Opinión
Por Juan Manuel Galán.-La paz ya no será un diálogo de sordos ajeno a la realidad de las víctimas en nuestro país. Durante el pasado debate de comisiones conjuntas, logramos incluir una proposición para que quien representa a las víctimas a nivel nacional tenga vocería permanente en los debates sobre la implementación de los acuerdos de paz.
Así, estos debates tendrán a partir de la vigencia de la ley, un nuevo actor en el Capitolio. En otras palabras; además del Gobierno y la guerrilla, podrá participar en todos los debates, la Mesa Nacional de Participación Efectiva de Victimas del Conflicto Armado.
Gracias a nuestra proposición, el presidente de esta Mesa Nacional deberá ser invitado a todas las sesiones en las que se discutan proyectos relacionados con los derechos de las víctimas, dentro del procedimiento de fast track.
Así queremos abrir la puerta para que las intervenciones de las víctimas impacten el proceso de formación de la voluntad democrática en el Congreso de la República. Su presencia es la materialización del principio de participación democrática y, como lo ha dicho la Corte Constitucional, promueve un modelo de comportamiento social y político en el que los ciudadanos participan directamente de la definición de su destino colectivo.
Esa misma Corte y nosotros creemos que las víctimas pueden y deben incidir en el rumbo de sus propias vidas a través de escenarios de participación distintos del electoral. Deben tener voz como individuos y al mismo tiempo alimentar en la sociedad colombiana la preocupación y el interés por los problemas colectivos.
Las víctimas se deben resocializar como ciudadanos capaces de interesarse de manera sostenida en procesos estatales y gubernamentales. Son llamadas además a materializar el ideal de que cada ciudadano tenga las mismas oportunidades de lograr el desarrollo personal al que tiene derecho.
Si en realidad las víctimas son el centro, el corazón, el eje central de la paz en Colombia, sus representantes tienen que tener garantizados por parte del Gobierno Nacional las condiciones para su desplazamiento a Bogotá, específicamente al Capitolio Nacional.
En el Congreso de la República contarán con la atención y oportunidad para sus intervenciones. Ya hay mucha tinta escrita sobre este tema, ahora lo que necesitamos son verdaderos gestos a favor de las víctimas.
Por Mauricio Cabrera Galvis.-¿A dónde van las palabras que no se dijeron? se pregunta Silvio Rodríguez en una de sus canciones. Con menos poesía y más urgencia Gobierno y Fiscalía deberían preguntarse ¿a dónde van los dólares que están llegando con el aumento de los cultivos ilícitos?
A pesar de que la evidencia estadística no muestra ninguna correlación significativa entre la suspensión de la aspersión aérea de glifosato desde el 2009 y el aumento de las siembras de coca, que se da 5 años después, se insiste en afirmar que esa suspensión es la causa del incremento, desconociendo las dos razones económicas que son la verdadera razón: la devaluación del peso que ha aumentado la rentabilidad de la coca como producto de exportación, y la caída del precio del oro que ha disminuido la rentabilidad de la minería ilegal. Esas dos fuerzas económicas son las que han inducido a miles de campesinos a sembrar más coca.
En medio del desenfocado debate sobre las causas del aumento, se han dejado de lado las preguntas importantes. ¿Por dónde están entrando al país los millones de dólares adicionales que debe estar generando la mayor producción de coca y que es necesario traerlos para pagar por ese incremento? ¿Cuál es el canal utilizado para lavar esas enormes cantidades de dinero ilícito? En conversaciones con analistas, académicos y autoridades he tratado de indagar sobre este asunto y con sorpresa he visto que ni siquiera se habían planteado la pregunta. Hasta hace unos 10 años los dólares del narcotráfico y la repatriación de capitales de los paramilitares incentivada por las negociaciones de Ralito entraban en físicos billetes. Hasta el 2004 los compraban los intermediarios financieros y el propio Banco de la República les prestaba el servicio de enviarlos a Estados Unidos y depositarlos en sus cuentas corrientes en el exterior. Cuando el Banco suspendió ese servicio los intermediarios empezaron a mandar por transportadoras privadas los billetes, hasta que las autoridades gringas confiscaron uno de los envíos. Cerrado ese canal los narcotraficantes y recurrieron a otras alternativas como las exportaciones ficticias de oro o la inversión extranjera proveniente de paraísos fiscales como Anguila, Bahamas, Bermudas, las Islas Vírgenes y Cayman, las Antillas Holandesas o Panamá. Sin embargo no parece que estos sean los mecanismos utilizados para traer los mayores ingresos que debe generar el incremento de las siembras de coca.
