Opinión
Por Jorge Gómez Pinilla.-Tomado de El Espectador.-Apenas desapareció la violencia desatada por las FARC comenzó a brillar con luz propia el segundo gran problema nacional, la corrupción, y los reflectores de la justicia comenzaron a apuntar sobre sus presuntos autores. De carambola el nombre de Álvaro Uribe y sus más cercanos volvió a ocupar los titulares, porque es indudable que su gobierno fue uno de los más corruptos de la historia, si no el que más.
En un escenario crispado por las acusaciones que van y vienen, nos topamos con el nuevo Fiscal General, Néstor Humberto Martínez Neira (NHM), quien en aplicación del refrán “escoba nueva barre bien” parece haber tomado el toro de la lucha anti-corrupción por los cuernos. Pero si miramos el asunto con detenimiento… aparecen sorpresas.
En relación con el consorcio Navelena y el contrato para la recuperación del río Magdalena, en el que Odebrecht participa en un 83 por ciento, NHM se apresuró a declarar que “no hemos encontrado corrupción” (Ver noticia). Se apresuró, sí, porque luego se vino a saber que el Banco Agrario les prestó la módica suma de 120 mil millones de pesos en diciembre de 2015, cuando ya la Superintendencia Financiera había declarado la insolvencia de Odebrecht y meses después de que su dueño, Marcelo Odebrecht, fuera condenado a 20 años de prisión.
El crédito fue recomendado por las firmas financieras de Luis Carlos Sarmiento Angulo, el mayor banquero del país, y es aquí cuando el senador Jorge Robledo se pregunta “por qué si esos deudores eran tan buenos (…) el préstamo no lo hizo algún banco de don Luis Carlos”. Y es cuando uno recuerda que Martínez Neira fue el asesor legal de cabecera de Sarmiento Angulo en sus más importantes negocios, razón por la cual se le conocía como "el hombre de Sarmiento". Y es también cuando más de un capcioso se pregunta si pudo haber sido ese el motivo de su afán en absolver a Navelena de toda culpa…
Tampoco se puede olvidar que el susodicho banquero es uno de los socios del contrato de la Ruta del Sol 2 por medio de la sociedad Episol, filial de Corficolombiana, con una participación del 33 por ciento. En días pasados NHM anunció que Odebrecht había solicitado un principio de oportunidad para colaborar con el proceso y obtener inmunidad, y que la Fiscalía lo había condicionado al pago de 11 millones de dólares, suma igual a los sobornos que esa organización criminal brasilera repartió en Colombia. Según el columnista Alberto Donadío, el principio de oportunidad implica que la Fiscalía suspende la acción penal, con lo cual estaría incurriendo en abuso de poder “al sanear un contrato viciado para que de él se pueda seguir lucrando Sarmiento Angulo. Es decir, NHM desde el cargo de Fiscal General seguiría obrando como abogado del hombre más rico del país”. (Ver columna).
El mismo principio de oportunidad está tratando de obtener Otto Bula (calanchín de Mario Uribe, primo parapolítico del expresidente), y la Fiscalía le puso como condición que debe entregar información diferente a la revelada por los dos directivos de Odebrecht que están colaborando con la justicia. ¿Y devolver la plata del soborno? No, la información de RCN dice es que Bula quiere que lo trasladen a una guarnición militar. ¿Acaso la misma donde está cómodamente recluido Santiago Uribe Vélez, acusado de múltiples homicidios y de comandar un grupo paramilitar? Amanecerá y veremos…
También despierta suspicacia el archivo de la investigación a Óscar Iván Zuluaga por el caso del hacker Andrés Sepúlveda (condenado a 10 años), pese a la prueba reina del video donde se le ve recibiendo información de inteligencia militar y diciendo “queda un mes para dar un golpe, hermano”. El asidero para su absolución se basó en que no fue Zuluaga quien firmó el contrato con el hacker, y si bien es cierto que su hijo David y el ‘asesor espiritual’ Luis Alfonso Hoyos continúan vinculados a la investigación, no queda claro por qué no hubo la misma prisa en resolver la situación de estos dos últimos, siendo que para los tres se dispone del mismo acervo probatorio.
Volviendo al caso Odebrecht, la Fiscalía le hizo la tarea a Uribe cuando recogió su acusación contra la exministra de Transporte Cecilia Álvarez (por la carretera Ocaña-Gamarra) y la citó a declarar, pero no se atrevió a hacer lo mismo con Tomás Uribe pese a que existen todas las pruebas de que se reunió en Panamá con Miguel Nule y André Rabello, representante de Odebrecht, justo por los días en que el gobierno de su padre confeccionaba la licitación para la Ruta del Sol.
Otro tema donde se ve al Fiscal General en llamativa coincidencia con Uribe es en lo relativo a la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), frente a la cual parece más interesado en atravesarse que en brindar cooperación institucional para sacarla adelante. En particular, manifestó su preocupación en cuanto a que los alcances de la JEP “comprometan a una persona que ha ejercido la Presidencia”. ¿A quién se estaría refiriendo, Dios mío, a quién…? Por cierto: ¿qué puede haber de malo en que la JEP comprometa a un expresidente, si la justicia no debe tener miramientos por jerarquía o prestancia? Ah, ¿y cómo olvidar que NHM es el mismo que 29 de abril de 2015 dijo que “el expresidente Uribe es un patriota”?
