Opinión
Por Juan Camilo Restrepo*.- En la Asamblea de la Alianza del Pacífico, que se celebró en Lima la semana pasada, el Presidente Duque hizo, entre otras, dos propuestas. Una plausible que consiste en excluir de la Alianza el sector lácteo. Otra extraña por llamarla benignamente: que los países de la Alianza Pacífico expidieran una lista negra de aquellas compañías que se han visto envueltas en sobornos y escándalos, para que les caiga la sanción social y para que los gobiernos de la Alianza prohíban contratar con ellas.
La primera propuesta, que se hace pensando principalmente en Nueva Zelanda, tiene toda la lógica del mundo. El sector lácteo es uno de los más frágiles en nuestros países. Y exponerlo abruptamente a una competencia sin cuartel como ha sucedido con el TLC que tenemos suscrito con Estados Unidos y con la Unión Europea, en los que inconsulta y precipitadamente se incluyó dentro de los programas de liberación al sector lácteo, no hubiera traído sino innecesarios dolores de cabeza.
Nueva Zelanda es un monstruo en todo lo que concierne a la industria láctea, al paso que nosotros con más de 300.000 pequeños lecheros hubiéramos quedado como el eslabón más débil en la alianza. Simple y llanamente nos hubieran arrollado.
El lácteo es uno de los sectores del agro donde más empleos se generan pero donde más pobreza y atraso tecnológico se registra. La modernización de nuestro sector lácteo hay que continuarla por supuesto. Pero no es a través de la ducha fría de una competencia despiadada como la que hubiéramos recibido de un gigante como New Zeland se hubiera logrado.
Hay que recordar que los centroamericanos cuando estaban negociando su TLC con la Unión Europea tuvieron el buen juicio de excluir el sector lácteo. Una buena lección que no aprendimos cuando negociamos con Estados Unidos ni con la Unión Europea, pero que ahora en la Alianza Pacifico sí hemos tenido en cuenta.
Mucho menos plausible resulta la propuesta que se hizo en Lima por el Presidente Duque de hacer una “lista negra” con las empresas sobornadoras y corruptas, para que sobre ellas recaiga la sanción social y la prohibición para contratar con el Estado.
No porque tales propósitos no sean meritorios, que lo son, sino por la simple razón de porqué el gobierno colombiano -que tiene y de sobra la información sobre las empresas corruptas que operan o han operado en nuestro país- no implementa unilateralmente dicha lista negra, en vez de ponerse a buscar una utópica lista multilateral que probablemente nunca se produzca.
Si hubiera decisión política de parte de nuestro gobierno, en vez de querer brillar efímeramente con dicha propuesta en las pasarelas diplomáticas como sucedió en Lima la semana pasada, esa lista negra la podemos producir en pocos días. Nosotros mismos. La ha reclamado en el pasado la Procuraduría, pero la enredó la anterior Fiscalía como ha quedado demostrado por las investigaciones periodísticas que se han publicado.
En vez de proponer “listas negras” conjuntas con los países de la Alianza Pacífico, el gobierno colombiano debería más bien solicitar asistencia técnica del sistema judicial peruano y aún del brasileño, para que nos den cartilla de cómo -con decisión y coraje- sí se pueden llevar tras las rejas a los representantes legales de empresas sobornadoras y corruptos. Lo que nos ha faltado hasta ahora es decisión y coraje. No lista negras.
Bogotá, D. C, 15 de julio de 2019
*Abogado y Economista. Exministro de Estado.
Por Amylkar D. Acosta M.- El Presidente Iván Duque había dicho durante su campaña que “las empresas están asfixiadas con tanta carga tributaria…debemos bajar impuestos para que puedan generar más y mejor empleo”. Luego, el Ministro de Hacienda Alberto Carrasquilla haciendo eco a estas palabras sostuvo que el sistema tributario “es muy agresivo con las empresas formales”. Y fue más allá, diciendo que “tenemos una estructura tributaria que castiga severamente la competitividad, la formalidad, el empleo y el emprendimiento y, por lo tanto, el crecimiento a mediano plazo de la economía. Tenemos que arreglar ese problema”.
Y, efectivamente en la reforma tributaria, que disfrazaron de Ley de financiamiento ( Ley 1943, aprobada a finales del año anterior) se le bajó la tasa marginal del impuesto de renta a las empresas del 34% al 30%, buscando abaratar el uso del capital en Colombia y, como si esto fuera poco, además de mantenerle las gabelas impositivas otorgadas en reformas anteriores le aprobaron otras más, con un costo fiscal que ronda los $10 billones (¡!). Utilizando la frase del Ministro Carrasquilla, “ese problema” lo arreglaron a su manera. Advertimos que ello era un espejismo, que ese alivio tributario se traduciría en mayores utilidades para las empresas, pero no iban a generar más empleo y los resultados están a la vista.