Otros posibles canales de lavado son el contrabando o la monetización de divisas en la frontera con Ecuador, aprovechando la dolarización de ese país. Pero así como hay certeza sobre el aumento de negocio, no hay cifras, ni investigaciones, ni análisis oficiales ni académicos sobre la magnitud o los mecanismos para lavar los dineros ilícitos, a pesar de los enormes impactos económicos y sociales que tienen.
Amylkar D. Acosta M.-Colombia es un país, además de sui géneris, singular, el más biodiverso del planeta por kilómetro cuadrado, surcada por tres cordilleras, cuenta con todos los pisos térmicos y micro climas; al tiempo que cuenta con desiertos como el de la Tatacoa en el Huila y el de la Alta guajira, posee el mayor número de páramos del mundo. Y qué decir de su ubicación geográfica, que hace de ella lo que llamó López de Mesa la esquina oceánica de América. Si algo caracteriza a nuestro país y lo distingue en el concierto de naciones es su enorme diversidad étnica, cultural y folclórica, cada una de sus regiones tiene su tipología y sus propios atractivos para propios y extraños, que dejan de serlo apenas se adentran en esa Colombia profunda, en donde sus moradores hacen sentir al visitante como si estuviera en su propia casa.
Y un detalle que llama poderosamente la atención: a Colombia la conocen más y mejor quienes vienen desde el exterior cautivados por embrujo de su realismo mágico, llevado a la literatura por nuestro laureado Nobel García Márquez, que por los nativos de esta tierra de cantores. Esta es de aquellas paradojas subyugantes que nos impiden ser más felices de lo que ya somos.
De Colombia siempre se había dicho que era un diamante en bruto que no había sabido explotar sus potencialidades en materia del turismo receptivo, pero ya eso es cosa del pasado, pues en las últimas dos décadas se ha hecho un esfuerzo sostenido para posicionarse como uno de los mejores destinos. Y a fe que lo ha logrado, con un peso específico en el PIB del 6.1%, con un crecimiento el último año del 6%, ya se codea con otros países con mayor trayectoria, como Tailandia o el Reino Unido y se ha convertido en el segundo generador de divisas después del petróleo, por encima del carbón, el banano y las flores, con US $5.200 millones n el año 2015.
La reflexión obligada que uno se hace es que si Colombia ha sido capaz de desarrollar esta industria sin chimenea con tanto éxito en medio de las precariedades logísticas que sólo se han venido superando en los últimos años, con las limitaciones impuestas por un conflicto armado que ahora estamos superando y la estigmatización que teníamos por cuenta del narcotráfico, de qué no seremos capaces ahora cuando estamos sobreponiéndonos de semejante pesadilla. A este propósito, es muy diciente que en su reciente edición la prestigiosa revista británica The Economist, al seleccionar a Colombia como El país del año, entre tantos otros nominados, lo justifica diciendo que después “de estar al borde de ser considerado como un Estado fallido ahora, con los años, esto es inconcebible”. Y ello, gracias a lo que no duda en catalogar la revista como el “logro colosal” de alcanzar la paz!
Lo ha dicho la Presidenta de la Asociación de Agencia de Viaje y Turismo (ANATO) Paula Cortés, “lo que viene en el 2017 será maravilloso, sobre todo por la firma de la paz y por las inversiones en infraestructura turística y en vías”. En ello coincide con uno de los más avezados y experimentados operadores turísticos en Colombia, como lo es Jean Clau de Bessudo, quien sostiene que “con la firma de los acuerdos de paz esperamos un crecimiento del turismo receptivo de pasajeros que no sean hombres de negocios, sino personas cuyo propósito principal sea descubrir el territorio nacional”. Sí, porque muchas zonas del país que estaban vedadas para el turismo por la presencia de las guerrillas ahora se abren para explorarlas, conocerlas y disfrutarlas, desde luego con respeto al medio ambiente y a las comunidades aborígenes asentadas en sus confines. Pero nada de esto se dará por generación espontánea, de allí el empeño que ha puesto la Ministra de Comercio, Industria y Turismo (MCIT) María Claudia Lacouture con el fin de potenciar y aprovechar esta ventana de oportunidad.
Desde las regiones se tiene una oferta turística envidiable, para atraer turistas tanto nacionales como extranjeros y el paquete que ofrecen es encantador, pues ofrece atractivos para quienes prefieren la naturaleza y el ecoturismo, el etnoturismo, el avistamiento de aves, el golf, el surfismo, el deporte extremo, el rally, entre otros. Pero, también hacen parte de esta cadena de valor la rica gastronomía con la que se cuenta en las regiones, sus expresiones folclóricas y la proliferación de fiestas, festivales, muchas de ellas consideradas patrimonio inmaterial de la Humanidad como el Carnaval de Barranquilla, el Carnaval de negros y blancos de Pasto e incluso festividades religiosas tan célebres como la Semana Santa en Popayán, la de San Francisco de Asís en Quibdó o la Fiesta Patronal de la Virgen de los Remedios en Riohacha.
