para enredar de alguna manera la elección presidencial que se aproxima.
Debemos detenernos e ir al fondo de las cosas. Si como lo afirman Vargas Lleras y algunos parlamentarios que de los siete puntos que contempla la Consulta cinco ya son leyes en Colombia, debemos meditar sobre el tema, porque habremos llegado al colmo de que ya no hay normas que puedan eliminar a los corruptos y a sus corruptelas.
La simple reducción de unos salarios o la limitación de las reelecciones interminables de legisladores, no le hace cosquillas a la vertiginosa perversión que se adueña de este país.
Entre los siete puntos no hay catarsis alguna. No existe prevención, como se aplica en medicina para impedir enfermedades irreversibles.
Si se empezara a formar al ciudadano desde la cuna, en el hogar y luego en escuelas, colegios y la sociedad, se podría modelar una población respetuosa de los derechos de los demás, de los dineros públicos, de la rectitud, equidad y honestidad.
No se incluye una de las principales razones de la corrupción a todos los niveles. Esas exorbitantes cantidades de dinero que se invierten en las campañas políticas, que se traducen en contratos posteriores para los elegidos y sus compinches. Ninguna de las preguntas de la Consulta toca las raíces reales de la corrupción. Si se reducen los salarios, “de otro cuero saldrán las correas”. El porcentaje del 20, 50 u 80, se elevará a los contratos que adjudican desde las más humildes veredas, hasta la mega obra.
Hay que hacer algo, hay que enfrentar la corrupción, hay que luchar contra ella, hasta vencerla, pero todo a su tiempo, no en época electoral, porque se puede prestar a suspicacias que malogren los edificantes fines que se persiguen. “No por mucho madrugar amanece más temprano”, decían nuestros mayores… y acertaban.
BLANCO: El Galardón Arte y Cultura, que se otorgó al Canal Zoom y a su gerente Germán Pérez, por el documental “La Paz Posible”, en el I Festival Internacional del Audiovisual en Nicaragua.
NEGRO: La desaparición del doctor Roberto Arias Pérez, hombre dedicado al servicio humanitario y a la defensa de los más necesitados. Paz en su tumba. Nuestra solidaridad a su hija, médica y gran columnista, Gloria Arias.
Por José G. Hernández.-Cuando las palabras van contra los hechos, viendo todo el mundo cuáles son los hechos -que por naturaleza son tozudos-, se tiene lo que llamamos contra evidencia, y ella, precisamente por causa de la discrepancia -porque las palabras no tienen tanto poder como para desaparecer los hechos-, se devuelve contra quien las pronuncia.
Ahora bien, si se está ante una falta de conocimiento o información, ante un conocimiento incompleto o frente a una información incierta y discutible sobre los hechos, lo más indicado, como lo aconseja la prudencia -que “hace verdaderos sabios”- cabe guardar silencio, mantener la reserva. No dar por cierto lo que no se sabe y no pronunciarse sobre hechos inciertos y discutibles -como enseña la sabiduría ancestral, cada cual es dueño de lo que calla y esclavo de lo que dice-, con mayor razón si se trata de un alto servidor público, de una autoridad jerárquica superior o -para el caso- de un presidente de la República. Este, al hablar -en especial si lo hace en su condición de Jefe de Estado-, no se compromete solo, sino que, por su propia función e investidura, a nivel internacional representa y compromete al Estado y a sus nacionales.
Esta reflexión obedece a los más recientes y luctuosos acontecimientos. Con el debido respeto, consideramos que no estuvo bien que el Gobierno colombiano, en repetidas declaraciones de distintos funcionarios -inclusive del Presidente de la República-, haya pretendido dar a entender al mundo que el grave caso del secuestro y posterior asesinato de los periodistas del diario “El Comercio” de Quito era un problema exclusivamente ecuatoriano. Si no lo dijeron así, con esas exactas palabras, al menos lo dieron a entender, y así lo entendieron, además, los periodistas y ciudadanos ecuatorianos. Cuando el Presidente fue interrogado en Lima –asistía a la VIII Cumbre de las Américas- acerca del tema, manifestó textualmente: “Este hecho se produjo en el Ecuador, alias ‘Guacho’ es un ciudadano ecuatoriano, pero sabemos que solamente colaborando con las Fuerzas Armadas Ecuatorianas es que podemos poner a buen recaudo a este criminal”. Es decir: problema ecuatoriano -no colombiano-, pero les vamos a ayudar. Con toda generosidad.