Como es bien sabido el crecimiento del PIB en el primer trimestre de 2019 estuvo por debajo de las expectativas del gobierno, del Banco de la República y de la previsión de centros de pensamiento tan serios como FEDESARROLLO y ANIF. El magro crecimiento alcanzado, de sólo 2.29%, resulta insuficiente para estimular la generación de empleo. Según el Gerente de investigaciones económicas del Banco de Bogotá Camilo Pérez, históricamente se requería de un crecimiento de 2.5% anual para que el mercado laboral estuviera en equilibrio, esto es que la tasa de desempleo interanual ni suba ni baje. Esa era la “cifra mágica”, pero ahora la economía es más exigente, según sus estimaciones sólo un ritmo de crecimiento del PIB del 3% permitiría estabilizar la tasa de desempleo.
Como nos lo recuerda ANIF, “a la economía colombiana le tomó una década bajar la tasa de desempleo del 20% durante la crisis hipotecaria de fin de siglo a cerca del 10% durante 2009 – 2014”. Después que en el 2013 dicha tasa cayera hasta un solo dígito, durante los años 2014 y 2015, la tasa de desempleo cayó de manera persistente del 9.6% al 9.1% y 8.9%, respectivamente, a partir del año 2016 dicha tendencia se revirtió, registrando el 9.2%, el 9.4% y 9.7%, en su orden, durante los años 2016, 2017 y 2018.
Después de 6 años de tasas de desempleo de un solo dígito, en mayo se completaron 6 meses consecutivos en niveles de dos dígitos, desde que en diciembre del año anterior se alcanzó la tasa de 10.7%. Como lo sostiene ANIF, “esta tasa de desempleo encontró un punto de resistencia estructural a niveles del 9% en 2015 y ha tendido a agravarse posteriormente”.
En efecto, según el DANE, en mayo de este año la tasa de desempleo se situó en el 10.5%, 0.8 puntos porcentuales por encima del registro para el mismo mes en 2018 (9.7%), el más alto desde 2012 cuando alcanzó el 10.7%, alejándose de la meta que se fijó el Presidente Iván Duque en su cónclave reciente con su gabinete en la hacienda presidencia Hato grande, de 7.9% para el 2022. Ello es tanto más preocupante habida cuenta que dicho incremento en el número de desempleados se da a la par de una caída de un punto porcentual de la tasa general de participación (TGP), de quienes buscan activamente trabajo, la cual pasó del 64.1% en mayo de 2018 a 63.1% en mayo de 2019. Ello lo que refleja el desánimo de quienes buscan infructuosamente un trabajo y al no lograrlo se resignan a engrosar la población inactiva.Huelga decir que de haber sido más alta la TGP la tasa de desempleo habría sido mayor.
Es de anotar que entre 2005 y 2015 el promedio del crecimiento de la oferta laboral fue del 2% anual, luego bajó a 0.67% en 2018 y entre enero y abril de este año sólo el 0.47%. Entre tanto la demanda laboral creció entre los años 2005 y 2015 a un ritmo de 2.4% y entre 2015 y 2018 a duras penas el 0.7%. Por su parte la tasa de ocupación pasó del 57.9% en mayo de 2018 a 56.4%, es decir se perdieron 1.5 puntos porcentuales.
De las cifras suministradas por el DANE se infiere que en la actualidad están ocupadas 22.16 millones de personas, 290.000 menos que un año atrás, 2.6 millones de desempleados, 191.000 más, y 14.1 millones de inactivos, 596.000 más en mayo de este año con respecto al mismo mes del año pasado. Si sumamos los que perdieron su empleo el último año con los que se sumaron a la población inactiva, en el último año no sólo no se ha generado más empleo sino que la destrucción neta de empleo alcanza la cifra de 787.000 plazas, lo cual es una barbaridad!
Al desempleo abierto se viene a sumar el que se disfraza bajo la modalidad del subempleo y la informalidad; hace un año, según el DANE, representaba el 39.1% de las personas ocupadas y ahora este porcentaje se elevó al 43.3%, para un incremento de 614.000 personas, con ingresos precarios, que se sustraen del empleo decente. Es de destacar que el sector en donde se han perdido más empleo es en el sector agropecuario (327.000, aproximadamente), el mismo que acusa la informalidad laboral más aberrante con el 89% (¡!). Esta, según el Director del Observatorio del Mercado de Trabajo Seguridad social de la Universidad Externado de Colombia Stefano Ferné, es “una verdadera catástrofe laboral que tiene precedentes sólo en noviembre de 2008, cuando la crisis financiera internacional deprimió el crecimiento de la economía colombiana”. Así de grave!
Bogotá, D.C, julio 13 de 2019
www.amylkaracosta.net
Por Mauricio Cabrera Galvis.- La semana pasada planteaba que el glifosato o cualquier forma de erradicación forzosa de cultivos de coca es inútil si no va acompañada de alternativas de producción y generación de ingresos para los campesinos cultivadores. La tesis no es original ni propia.