Colombia y sus regiones no deben dejar pasar este cuarto de hora tan prometedor por el que pasa sin aprovecharlo, máxime cuando su economía basada en la industria extractiva atraviesa por una de sus mayores crisis, la cual impone la necesidad de su diversificación, para recobrar la dinámica del crecimiento y reducir su vulnerabilidad frente a los factores exógenos que, por ello mismo, escapan a su control. Es lo que se ha dado en llamar la Nueva economía, en la cual el turismo está llamado a ser uno de sus pivotes. Bien dijo Karl Popper que el futuro no está predeterminado, el futuro del turismo en Colombia todos contribuimos a determinarlo, manos a la obra!
Cali, enero 28 de 2017
www.amylkaracosta.net
Por Carlos de La Torre.- ¿Seguirá Donald Trump el guion populista de concentrar el poder mientras reprime a sus críticos? ¿O serán las bases de la democracia y las instituciones de la sociedad civil de EE.UU. lo suficientemente fuertes para resistir tales acciones? Para encontrar respuestas, los estadounidenses deberían echar un vistazo a América Latina, donde, desde la década de 1940, los populistas electos han socavado la democracia.
El populismo no es una ideología, sino una estrategia para obtener el poder y gobernar. Dos de los populistas más influyentes de América Latina, Juan Perón de Argentina y Hugo Chávez de Venezuela, percibían la política como una confrontación maniquea entre dos campos antagónicos, tal como lo hace Trump. Desde su perspectiva, no enfrentaban rivales políticos sino enemigos que requieren ser destruidos.
Los líderes populistas tienden a presentarse a sí mismos como personajes extraordinarios cuya misión es liberar al pueblo. Para ganar las elecciones politizan sentimientos de miedo o resentimiento. En cuanto están en el gobierno, atacan el marco constitucional liberal de la democracia, que en su opinión constriñe la voluntad del pueblo. Los populistas son profundamente antipluralistas, y sostienen que ellos encarnan al pueblo como un todo. Chávez presumía: “No se trata de Hugo Chávez; se trata de un pueblo”. De manera similar, Trump dijo en un evento de campaña en Florida: “No se trata de mí: se trata de todos ustedes. Se trata de todos nosotros, juntos como una nación”.
Los términos “pueblo” y “élite” son imprecisos. El “pueblo” de Perón y Chávez eran los oprimidos y no blancos. El “pueblo” de Trump son ciudadanos blancos, en su mayoría cristianos, que producen riqueza y no dependen de los subsidios financieros del gobierno. Los enemigos de Chávez y Perón eran políticos corruptos, élites económicas extranjerizantes, el imperialismo y los medios de comunicación privados. En la campaña presidencial de Trump, los mexicanos fueron representados como el otro antiestadounidense, y los musulmanes fueron retratados como terroristas en potencia cuyos valores son contrarios al cristianismo estadounidense. Pintó a los afroestadounidenses como delincuentes o víctimas que viven en condiciones de alienación y desesperanza. Los enemigos de Trump también eran los medios de comunicación, las empresas y los países que obtienen ganancias de la globalización, y las élites liberales que defienden lo políticamente correcto.
Los populistas crean sus propias reglas del juego político, y parte de su estrategia es manipular a los medios. Chávez y Rafael Correa, el presidente populista de Ecuador, desdibujaron los límites entre el entretenimiento y las noticias, usando sus propios programas semanales de televisión para anunciar políticas importantes, atacar a la oposición, cantar canciones populares y, naturalmente, despedir a funcionarios públicos. Siempre estaban enfrentando a sus enemigos en Twitter, y los programas de televisión mostraban sus palabras y acciones enfurecidas para aumentar los ratings. Trump podría seguir estos ejemplos y transformar los debates sobre asuntos de interés nacional en reality shows.
Puesto que los populistas latinoamericanos se sienten amenazados por aquellos que cuestionan su argumento de encarnar las aspiraciones de su pueblo, se les van encima a los medios. Perón y Chávez nacionalizaron los medios noticiosos que los criticaban; Alberto Fujimori, de Perú, usaba los tabloides sensacionalistas para calumniar a sus críticos; Correa ha utilizado el sistema legal para imponer multas astronómicas a periodistas y dueños de medios noticiosos. El Diario Hoy, un periódico de centro-izquierda de Ecuador donde fui columnista, fue obligado a cerrar por criticar al gobierno. Como muchos periodistas e intelectuales de Ecuador, me convertí en blanco del presidente, quién me insultó dos veces en su programa en televisión nacional.