Error. No lo compartimos en el momento en que escuchamos las declaraciones de nuestro presidente, pero menos ahora, cuando él mismo ha reconocido que el crimen se cometió en Colombia y que los cadáveres están en territorio colombiano. Eso no nos favoreció. Quedamos mal. Tan mal como cuando proclamamos a los cuatro vientos que Colombia es hoy –tras la firma del Acuerdo con la Farc- un remanso de paz, al paso que la evidencia muestra que no es cierto que estemos en paz.
Como decíamos en columna radial, más allá de la nacionalidad de "Guacho", lo cierto es que el crimen tuvo lugar en Colombia, que los terroristas hacen parte de una organización guerrillera colombiana -disidente o no-, y que en la zona de frontera están operando esos delincuentes y otros, afectando a Colombia y al Ecuador, lo que ha llevado al Gobernador de Nariño, Camilo Cano, a decir que en ese Departamento no hay paz, y al presidente ecuatoriano, Lenin Moreno, a sostener que allá están sufriendo las consecuencias del conflicto colombiano.
No nos engañemos, ni engañemos. El problema de la frontera, aunque también afecte al Ecuador, es colombiano, y está mal que nuestro Gobierno se quiera lavar las manos.
Por Amylkar D. Acosta M.-Ante el descuadre en las finanzas públicas no hay sino tres alternativas a la vista: continuar con los recortes al gasto, aumentar el recaudo de impuestos o recurrir a la deuda pública. Hay que partir de la base que el gasto del Gobierno central viene indexándose anualmente a un ritmo del 4%, en pesos constantes, a ello hay que añadir el costo del postconflicto, el cual se estima en un punto porcentual del PIB anual, por lo menos hasta el 2022. Es la misma Comisión del Gasto la que advierte sobre la inconveniencia de exagerar los recortes del gasto, puesto que ello acarrearía como consecuencia una falta de apoyo al crecimiento productivo mediante políticas contracíclicas y la desprotección de la población más vulnerable en esta fase en la que estamos de desaceleración del crecimiento de la economía.
Claro está que, como lo aconseja la Contraloría General de la República, “no es suficiente gastar más, hay que gastar mejor, contribuyendo así a una mejor provisión de bienes y servicios públicos esenciales para el impulso al crecimiento económico, el empleo y el desarrollo”.
Conscientes de la inflexibilidad del gasto público, que es del 85.5%, las recomendaciones de los expertos de la Comisión del Gasto Público están encaminadas a promover una mayor flexibilidad, eficiencia, eficacia y equidad en la asignación de los recursos. Con tal fin recomendó presupuestar por programas, evitando la atomización de los recursos, reformar el Sistema General de Regalías y el Sistema general de Participaciones en procura de articular e integrar los recursos del PGN con los que corresponden a las entidades territoriales.
Con la misma finalidad se plantea la necesidad de focalizar mejor la población objetivo de los subsidios sociales, para evitar la selección adversa en la asignación de los mismos. Estamos hablando de un monto que supera el 9% del PIB y el 43% del PGN. Basta con señalar que con la sola depuración del listado de beneficiarios del SISBEN, para excluir a los “colados” en el Sistema, se le está ahorrando a la Nación la suma de $5 billones/año (¡!).