De hecho es una estrategia avalada internacionalmente desde 1997 cuando se creó la oficina de la ONU para las drogas y el crimen (UNODC). La Asamblea General de la ONU en 1998 instó a combatir el narcotráfico con una estrategia de “Desarrollo Alternativo”, la cual definió así:
“Un proceso para prevenir y eliminar los cultivos ilícitos de plantas que contienen narcóticos y sustancias sicotrópicas, mediante el diseño de políticas de desarrollo rural, en el contexto de los esfuerzos de crecimiento económico y desarrollo sostenible en los países que luchan contra las drogas, reconociendo las características particulares de las comunidades y grupos afectados, y en el contexto de una solución permanente y comprehensiva del problema de las drogas ilícitas”
El ejemplo más exitoso de esta estrategia es el que realizó Tailandia, y que ha sido analizado en un artículo reciente publicado en la revista de la London School of Economics (https://bit.ly/2NWAxtu).
En los años 60 Tailandia era el mayor productor de opio en el mundo, en el triángulo de oro de la frontera con Laos y Myanmar, región controlada por guerrillas y violentos grupos ilegales. Después de años de infructuosos intentos de reducir los cultivos de amapola mediante la fuerza y la represión (no se si Monsanto les vendía glifosato), las autoridades entendieron que la causa de la proliferación de cultivos ilícitos era la pobreza, la inseguridad y la ausencia de alternativas legales de subsistencia. Es decir que los cultivos de droga no eran el problema sino el síntoma.
Entonces diseñaron un programa de desarrollo integral para las zonas afectadas, en el que primero se trataba de mejorar las condiciones de vida de las comunidades y crear oportunidades de empleo y generación de ingresos, inclusive antes de erradicar los cultivos. Es un proyecto de largo plazo que empezó a finales de los 80, con tres fases conocidas como las 3-S: Supervivencia, Suficiencia y Sostenibilidad. En la primera se empezaron a incentivar cultivos de café y macadamia y a mejorar las condiciones de alimentación, salud y educación con fondos públicos y ayuda internacional. En la segunda, se desarrollaron las cadenas de valor de sus proyectos productivos y en la tercera se enfatiza el empoderamiento y la capacitación de los habitantes para que sean dueños de su propio destino.
En Colombia hay otro caso exitoso en el departamento de Caldas, donde se erradicaron todos los cultivos de coca mediante el trabajo con la comunidad, el desarrollo de cultivos de aguacate, caucho y café, y la inversión pública en carreteras y servicios públicos. No hubo resiembra porque la erradicación de la coca se hizo con sustitución y sin glifosato.
Cali, 14 de julio de 2019
Filósofo y Economista. Consultor
Por: Mons. Juan Carlos Cárdenas Toro - Con el título de “El Evangelio de la Creación”, el segundo capítulo de la primera Encíclica pontificia dedicada al medio ambiente, aborda la fundamentación bíblico teológica de la preocupación por el cuidado de la casa común.
En este capítulo el Papa pone la luz de la fe y la reflexión teológica, al servicio de los distintos ámbitos diferentes al religioso, que hoy están llamados a asumir la responsabilidad por corregir y tomar medidas para frenar el progresivo deterioro de las condiciones de vida que está teniendo el planeta por las acciones irresponsables de los seres humanos.
- La Luz que ofrece la fe (nn. 63-64)
El Santo Padre hace caer en la cuenta como un problema tan complejo ha de abrir espacio en el análisis al apoyo de otros saberes y disciplinas, entre las cuales descuellan «la vida interior y la espiritualidad». Considerando esto, el Papa afirma: «Si de verdad queremos construir una ecología que nos permita sanar todo lo que hemos destruido, entonces ninguna rama de las ciencias y ninguna forma de sabiduría puede ser dejada de lado, tampoco la religiosa con su propio lenguaje».
- La sabiduría de los relatos bíblicos (nn. 65-75)
Para el Papa Francisco es claro que la Sagrada Escritura abunda en textos que inspiran y sustentan el compromiso y sensibilidad con el cuidado de la casa común.
En el Antiguo Testamento confirma la revelación del plan amoroso querido por Dios para el ser humano y los demás seres de la creación. Muchas narraciones del Génesis «sugieren que la existencia humana se basa en tres relaciones fundamentales estrechamente conectadas. La relación con Dios, con el prójimo y con la tierra»; pero estas relaciones se rompieron, primero en el hombre y luego esa ruptura ha impactado todo lo demás. Y este desequilibrio, constata el Sucesor de Pedro, parte de «haber pretendido ocupar el lugar de Dios, negándonos a reconocernos como criaturas limitadas».
Al advertir del “abuso” que se ha dado al mandato de “dominar la tierra”, el Papa explica que «esta responsabilidad ante una tierra que es de Dios implica que el ser humano, dotado de inteligencia, respete las leyes de la naturaleza y los delicados equilibrios entre los seres de este mundo», mientras invita: «A la vez que podemos hacer un uso responsable de las cosas, estamos llamados a reconocer que los demás seres vivos tienen un valor propio ante Dios». El primer responsable de mantener este equilibrio de la creación es el ser humano, teniendo en cuenta su dignidad y su facultad de ser racional.