Al igual que sus primos populistas latinoamericanos, Trump muestra desprecio por los medios. Ha amenazado a periódicos y periodistas con demandas por difamación. Aunque ha suavizado sus ataques desde la elección, una confrontación con periodistas críticos parece inevitable.
Los populistas latinoamericanos también atacan a la sociedad civil. De manera semejante, Trump ha utilizado palabras duras en contra de grupos de derechos civiles como Black Lives Matter. Algunos de sus colaboradores cercanos han hablado de revivir el Comité de Actividades No Estadounidenses. Su apoyo a las deportaciones masivas, el uso de la política de “detención y cateo” en los barrios latinos y negros, la vigilancia a los musulmanes estadounidenses, la reversión de los derechos de las mujeres y la comunidad LGBT podrían conducir también a confrontaciones con organizaciones de derechos humanos y civiles.
Los populistas latinoamericanos no respetan acuerdos constitucionales, como la separación de poderes. Tratan de controlar al poder judicial, apoderarse de todas las instituciones de control, y crear partidos basados en la lealtad incondicional al líder. Cuando llegan al poder en medio de las crisis, como cuando Chávez y Correa fueron elegidos, pueden tomar el poder y establecer el autoritarismo a expensas de la democracia. En Argentina, instituciones democráticas más sólidas se resistieron a la estrategia de politización populista de Cristina Fernández de Kirchner y bloquearon una reforma constitucional que le habría permitido permanecer en el poder durante un periodo más.
EE.UU. tiene una tradición de equilibrio de poderes entre las distintas áreas gubernamentales para controlar el poder político. La constitución divide el poder en tres ramas; las elecciones están espaciadas; el poder se reparte entre los estados y el gobierno federal; hay dos partidos dominantes. Con estas restricciones y hasta la elección de Trump, el populismo estaba confinado a los márgenes del sistema político. En teoría, el populismo de Trump, dentro de este marco institucional, no sería más que una fase, y la democracia y la sociedad civil estadounidenses serían lo suficientemente fuertes para sobrevivir a los desafíos del populismo sin importantes consecuencias desestabilizadoras.
Sin embargo, incluso si el marco institucional de la democracia no se derrumba bajo su poder, Trump ya ha dañado la esfera pública democrática. El discurso del odio y la denigración de las minorías están sustituyendo a la política del reconocimiento y la tolerancia cultural que, desde los años sesenta, ha sido construida por las luchas feministas y los movimientos contra el racismo.
Trump es una especie de animal político desconocido para los estadounidenses, un autócrata populista de extrema derecha. El sexismo, el racismo y la xenofobia le hicieron a ganar las elecciones. Como presidente, tendrá la autoridad para expulsar a los grupos contra los que hizo campaña. Una vez en el poder, continuará atacando a los medios de comunicación, a las élites liberales y cosmopolitas, y a cualquier otro grupo que desafíe sus políticas.
La democracia no es inmune a los autócratas populistas. La polarización, los ataques a los derechos civiles y la confrontación con la prensa podrían conducir, en EE.UU., al igual que en Venezuela y Ecuador, al autoritarismo. Chávez y Correa no erradicaron la democracia con golpes de Estado. En vez de eso, la estrangularon poco a poco con ataques a las libertades civiles, dominando la esfera pública y usando el sistema legal para silenciar a sus críticos. Los estadounidenses que valoren un país inclusivo, tolerante y pluralista necesitan estar en guardia, vigilantes para que Trump no siga sus pasos.
Por Jorge Gómez Pinilla.-Tomado de El Espectador.-Apenas desapareció la violencia desatada por las FARC comenzó a brillar con luz propia el segundo gran problema nacional, la corrupción, y los reflectores de la justicia comenzaron a apuntar sobre sus presuntos autores. De carambola el nombre de Álvaro Uribe y sus más cercanos volvió a ocupar los titulares, porque es indudable que su gobierno fue uno de los más corruptos de la historia, si no el que más.
En un escenario crispado por las acusaciones que van y vienen, nos topamos con el nuevo Fiscal General, Néstor Humberto Martínez Neira (NHM), quien en aplicación del refrán “escoba nueva barre bien” parece haber tomado el toro de la lucha anti-corrupción por los cuernos. Pero si miramos el asunto con detenimiento… aparecen sorpresas.