De todos modos es muy importante precaverse de no caer en los extremos ni del manirrotismo del derroche ni de políticas austericidas, como las que precipitaron a la Unión Europea en la recesión. Comparto plenamente el llamado que hace el Presidente de la Bolsa de Valores de Colombia Juan Pablo Córdoba, cuando afirma que “las acciones deben encaminarse a poner la economía a crecer para poder cumplir las metas fiscales y no forzar el cumplimiento de las metas fiscales sacrificando el crecimiento y comprometiendo el bienestar de millones de colombianos. No se puede poner el cumplimiento de la Regla fiscal (a rajatabla) por encima de las medidas de política pública que necesita el país”
Advertidos del escaso margen de maniobra que tiene el Gobierno en materia del gasto público, se precisa explorar fuentes de mayores ingresos que soporten el mismo y que sean sostenibles en el tiempo. Ya advertimos de las limitaciones y falencias observadas en el Estatuto tributario y en la gestión del mismo, las que deben superarse para optimizar el recaudo.
Hay que partir de la base que Colombia se cuenta entre los países de Latinoamérica que, como lo afirma el Jefe de servicios de A. L en el Centro de Desarrollo de la OCDE Ángel Melguizo, en donde “los precios de las materias primas siguen siendo un motor importante para las tendencias de los ingresos fiscales”. Las cifras no mienten: según el Presidente de la Asociación Colombiana de Petróleos Francisco LLoreda, sólo en impuestos entre 2005 y 2015 la industria petrolera pagó $200 billones y se estima que para el 2018, superado el bache de la crisis de los tres años anteriores, girará entre $10 y $13 billones entre impuestos y regalías, a lo cual se suman $3.3 billones más que acaba de recibir en dividendos de ECOPETROL.
Si bien es cierto el país no se puede resignar a seguir dependiendo sólo de la industria extractiva. Hay que saber aprovechar los recursos naturales no renovables que poseemos para impulsar el desarrollo, pero no nos podemos quedar en el impulso. Y el camino no es otro que el de la diversificación del aparato productivo, la diversificación de nuestras exportaciones y de los mercados de destino de estas.
Bogotá, abril 15 de 2018
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Por Lorena Fajardo.- "Cada libro, cada volumen que ves aquí, tiene un alma. El alma de la persona que lo escribió y de aquellos que lo leyeron, vivieron y soñaron con él. Cada vez que un libro cambia de manos, cada vez que alguien baja sus ojos a las páginas, su espíritu crece y se fortalece":Carlos Ruiz Zafón.
Sin duda alguna, el libro sigue siendo el mejor aliado de la cultura, es su mejor medio de difusión.
La magia del papel, impregnado de letras mágicamente acomodadas para llevar mensajes y relatos extraordinarios que llegan al fondo del alma, jamás será superada por la tecnología. No es lo mismo tocar una Tablet, que palpar un libro, porque el libro tiene vida propia, transmite su hechizo y su encanto y nos incita a interlocutor con su autor. El libro civiliza, la Tablet embrutece.
Nos llegó durante 16 días, la 31ª edición feria internacional del libro Organizada por la Cámara Colombiana del Libro y Corferias, con Argentina como país Invitado de Honor. Será el espacio más agradable y fructífero, para que la mente penetre en el más profundo de la cultura nacional y mundial.
Se realiza del 17 de abril al 2 de mayo de 2018 con más de 1.500 eventos culturales, académicos y profesionales, toda la industria editorial, presenta sus novedades editoriales a los miles de visitantes.
En esta edición los organizadores han anunciado la presencia de escritores que han puesto en letras de molde sus ideas y frases mágicas que cautivan a cada lector. Estarán Teju Cole, Mario Vargas Llosa, David Lloyd, Irvine Welsh y Catherine Millet, Marta Gómez, Isabel Mellado y Chucho Merchán; Ana Blandiana, Ingrid Betancourt y Nona Fernández.
La Ciencia, tendrá su espacio con reconocidos científicos como Rodolfo Llinás, María Teresa Ruiz, Lisa Randall, Adela Muñoz y Javier Santaolalla con temas como la física, la astronomía o el funcionamiento del cerebro. Encontraremos también obras de Brasil, Chile, Ecuador, Holanda, Japón, México y Palestina, como invitados.
Y Hablando de libros es necesario que el estado, la Cámara del libro, el congreso, las editoriales y libreros se reúnan para buscar la forma de bajar el precio de los libros y combatir a fondo la piratería, porque no es posible que las calles se inunden de libros piratas.