Finalmente, el Santo Padre concluye que «la mejor manera de poner en su lugar al ser humano, y de acabar con su pretensión de ser un dominador absoluto de la tierra, es volver a proponer la figura de un Padre creador y único dueño del mundo, porque de otro modo el ser humano tenderá siempre a querer imponer a la realidad sus propias leyes e intereses».
- El misterio del universo (nn. 76-80)
El Papa aclara conceptos. Mientras que, desde una perspectiva científica, no religiosa, se habla de naturaleza, entendida «como un sistema que se analiza, comprende y gestiona», la tradición judeo-cristiana habla de creación, «entendida como un don que surge de la mano abierta del Padre de todos, como una realidad iluminada por el amor que nos convoca a una comunión universal».
Así, cada perspectiva desembocará en maneras diversas de relacionarse con el medio ambiente. En la clave de la comprensión cristiana, es claro que «el amor de Dios es el móvil fundamental de todo lo creado», por lo cual «cada criatura es objeto de la ternura del Padre, que le da un lugar en el mundo». De allí el trato respetuoso que hemos de tener con cada ser creado.
Pero, por otro lado, la tradición judeo-cristiana desmitifica la naturaleza, que en muchas culturas era vista como una realidad divina en sí misma. Manteniendo respeto y admiración por ella, ya no le atribuye este carácter divino, pero sí afirma el compromiso por una relación racional y razonable con cada criatura.
De este modo, ni endiosamiento del hombre (no somos los patrones y los demás seres, solo recursos para explotar) ni endiosamiento de la naturaleza; por el contrario, una recíproca y armónica interrelación, en la cual el ser humano tiene alta cuota de responsabilidad, como criatura pensante. Concluye el Papa: todas las criaturas «avanzan, junto con nosotros y a través de nosotros, hacia el término común, que es Dios… porque el ser humano… atraído por la plenitud de Cristo, está llamado a reconducir todas las criaturas a su Creador»
Monseñor Juan Carlos Cárdenas Toro
Obispo Auxiliar
Por Gabriel Ortiz*.- De un tiempo para acá en Colombia todo vale, todo ocurre y todo se tolera. Hasta los héroes están fatigados, desilusionados y mancillados. Quienes van llegando a las altas o bajas esferas del poder las aprovechan para lucrarse, sin importar a quién o quiénes haya que corromper. Todo tiene su precio. La honradez, el decoro, la integridad y la rectitud, van desapareciendo y se convierten en “preciado trofeo” de los corruptos que se exhiben sin pudor, recato o decoro, a lo largo y ancho de una sociedad cada vez más deteriorada y complaciente con un estado cadavérico y sórdido. Los 200 años de independencia están en peligro.
Quienes fueron admirados ejemplares de un arribismo deslumbrante, cayeron en hechos que nos brindaban una esperanza de salvación social y estatal -Pablo y demás narcocriminales- mientras sus ocultos protectores y sucesores, encontraron maneras sutiles o descaradas de asumir las riendas.
Poco a poco, la corrupción fue apoderándose de una sociedad cegada por el poder y el dinero. La guerrilla abandonó sus ideales, los paramilitares fueron baluarte y brazo armado de narcos, desplazadores de campesinos y ¨señores feudales¨. Así, en una sociedad ficticia, grupos de defensa privada y delincuencia común, arrasaron con los pocos principios de esta nación.
El desorden permitió que se penetraran hasta las propias fuerzas militares, de policía, de inteligencia y de seguridad. La justicia no estuvo vacunada, el legislativos menos y el ejecutivo ni se diga. Nadie entendía como el más alto de los jefes rompía el conducto regular y llamaba al más humilde la fila para pedirle resultados o explicaciones. Tampoco que trepadores recién llegados a un congreso tuvieran el descaro de exigirle con irrespetuosa furia al Presidente Duque el cambio inmediato de la cúpula militar, porque la actuante no era de su confianza…”no era manejable”. Complaciente, el que dijo Uribe, la cambió por otra que ahora, según las comprobadas denuncias de la revista Semana, era proclive y complaciente con sus gestores. Lo de Semana a pocos ha importado. Ni el ministro que maneja las fuerzas, ni nadie ha renunciado, ni ha sido removido.
La gran culpable de semejante desbarajuste que incluso pone precio a los ascensos o castigos a quienes defiendan la honestidad, es esta sociedad que no sabe elegir. El propio Congreso defiende a los corruptos. Niega mociones de censura, asciende a los dudosos, desprecia el querer de los electores como ocurrió con la ley anticorrupción. Seguramente habrá chivos expiatorios para castigar, pero los “cuatro soles” seguirán ahí. Son investigadores, jueces y ejecutores.
Qué dura realidad. Qué Estado por el que transitamos. Qué despertar tan incierto nos espera, de continuar las cosas como van y para dónde. Todo por la plata falsa, pero positiva y muy lucrativa, apetecida y productiva.
BLANCO: Prohíben a Trump bloquear a quienes lo critican por twitter. ¿Y los que bloquean en Colombia qué?
NEGRO: Según calificaciones internacionales, somos uno de los 5 países más peligrosos para el turismo. Es claro: atacamos y desacreditamos el proceso de paz.