En relación con el consorcio Navelena y el contrato para la recuperación del río Magdalena, en el que Odebrecht participa en un 83 por ciento, NHM se apresuró a declarar que “no hemos encontrado corrupción” (Ver noticia). Se apresuró, sí, porque luego se vino a saber que el Banco Agrario les prestó la módica suma de 120 mil millones de pesos en diciembre de 2015, cuando ya la Superintendencia Financiera había declarado la insolvencia de Odebrecht y meses después de que su dueño, Marcelo Odebrecht, fuera condenado a 20 años de prisión.
El crédito fue recomendado por las firmas financieras de Luis Carlos Sarmiento Angulo, el mayor banquero del país, y es aquí cuando el senador Jorge Robledo se pregunta “por qué si esos deudores eran tan buenos (…) el préstamo no lo hizo algún banco de don Luis Carlos”. Y es cuando uno recuerda que Martínez Neira fue el asesor legal de cabecera de Sarmiento Angulo en sus más importantes negocios, razón por la cual se le conocía como "el hombre de Sarmiento". Y es también cuando más de un capcioso se pregunta si pudo haber sido ese el motivo de su afán en absolver a Navelena de toda culpa…
Tampoco se puede olvidar que el susodicho banquero es uno de los socios del contrato de la Ruta del Sol 2 por medio de la sociedad Episol, filial de Corficolombiana, con una participación del 33 por ciento. En días pasados NHM anunció que Odebrecht había solicitado un principio de oportunidad para colaborar con el proceso y obtener inmunidad, y que la Fiscalía lo había condicionado al pago de 11 millones de dólares, suma igual a los sobornos que esa organización criminal brasilera repartió en Colombia. Según el columnista Alberto Donadío, el principio de oportunidad implica que la Fiscalía suspende la acción penal, con lo cual estaría incurriendo en abuso de poder “al sanear un contrato viciado para que de él se pueda seguir lucrando Sarmiento Angulo. Es decir, NHM desde el cargo de Fiscal General seguiría obrando como abogado del hombre más rico del país”. (Ver columna).
El mismo principio de oportunidad está tratando de obtener Otto Bula (calanchín de Mario Uribe, primo parapolítico del expresidente), y la Fiscalía le puso como condición que debe entregar información diferente a la revelada por los dos directivos de Odebrecht que están colaborando con la justicia. ¿Y devolver la plata del soborno? No, la información de RCN dice es que Bula quiere que lo trasladen a una guarnición militar. ¿Acaso la misma donde está cómodamente recluido Santiago Uribe Vélez, acusado de múltiples homicidios y de comandar un grupo paramilitar? Amanecerá y veremos…
También despierta suspicacia el archivo de la investigación a Óscar Iván Zuluaga por el caso del hacker Andrés Sepúlveda (condenado a 10 años), pese a la prueba reina del video donde se le ve recibiendo información de inteligencia militar y diciendo “queda un mes para dar un golpe, hermano”. El asidero para su absolución se basó en que no fue Zuluaga quien firmó el contrato con el hacker, y si bien es cierto que su hijo David y el ‘asesor espiritual’ Luis Alfonso Hoyos continúan vinculados a la investigación, no queda claro por qué no hubo la misma prisa en resolver la situación de estos dos últimos, siendo que para los tres se dispone del mismo acervo probatorio.
Volviendo al caso Odebrecht, la Fiscalía le hizo la tarea a Uribe cuando recogió su acusación contra la exministra de Transporte Cecilia Álvarez (por la carretera Ocaña-Gamarra) y la citó a declarar, pero no se atrevió a hacer lo mismo con Tomás Uribe pese a que existen todas las pruebas de que se reunió en Panamá con Miguel Nule y André Rabello, representante de Odebrecht, justo por los días en que el gobierno de su padre confeccionaba la licitación para la Ruta del Sol.
Otro tema donde se ve al Fiscal General en llamativa coincidencia con Uribe es en lo relativo a la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), frente a la cual parece más interesado en atravesarse que en brindar cooperación institucional para sacarla adelante. En particular, manifestó su preocupación en cuanto a que los alcances de la JEP “comprometan a una persona que ha ejercido la Presidencia”. ¿A quién se estaría refiriendo, Dios mío, a quién…? Por cierto: ¿qué puede haber de malo en que la JEP comprometa a un expresidente, si la justicia no debe tener miramientos por jerarquía o prestancia? Ah, ¿y cómo olvidar que NHM es el mismo que 29 de abril de 2015 dijo que “el expresidente Uribe es un patriota”?