En Bogotá ,en el centro y Chapinero encontramos librerías fantásticas, con antiguos y usados como Merlín , de Célico Gómez, en la candelaria la del reconocido y autentico librero Rafael Martínez ,El paisano y siempre feliz , Ramoncito Caro, hay cerca de quince librerías en el centro cultural del libro, en la octava la Torre de Babel de Félix Burgos y Carlos Granada , en la calle 45, Jorge Ramírez Fajardo, conocido como el Abuelo y propietario de El Dinosaurio, y don German Gómez , en Chapinero librería “Quevedo” de Gabriel Corchuelo, con cuarenta años en el oficio, los hermanos Gamboa en el centro, y hay que destacar el arduo trabajo de Gustavo en la editorial “Ibañez”, que impulsa permanentemente autores jurídicos y la poesía, que aunque no es rentable, trae satisfacciones espirituales.
Por Gabriel Ortíz.- Para algunos a la paz le llegó su 9 de abril y manifestaron alborozo. Pero la sensatez de la mayoría hizo reflexionar a una Colombia que apenas empieza a usufructuar la convivencia.
La paz no es débil, no desfallece ante la menor dificultad. Se impone contra viento y marea y soporta los zarpazos de quienes quieren volverla trizas.
Lamentable lo ocurrido el 9, porque se presta para aplicar los más bajos golpes a la naciente reconciliación. De resultar cierta la participación de “Santrich” en el tráfico de coca, pueden venir ventarrones contra el proceso. Pero este, por fortuna, tiene defensas y blindajes que impedirán que se vaya a pique como pretenden quienes buscan un rio revuelto votos para alcanzar la presidencia. “Santrich” tendrá debido proceso y la misma Farc han dicho que si la JEP lo encuentra culpable, aceptarán esa decisión.
El narcotráfico es una amenaza para Colombia y para la paz. Desde hace muchos años a nuestro país y a nuestra gente las azota la corrupción, que sembró el narcotráfico con la barbarie del dinero fácil.
Está por todas partes. La practican los grandes y los pequeños. Se utiliza para todo. Para ganar elecciones, para obtener posiciones, en los sectores público y privado.
La paz no podía pasar inadvertida para los corruptos. Trataron de penetrarla incursionando en la contratación, en el manejo de los fondos que con sacrificio destinan los colombianos y el mundo con generosas donaciones.
Los enemigos de la paz se amparan en la corrupción para desacreditar el proceso, pero esconden la mano cuando reciben sinecuras o contratos.
Critican a las Farc, dicen que no entregaron rutas del narcotráfico, no todas las armas, los niños, ni las caletas y los bienes. No ven los beneficios de la paz si no reciben contratos. Si hubiera repartición y corrupción, ella sería una panacea. La defenderían como a ciertas gobernaciones que trafican con los alimentos para los niños, con pensiones para falsos dementes, con modificaciones a los POT, con montajes de “reficares” llenas de oro y maquillaje de balances. Esa es la corrupción que se quiso apoderar del proceso de paz.
El caso “Santrich”, viene cargado de tigre para golpear brutalmente la convivencia.
Colombia no puede malograr el esfuerzo de un puñado de hombres y mujeres que sin desmayo alcanzaron lo que muchos rechazaban y lo que tantos empezamos a disfrutar.
La corrupción y el narcotráfico no pueden malograr los anhelos de un país, la esperanza de los casi 50 millones de compatriotas que caminan por las rutas del progreso, del bienestar y de la conservación de la vida.
Ni la corrupción, ni el narcotráfico, ni los caza-contratos podrán estropear nuestra paz: la paz es más fuerte que quienes buscan un atajo para llegar al poder en medio de una guerra que los beneficiará y lucrará.
BLANCO: La U. Externado confirma a un Señor Rector.
NEGRO: Mientras el mundo busca energía limpia anticontaminante, Peñalosa llenará a Bogotá de buses de la vieja tecnología diesel.