Bogotá, D. C, 12 de julio de 2019
*Exdirector del Noticiero Nacional y de Notisuper
Por José G. Hernández*.- Se ha generado una discusión -que no debería tener lugar, porque la Constitución es clara- acerca de la nacionalidad de los niños nacidos en Colombia pero hijos de padres venezolanos, que han ingresado a nuestro territorio en virtud de la masiva migración y que viven en Colombia con intención de quedarse.
Algunos se han referido a esos niños como "apátridas". El calificativo nos parece inapropiado y hasta ofensivo.
"Apátrida", según el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, significa "persona que carece de nacionalidad".
No es el caso de estos niños. Aplicando los conocidos criterios usados en todo el mundo -ius soli (derecho por razón del suelo en que se nace), ius sanguini (derecho por razón del parentesco) y ius domicilii (derecho por razón del domicilio)-, a nuestro juicio, esos niños son colombianos, nacionales por nacimiento., según lo dispuesto en el artículo 96 de la Constitución, que les reconoce tal calidad a los nacidos en Colombia cuyo padre o cuya madre sean naturales o nacionales colombianos, o que uno de ellos se encuentre domiciliado en el territorio colombiano al momento del nacimiento.
En ese orden, recordemos que muchos de los migrantes son colombianos que regresan, y que muchos de los venezolanos que se encuentran en Colombia quieren permanecer aquí. Y sabemos que el domicilio es definido legalmente como la residencia unida al ánimo de permanecer en ella. Habría que estudiar cada caso, y en su mayoría, sin necesidad de una ley que ordene el reconocimiento, y aplicando la Constitución, se tendrá que esos niños son nacionales colombianos por nacimiento.
Sin embargo, para eliminar toda discusión y por razones de seguridad jurídica, el Defensor del Pueblo presentó un proyecto que se tramita en el Congreso, a cuyo tenor los hijos de venezolanos que vivan en Colombia entre el 1 de enero de 2015 y hasta dos años después de aprobada la ley, adquieren de manera automática la nacionalidad colombiana. Se habla de casi 15 mil niños que serían cobijados por la norma.
Al parecer, la Registraduría Nacional del Estado Civil dice que la calidad de domiciliado se prueba con la visa de residente concedida a los padres. No lo creemos. El hecho cierto es que esas familias venezolanas, en su gran mayoría, están residiendo en Colombia y tienen el ánimo de permanecer aquí. De modo que, si sus hijos nacen en Colombia, tienen la nacionalidad colombiana. Eso no puede depender de una visa, menos todavía si se tiene en cuenta que conceder la visa es una facultad del Estado –puede concederla o no- , al paso que residir en cierto territorio y tener la voluntad de permanecer en él configura de suyo el domicilio y, en consecuencia, se tendría que aplicar el artículo 96 de la Constitución.
En todo caso, creemos que, al dar a los niños el trato de apátridas cuando no lo son, se los maltrata. Son colombianos y debemos acogerlos como tales.
Bogotá, D. C, 10 de julio de 2019
*Expresidente de la Corte Constitucional
Por Víctor G. Ricardo*.- Las elecciones generales del pasado 28 de abril, que dieron el triunfo a Pedro Sánchez, no han logrado traer la esperada estabilidad al panorama político español. A escasas dos semanas de la votación de investidura, prevista para el 22 y 23 de julio, el líder socialista no reúne aún los apoyos necesarios y no está claro que los vaya a conseguir.
Por una parte, las exigencias de Podemos no encajan en los planes de gobierno de Sánchez, poco proclive por el momento a otorgarle alguna cartera ministerial, tal y como ambiciona el líder de esa facción, Pablo Iglesias.
Por otra parte, Ciudadanos se mantiene firme en el "no es no a Sánchez", que enarboló durante toda la campaña electoral. Así las cosas, parece poco probable una investidura en primera votación para la que el PSOE necesita 176 apoyos. Pero tampoco está claro que sea posible en una segunda votación, para la que se requiere una mayor cantidad de “Sí” que de “No”. Llegados a este punto, no es descartable que España se encamine hacia una nueva convocatoria electoral, seguramente en el mes de noviembre. Las encuestas publicadas en los últimos días ponen de manifiesto que Pedro Sánchez, actual Jefe de Gobierno, saldría claramente reforzado en el caso de que se repitan las elecciones, por lo que no son pocos los que creen que al dirigente no le importaría exponerse a una nueva contienda electoral.
Sin embargo, es difícil saber cómo reaccionaría el pueblo español, hastiado de tres elecciones generales desde 2015, a las que se suman las europeas, las regionales y locales.