Por todo lo anterior, queda la preocupante sensación de que el recién estrenado Fiscal General estuviera tratando de hacerle "pasito" al uribismo, quizá para no dañar una eventual alianza a futuro con su jefe político, el todavía vicepresidente Germán Vargas Lleras. Así como cuando el protodiácono del Vaticano se asoma a un balcón de la plaza de San Pedro para anunciar el “habemus Papam”, hoy los uribistas parecen cantar en coro ¡habemus Fiscal!
DE REMATE: Muy conveniente la consulta popular contra la corrupción que plantea la corajuda senadora Claudia López (sobre todo para su carrera política), aunque olvida el punto nodal: si el 100 por ciento de los colombianos votara, se acabaría la corrupción electoral. Los abstencionistas son cómplices de la corrupción que tanto odian, pues con su indiferencia contribuyen a elegir a los peores. Pero esto es tema de otra columna, cuando volveremos a insistir en la inaplazable urgencia del voto obligatorio.
En Twitter: @Jorgomezpinilla
Por José Gregorio Hernández.- Una importante sentencia de la Corte Constitucional, dictada la semana pasada, vuelve por los derechos de la familia y de los trabajadores. Al resolver sobre una demanda incoada contra los artículos 239 y 240 del Código Sustantivo del Trabajo, la Corte ha condicionado su exequibilidad, extendiendo el amparo a la estabilidad laboral de la mujer embarazada y lactante a su esposo o compañero permanente, cuando ella depende económicamente de él.
Como se sabe, según la normatividad vigente y la jurisprudencia constitucional y laboral, durante el tiempo en que la mujer trabajadora está embarazada y a lo largo del período de lactancia, no puede ser despedida por el empleador, ni siquiera con indemnización, pues si así ocurre -a menos que se cuente con la autorización motivada del Inspector de trabajo o del alcalde municipal en aquellos sitios en que no lo haya- está prevista, además de la sanción pecuniaria, la obligación de reintegro. Es una protección reforzada, en beneficio de la mujer trabajadora, del niño que está por nacer o que ha nacido, y los derechos fundamentales a la vida, a la salud, al trabajo, dentro de una concepción del Estado Social de Derecho.
La Sentencia de la Sala Plena de la Corte implica que esa garantía cobije también al hombre del cual depende económicamente la madre. Por tanto, dentro de las mismas reglas, durante el tiempo enunciado, no podrá producirse su despido.
Es una regla importante, que proviene de la propia Constitución, y que se destina a la protección efectiva de la mujer y del no nacido o del niño recién nacido, y por supuesto, de acuerdo con el artículo 5 de la Carta Política, también protege a la familia.
Se han escuchado algunas críticas: hay quienes piensan que se trata de un amparo negativo, que incidirá en que las empresas no contratarían hombres recién casados o cuyas compañeras puedan quedar embarazadas. Pero esa suposición carece de todo fundamento, pues en últimas, normalmente, cualquier aspirante a trabajar, inclusive en su madurez, estará en posibilidad de ser o volver a ser padre. El “peligro” es del todo remoto, pues por regla general toda pareja está expuesta de modo permanente al embarazo de la mujer. Además, la hipótesis de la no contratación presume la mala fe de los empleadores, y corresponde a una concepción errónea de las relaciones laborales.
Tenemos que entender los alcances del Estado Social de Derecho y la prevalencia de los derechos de la familia, de los niños y de la mujer, que son los valores plasmados en esta sentencia.
Un fallo de la mayor importancia, toda vez que tiene en cuenta la circunstancia en que se encuentran muchas mujeres en el país, en cuanto dependen del marido o compañero permanente para su sostenimiento durante el embarazo y para la manutención del menor.
Por Amylkar Acosta.- Fue la violencia de todo género la que sirvió de catalizador del desplazamiento forzado de más de 6.9 millones de personas, que convirtieron a Colombia, según Acnur, en el primer país en el mundo afectado por este flagelo, por encima de Siria e Irak. Esta es una verdadera tragedia humanitaria, que vino a acentuar la enorme brecha entre el campo y la ciudad, que se puede sintetizar en el enorme contraste de los indicadores tanto en NBI como el de pobreza e indigencia. Mientras las NBI en los cascos urbanos es del 19.66% en el campo es de 53.51% y en cuanto a la pobreza, al tiempo que en los cascos urbanos es de 25.6% en el campo es de 41.6% y, para colmo de males, la indigencia en el campo registra un vergonzoso 18.2% vs 5.4% en los cascos urbanos.
Según el profesor Absalón Machado, “Colombia es más rural de lo que se cree” y no es para menos, dado que más de 12 millones de nuestros compatriotas dependen directa o indirectamente del campo colombiano. Además, bueno es aclarar que la Colombia rural no se reduce a la agricultura y a la agricultura, no puede ignorarse el hecho de que la actividad extractiva también tiene lugar fundamentalmente en las zonas rurales del país. Es más, como lo sostiene Machado, “Colombia cuenta con más hectáreas en minería que en producción de alimentos”.