Con probabilidad otros comicios pasarían factura a las nuevas agrupaciones que rompieron el tradicional bipartidismo del PP y PSOE. Las difíciles negociaciones para formar ayuntamientos y comunidades autónomas han puesto de manifiesto lógicos errores de principiantes, siendo Ciudadanos el que más perjudicado está saliendo. Sus aspiraciones de convertirse en la alternativa de la derecha están ya dejando muchos cadáveres políticos por el camino y le aleja de su concepción originaria de servir como partido bisagra. Travesía esta que ya atravesó Podemos, muy lejos ya de los 69 escaños de 2015. Vox, por su parte, es un recién llegado y por su corta existencia ha tenido un importante resultado, pero su permanencia dependerá de cómo sea capaz de darle coherencia a su discurso y que realmente penetre en parte de su electorado. El PP que lidera Pablo Casado se beneficiaría así de un voto de derecha-centro derecha que tan repartido estuvo en el pasado mes de abril.
Mientras tanto, el periodo de gracia de Sánchez en la UE empieza a agotarse, con un déficit creciente y un presupuesto pendiente de aprobación. El nombramiento de Borrell como Alto Representante de Política Exterior de la UE fue acogido con críticas hacia Sánchez por no haber logrado para España un puesto quizá de menor visibilidad, pero de mayor relevancia política y económica en las instituciones europeas.
La cuestión catalana lejos de resolverse y un juicio contra los promotores del referéndum ilegal del 1 octubre pendiente de sentencia, contribuyen aún más, si cabe, al enrarecimiento político en España en las próximas semanas.
Así que quien pensaba que España estaría en esta época de vacaciones, se equivocó.
Bogotá, D. C, 10 de 2019
*Excomisionado de Paz
Por: Guillermo García Realpe*.- Sobre la desaparición de Santrich y su ausencia en medio de su esquema de seguridad es un hecho muy lamentable, muy delicado. Es temprano para dar una opinión de fondo, sin embargo es un golpe muy duro al proceso de Paz, él tiene que presentarse a la JEP para responder a la justicia transicional como lo establece el acuerdo de Paz que él suscribió y también responder, especialmente, por decir la verdad y el tema de reparación de las víctimas.
Asimismo esperamos, al igual que la mayoría de colombianos que el señor Santrich atienda el llamado de la Corte Suprema de Justicia éste 9 de julio, ese sólo hecho podría reivindicar su compromiso con el proceso de Paz, de no acudir al alto tribunal, sería el detonante para que la polarización política se agudice y una bofetada a los colombianos, a las víctimas y al naciente partido FARC, pero sobre todo es un acto de supremo egoísmo personal porque le causa daño a sus compañeros de lucha.
Ahora bien, el camino para el hoy Representante a la Cámara, ha sido lleno de obstáculos legales. Desde su retorno a la vida civil fue privado de su libertad en la cárcel La Picota, afrontó un complejo proceso judicial con la Fiscalía General de la Nación y algo más grave: el pedido de extradición de los Estados Unidos por el delito de narcotráfico. Una vez superó ese tortuoso camino, Santrich pudo posesionarse como congresista en la Cámara, sin embargo, tan sólo 18 días duro como legislador y desapareció sorpresivamente.
Sobre este hecho sucedido hace apenas algunos días se han tejido distintas versiones principalmente en los medios de comunicación, se asegura que salió hacia Venezuela, que el ELN lo está protegiendo, que se reencontró con Iván Márquez en algún lugar de las selvas, en fin, diferentes versiones que se suman al inconformismo generalizado de la opinión pública nacional.
De confirmarse que Seuxis Paucías Hernández Solarte está en Venezuela sin autorización de la JEP, perdería sus beneficios, además tenía que haber pedido permiso al Congreso para salir del país por su condición de parlamentario. De todas maneras es un hecho muy grave que afecta enormemente la credibilidad que tenemos en el proceso de Paz y el compromiso de las FARC por cumplir al pie de la letra lo acordado en La Habana.
Lo que sí es claro, es que este episodio atiza la hoguera política y ya algunos sectores radicales, especialmente del partido de gobierno han sacado provecho y réditos políticos, logrando calar en la opinión pública nacional y generando un aire de zozobra y desconfianza en los acuerdos.
Quienes hemos apoyado desde siempre y tenido credibilidad en el proceso de Paz con las FARC, esperamos que Santrich acuda primero al llamado de la Corte Suprema de Justicia y que lo propio haga ante la Jurisdicción Especial de Paz para que aclare su vinculación al caso 001 de esa justicia transicional.
Asimismo, la Misión de Verificación de Naciones Unidas ha hecho un pronunciamiento contundente donde recuerda los compromisos adquiridos por todos los excombatientes, compromisos que consisten en colaborar con el Sistema integral de Verdad, Justicia, Reparación y garantías de no Repetición.
Lo que sí es claro es que ante este hecho el Gobierno Nacional ha tendido una cortina de humo para desviar la atención de los colombianos sobre las grandes problemáticas nacionales que los aquejan y sobre los problemas del día a día de los ciudadanos. Como por ejemplo el alza en los combustibles, el desempleo creciente, los problemas de inseguridad ciudadana, incluso la vía al Llano ya dejó de ser una noticia que concentraba grandes espacios en los medios de comunicación, porque ahora los titulares de los noticieros le dan amplio despliegue al desconocido paradero del exguerrillero Santrich.
Esperamos que cuanto antes se solucione éste impase, que sean los tribunales los que decidan su futuro legal, que haya un acto de perdón y que se den garantías a la oposición por parte del Gobierno para que ejerzan su rol político.
Pasto, 8 de julio de 2019
*Senador Liberal de Colombia
@GGarciaRealpe
Por Amylkar D. Acosta M*.- Según cifras del Banco de la República, en los primeros cuatro meses del año las exportaciones fueron del orden de los US $13.460 millones y las importaciones US $16.282 millones, elevando el déficit de la Balanza comercial en US $1.326 millones, al pasar de US $1.495 millones a US. $2.822 millones. Entre tanto, déficit en Cuenta corriente de la Balanza de pagos pasó de US $10.296 millones en 2017 a US $12.661 millones en 2018, pasando de representar el 3.3% al 3.8% del PIB, que no deja de ser alarmante. Dicho déficit en el primer trimestre de este año fue de US $3.158 millones, US $808 millones más con respecto al primer trimestre del año anterior. Por ello, no es de extrañar que para el 2019 se pronostique un déficit aún mayor, del 4.3% (¡!).
Es evidente, entonces, que la economía colombiana acusa una gran vulnerabilidad en su sector externo, en un entorno que la economista jefe del FMI Gita Gopinath calificó como “incierto y cambiante”. Es de anotar a este propósito que la tasa de cambio en Colombia se ha caracterizado por los cambios extremos, pues a la hora en que se deprecia el dólar el peso es la moneda más revaluada y cuando se aprecia es la más devaluada y esta vez no es la excepción. Junto con la moneda de Turquía y Argentina, el peso colombiano ha sido una de las más devaluadas del planeta en los últimos meses. Y no hay que olvidar que, como lo sostiene la revista Dinero, “la amenaza de un choque externo puede concretarse y, por la vía de la escasez de divisas para comprar importaciones, el aparato productivo sentirá un duro golpe”.
Como es bien sabido, de acuerdo con la Directora gerente del FMI Christine Lagarde, la economía global se encuentra ante una “coyuntura delicada” a consecuencia de la guerra comercial que el Presidente Donald Trump le declaró al resto del mundo. So pretexto de defender a la potencia del Norte de los demás países que, según sus desvaríos, se han “aprovechado” de ella, con su consigna “Estados Unidos primero” como gonfalón, ha venido implementando una política proteccionista hostil utilizando los aranceles como su arma principal. Aunque su blanco principal es China, con el que libra una rivalidad por el predominio tecnológico, ni los propios aliados históricos de EEUU han escapado a la estolidez del incómodo inquilino de la Casa Blanca, lo que no es de extrañar, habida cuenta que, como lo dejó sentado John Foster Dulles, Secretario de Estado de Dwight Eisenhower en los años 50 del siglo XX, “Estados Unidos no tiene amigos, sino intereses”!
La primera embestida de los EEUU en su declarada guerra comercial fue contra China, aduciendo que la balanza comercial entre EEUU y China estaba muy desequilibrada en su contra. Comenzó gravando con aranceles suplementarios al 25% de los productos importados desde China, avaluados en US $34.000 millones a comienzos de julio del año anterior y, como consecuencia del escalamiento de esta guerra comercial, el 10 de mayo de este año EEUU elevó dicho arancel del 10% al 25% y amplió su aplicación a más de 5.000 productos importados desde China, equivalentes a un monto de US $200.000 millones.
En concepto del FMI, esta guerra comercial podría llevar a una caída de 25% de las exportaciones chinas a los EEUU y un 36% de las exportaciones de EEUU a China. Ello conllevaría una reducción del crecimiento del PIB de 0.6 puntos porcentuales para EEUU y 1.5 puntos porcentuales para China, arrastrando consigo a la economía global, que ya muestra claros síntomas de desaceleración, malogrando la recuperación económica global en ciernes que ya se avizoraba para el 2019.
Según el Banco Mundial y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), el mayor impacto sobrevendrá con la recesión económica global que puede provocar la contracción del intercambio comercial, la pérdida de confianza y la incertidumbre que ello genera. De allí que el FMI revisara a la baja su previsión de crecimiento del PIB global para este año desde 3.8% de enero al 3.3% en mayo; por su parte el Banco Mundial redujo su pronóstico a de 2.9% a 2.6%.
Es más, según Gita Gopinath, economista jefe del FMI, “las tensiones aumentaron la incertidumbre, todos los países que forman parte de la cadena de suministro global sentirán el impacto de las tensiones comerciales”. No faltan quienes se hacen ilusiones, pensando que Colombia puede sacar provecho de esa disputa comercial entre los dos gigantes. María Claudia Lacouture, Presidenta de la Cámara de Comercio Colombo – Americana, afirma que “se han identificado, en estos nuevos aranceles, al menos 740 productos que Colombia exporta a EEUU y que podrían aumentar sus ventas a ese mercado”. Pero, como lo advierte el Presidente de ANALDEX Javier Díaz, “muchos de los productos chinos que no pueden entrar a EEUU, ahora querrán traerlos a Colombia a precios excesivamente bajos”.