La agricultura, la ganadería, la caza, la silvicultura y la pesca sumadas representan sólo el 6.11%, entre tanto minas y canteras representan el 7.32% y tradicionalmente el PIB de este último sector ha crecido por encima del de aquel. Huelga decir que a falta de un ordenamiento del territorio en Colombia se presenta en el campo un conflicto de usos y de ocupación del mismo por estos sectores, amén de los recurrentes conflictos ambientales.
Tanto en el primero como en el cuarto puntos del Acuerdo Final con las Farc se contempla una política de desarrollo agrario integral y la solución al problema de las drogas ilícitas, las cuales están tan imbricadas en la vida real. Entre las tareas a cumplir para honrar los compromisos adquiridos, ahora que se está en la implementación de los mismos, están la tenencia de la tierra, su restitución a quienes fueron despojadas de ella y el acceso a la misma. Y ello pasa por el saneamiento de títulos, para lo cual será fundamental el catastro multipropósito acordado, el cual de paso dará la certeza y la seguridad jurídicas, tan importantes para tener asequibilidad al crédito y poder ser objeto de los programas gubernamentales de asistencia y ayuda al campesinado. Ello beneficiará al 64% de las posesiones, que no cuentan con escrituras. Así mismo se tendrá que adelantar con agilidad la reparación integral de las víctimas del conflicto armado, empezando por la restitución de tierras y el acceso a las mismas.
www.fnd.org.co
Por Jairo Gómez.- El mundo es una tómbola. Se mueve en direcciones insospechadas. Apenas se está decantando un hecho y de inmediato surge otro grave o más grave que el anterior, no hay tiempo de digerir.
Hoy la sospecha se ha hecho realidad y recién comienza: por un lado el comunismo pragmático apostándole a la globalización y, por el otro, el capitalismo más feroz cerrándole las puertas al mercado global.
Desde China, el gigante asiático, despojado de ideologías, le apuesta al intercambio comercial sin diques. Desde los Estados Unidos, ahora imbuido en una ideología nacionalista y de fronteras herméticas, le pone aldaba a los mercados o los grabará de acuerdo con sus intereses.
Dos discursos antagónicos: mientras Trump se propone devolverle el poder a su pueblo y poner por encima de todo a Estados Unidos, el presidente Chino Xi Jinping, rechaza el proteccionismo y le apuesta a una globalización humanizada en donde cuenten primero los pueblos.
Así es, mientras Estados unidos va camino a cerrar sus fronteras el foro económico de Davos, Suiza, donde desfila cada año la élite mundial de la economía de mercado, aterriza en los extramuros de una convincente realidad: lo dicho por el nuevo inquilino de la Casa Blanca en campaña se pondrá en práctica y “América será para los americanos”. Y entonces Europa prende las alarmas: USA y el Reino Unido, no serán más sus aliados incondicionales.
Contrasta la nueva concepción económica de la Unión americana con la expuesta por el presidente Xi Jinping, de la China, que plantea una nueva “filosofía económica” orientada a poner la globalización al servicio de la humanidad ahora cuando la cuarta revolución, la tecnológica, define el inexorable cambio de modelo de desarrollo en el mundo: la automatización o robotización del sistema económico cuya consecuencia inmediata es arrastrar a las sociedades a una transformación inusitada.
Sin mencionar a Trump, Jinping rechazó de plano el proteccionismo que impone fronteras artificiales en menoscabo de un mundo innovador, justo e incluyente. “El enemigo real no es el país vecino: es la hambruna, la pobreza, la ignorancia, la superstición y los prejuicios”, argumentó el líder asiático tras cuestionar la desigualdad en el planeta.
“No al proteccionismo”, exteriorizó Xi Jinping, a lo que Trump respondió con la proclama de que: “A partir de ahora, América primero. Cada decisión que tomemos en comercio, impuestos, inmigración, asuntos exteriores se tomará en beneficio de los trabajadores americanos y de las familias americanas”.
Tras hacer un discurso populista y teñido de nacionalismo, el nuevo presidente estadounidense desvirtúa el proceso neoliberal del libre mercado sin limitaciones arancelarias, para advertirle a las otras naciones que le dará prioridad a la demanda de productos made in USA. “Americano compra americano”, sentencia, sin ambigüedad, Trump.
Por su parte, Xi Jinping, desde Davos, lanzó la suya: “Nadie sale vencedor en una guerra comercial (…) si nos decantamos por el proteccionismo”.