Lo mismo creían en México, su vecino y su principal socio comercial; Ken Smith Ramos, negociador principal por parte de México del TLCAN en la renegociación forzada del mismo con EEUU manifestó que “no cabe duda de que la disputa entre EEUU y China representa una oportunidad para México”. Y sólo cinco días después México tuvo que firmar un Acuerdo humillante para el para el país Azteca, impuesto por el camorrista Trump dizque para que México se convierta en el muro que él ofreció en campaña para contener la avalancha de migrantes hacia EEUU. Y conociendo de las veleidades y los caprichos de Trump, Colombia está a un solo trino de ser descertificado por EEUU pretextando el aumento de las áreas de cultivos de coca en su territorio. Bien dice el adagio, cuando las barbas de tu vecino ves arder, pon las tuyas en remojo!
Bogotá, julio 7 de 2019
Expresidente del Congreso y Exministro de Minas y Energía
www.amylkaracosta.net
Por Juan Camilo Restrepo*.-Las cifras divulgadas la semana pasada por el Dane sobre la situación del mercado laboral en Colombia confirman las voces de alerta que ya venían escuchándose. El desempleo se ha convertido, incontrovertiblemente, en el principal problema nacional. Y más le valdría al Gobierno que lo reconozca a tiempo cuando aún puede haber tiempo para tomar medidas correctivas.
Creo que la razón de fondo (hay por supuesto otras muchas) por la cual el Presidente Duque no levanta cabeza en las encuestas es precisamente ésta: a pesar de su admirable movilidad y de su asistencia a cuanto foro lo invitan, la gente -consciente o inconscientemente- está percibiendo que la situación del mercado laboral va mal, que puede ir peor, y que si ya no lo ha afectado directamente lo puede tocar muy pronto.
Las cifras divulgadas para mayo confirman un progresivo agrietamiento del mercado laboral. Como no se había presenciado desde hace mucho tiempo.
En primer lugar: adiós a las cifras de un solo dígito. El desempleo en las grandes ciudades está alcanzando el 12% y a nivel nacional anda por el 10,5%. Por supuesta, si las cifras de desempleo se miran a nivel de mujeres o de jóvenes son muchísimo más altas que los agregados nacionales, como siempre sucede.
Entre abril de 2018 y abril de 2019 se destruyeron 774.000 empleos, y entre mayo del año pasado y el mismo mes de 2019 se perdieron 287000 puestos de trabajo.
Como la tasa de participación no está subiendo, sino que más bien se ha desacelerado, hay que concluir que lo que se está presentando es una crisis de oferta laboral. La economía no está creando nuevos trabajos.
Más que una crisis de demanda, pues no se nota una excesiva solicitud por nuevos empleos ni siquiera tomando en cuenta la llegada de venezolanos, lo que se observa es pues un decaimiento fuerte en la oferta de nuevas plazas de trabajo. La gente parece estar empezándose a cansar de buscar infructuosamente trabajo. De ahí la caída en la llamada tasa de participación.
La situación del mercado laboral luce tan preocupante que bien valdría la pena que el gobierno, dentro de los planes que diariamente anuncia, incluyera uno grande y sonoro sobre qué lo va a hacer para revertir esta preocupante tendencia que trae el mercado laboral.
Los franceses dicen: “cuando la construcción va bien, todo va bien; pero cuando va mal, todo comienza a ir mal”. Los últimos datos sobre crecimiento trimestral del PIB mostraron que el sector económico más postrado es el de la construcción. Con crecimientos negativos inclusive, aunque en el último trimestre mejoró algo.
El gran plan nacional de empleo que se impone debería comenzar por tomar medidas para revertir la inquietante situación que se observa en el sector de la construcción de vivienda y, en general, en el mercado inmobiliario.
Por ejemplo, la última reforma tributaria conocida como ley de financiamiento le impuso a todas las transacciones de inmuebles un impuesto del 2%, que ha enredado inmensamente el mercado de vivienda. ¿No valdría la pena pensar en eliminar este impuesto ante tan grave emergencia laboral como la que estamos viviendo?
En el sector agrícola debemos tener también mucho cuidado en focalizar las ayudas hacia aquellos sectores que son grandes generadores de empleo en el sector rural. Pienso por ejemplo en los productores de panela que, junto con los cafeteros y arroceros, son los mayores generadores de empleo en el campo colombiano. Sus marchas aún incipientes representan una dosis gigantesca de justos reclamos. ¿Cómo se explica que un sector tan crucial en la generación de empleo rural lo tengamos desde hace más de un año vendiendo la carga de panela a la mitad de lo que son sus costos de producción?
En la agenda nacional debe aparecer pues en lugar preeminente un plan importante para reactivar el mercado laboral. Que debe incluir no solo medidas nuevas sino la descalificación de otras como la “prima uribista” al salario mínimo que, de aprobarse, no va a hacer otra cosa que complicar las cosas encareciendo aún más la generación de nuevos frentes de trabajo en Colombia.
Bogotá, D. C, 7 de julio de 2019
*Abogado y Economista. Exministro de Estado.