¿Qué nos deparará el 2017? ¿Qué consecuencias políticas tendrán estos nuevos vientos? ¿Qué nos quedará de este choque de trenes USA-China? ¿Relevará China a USA en el asiento de mando de la política económica mundial? Lo cierto es que de ahora en adelante se vislumbra un mundo multipolar, así que amárrense el cinturón, el mundo es una tómbola.
@jairotevi
Por Mauricio Cabrera Galvis.- Si algún gobierno de la historia reciente puede ser calificado como una verdadera “Plutocracia” –es decir, el gobierno en manos de los más ricos- ese es la recién inaugurada presidencia de Donald Trump. Lo asombroso es que ganó las elecciones con promesas populistas de responder a la indignación de los trabajadores blancos perjudicados por el capitalismo salvaje; lo trágico es que no las va a cumplir y va a empeorar la situación de quienes votaron por él.
Trump nombró un gabinete de billonarios cuya fortuna supera por mucho la de cualquier gobierno anterior; se estima que la riqueza del grupo de funcionarios más cercanos al presidente es de unos 35.000 millones de dólares. Además no representa la diversidad de ese país pues es un gabinete de hombres blancos, anglosajones y millonarios. Solo hay dos mujeres –una de ellas billonaria- y un afro descendiente que también es millonario. Por primera vez en más de tres décadas no hay un solo latino entre los funcionarios de más alto nivel en la Casa Blanca.
Según dice el Washington Post, Trump ha conformado “el peor gabinete de la historia norteamericana”. No porque los ministros sean súper ricos, lo cual no es per se un motivo de crítica o descalificación, sino por razones más fundamentales: “nunca antes un presidente había reunido un conjunto tan notable de personas que no tienen las calificaciones para sus puestos o están dedicados a criticar las políticas de las agencias que van a dirigir, además de tener enormes conflictos de interés”, afirma un comentarista de ese periódico.
La prensa norteamericana ha hecho extensos análisis sobre la trayectoria y las posiciones de los ministros de Trump –allá los llaman Secretarios- que demuestran que el problema no es el tamaño de su cuenta bancaria sino que sus políticas son contrarias a las necesidades de los trabajadores y están orientadas a aumentar su riqueza y las de sus amigos. Algunos ejemplos: La secretaria de Educación es una billonaria por herencia. El secretario de Trabajo es el propietario de una cadena de comidas rápidas que se opone a aumentar el salario mínimo. El secretario de Energía propuso en su campaña que esa entidad debía ser desmantelada. El secretario de Salud es un radical opositor al sistema de salud pública.
Con Trump la plutocracia de extrema derecha se tomó el poder y lo va a utilizar para seguir enriqueciendo a los más ricos
Por Claudia López.- A lo largo de la semana los colombianos hemos venido escuchando más detalles del caso de corrupción de Odebrecht. Implicados, cifras y hasta especulaciones han sido el pan diario de un escándalo que demuestra lo necesario que es poner más lupa a la política.
Es por eso, que esta misma semana mientras salía en medios todos estos detalles turbios sobre Odebrecht en Colombia, nos dimos a la tarea de radicar ante la Registraduría una solicitud de Consulta Popular Anticorrupción para que los ciudadanos obliguen a congresistas, alcaldes, gobernadores e incluso al Presidente, a ser más transparentes y a rendir cuentas.
Los siete puntos en los que se basa esta iniciativa son: reducción de salarios a Congresistas, cárcel para los corruptos, terminación unilateral de contratos para condenados por esta clase de delito, asignaciones de presupuesto local y nacional a través de audiencias públicas, límite de 3 periodos para cargos en corporaciones públicas, declaración de bienes, renta y conflictos de interés y finalmente, una rendición de cuentas especialmente por parte de los Congresistas.
Con esta propuesta la Alianza Verde busca unirse con la ciudadanía en una batalla final contra la corrupción. A través de 5 millones de firmas que deben recogerse en un periodo de 6 meses y 11 millones de votos en un año, será posible hacerle frente a este cuello de botella que tiene estancado al país. Por primera vez en muchos años, la guerra dejará de ser el foco de todos los esfuerzos y la corrupción empezará a tener los días contados.
La gran garantía de este mecanismo, diferente a otros como el Referendo, es que de lograr las firmas y votos, será obligatorio para el Presidente y el Congreso cumplir con estos mandatos. Estamos en el momento justo de actuar, exigir, castigar y domesticar a la clase política del país y si bien es un gran reto, la gran premisa de esta batalla es que entre todos logremos de una vez por todas, vencer al corrupto.