Por todo lo anterior, queda la preocupante sensación de que el recién estrenado Fiscal General estuviera tratando de hacerle "pasito" al uribismo, quizá para no dañar una eventual alianza a futuro con su jefe político, el todavía vicepresidente Germán Vargas Lleras. Así como cuando el protodiácono del Vaticano se asoma a un balcón de la plaza de San Pedro para anunciar el “habemus Papam”, hoy los uribistas parecen cantar en coro ¡habemus Fiscal!
DE REMATE: Muy conveniente la consulta popular contra la corrupción que plantea la corajuda senadora Claudia López (sobre todo para su carrera política), aunque olvida el punto nodal: si el 100 por ciento de los colombianos votara, se acabaría la corrupción electoral. Los abstencionistas son cómplices de la corrupción que tanto odian, pues con su indiferencia contribuyen a elegir a los peores. Pero esto es tema de otra columna, cuando volveremos a insistir en la inaplazable urgencia del voto obligatorio.
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Por José Gregorio Hernández.- Una importante sentencia de la Corte Constitucional, dictada la semana pasada, vuelve por los derechos de la familia y de los trabajadores. Al resolver sobre una demanda incoada contra los artículos 239 y 240 del Código Sustantivo del Trabajo, la Corte ha condicionado su exequibilidad, extendiendo el amparo a la estabilidad laboral de la mujer embarazada y lactante a su esposo o compañero permanente, cuando ella depende económicamente de él.
Como se sabe, según la normatividad vigente y la jurisprudencia constitucional y laboral, durante el tiempo en que la mujer trabajadora está embarazada y a lo largo del período de lactancia, no puede ser despedida por el empleador, ni siquiera con indemnización, pues si así ocurre -a menos que se cuente con la autorización motivada del Inspector de trabajo o del alcalde municipal en aquellos sitios en que no lo haya- está prevista, además de la sanción pecuniaria, la obligación de reintegro. Es una protección reforzada, en beneficio de la mujer trabajadora, del niño que está por nacer o que ha nacido, y los derechos fundamentales a la vida, a la salud, al trabajo, dentro de una concepción del Estado Social de Derecho.
La Sentencia de la Sala Plena de la Corte implica que esa garantía cobije también al hombre del cual depende económicamente la madre. Por tanto, dentro de las mismas reglas, durante el tiempo enunciado, no podrá producirse su despido.
Es una regla importante, que proviene de la propia Constitución, y que se destina a la protección efectiva de la mujer y del no nacido o del niño recién nacido, y por supuesto, de acuerdo con el artículo 5 de la Carta Política, también protege a la familia.
Se han escuchado algunas críticas: hay quienes piensan que se trata de un amparo negativo, que incidirá en que las empresas no contratarían hombres recién casados o cuyas compañeras puedan quedar embarazadas. Pero esa suposición carece de todo fundamento, pues en últimas, normalmente, cualquier aspirante a trabajar, inclusive en su madurez, estará en posibilidad de ser o volver a ser padre. El “peligro” es del todo remoto, pues por regla general toda pareja está expuesta de modo permanente al embarazo de la mujer. Además, la hipótesis de la no contratación presume la mala fe de los empleadores, y corresponde a una concepción errónea de las relaciones laborales.
Tenemos que entender los alcances del Estado Social de Derecho y la prevalencia de los derechos de la familia, de los niños y de la mujer, que son los valores plasmados en esta sentencia.
Un fallo de la mayor importancia, toda vez que tiene en cuenta la circunstancia en que se encuentran muchas mujeres en el país, en cuanto dependen del marido o compañero permanente para su sostenimiento durante el embarazo y para la manutención del menor.
Por Amylkar Acosta.- Fue la violencia de todo género la que sirvió de catalizador del desplazamiento forzado de más de 6.9 millones de personas, que convirtieron a Colombia, según Acnur, en el primer país en el mundo afectado por este flagelo, por encima de Siria e Irak. Esta es una verdadera tragedia humanitaria, que vino a acentuar la enorme brecha entre el campo y la ciudad, que se puede sintetizar en el enorme contraste de los indicadores tanto en NBI como el de pobreza e indigencia. Mientras las NBI en los cascos urbanos es del 19.66% en el campo es de 53.51% y en cuanto a la pobreza, al tiempo que en los cascos urbanos es de 25.6% en el campo es de 41.6% y, para colmo de males, la indigencia en el campo registra un vergonzoso 18.2% vs 5.4% en los cascos urbanos.
Según el profesor Absalón Machado, “Colombia es más rural de lo que se cree” y no es para menos, dado que más de 12 millones de nuestros compatriotas dependen directa o indirectamente del campo colombiano. Además, bueno es aclarar que la Colombia rural no se reduce a la agricultura y a la agricultura, no puede ignorarse el hecho de que la actividad extractiva también tiene lugar fundamentalmente en las zonas rurales del país. Es más, como lo sostiene Machado, “Colombia cuenta con más hectáreas en minería que en producción de alimentos”.
La agricultura, la ganadería, la caza, la silvicultura y la pesca sumadas representan sólo el 6.11%, entre tanto minas y canteras representan el 7.32% y tradicionalmente el PIB de este último sector ha crecido por encima del de aquel. Huelga decir que a falta de un ordenamiento del territorio en Colombia se presenta en el campo un conflicto de usos y de ocupación del mismo por estos sectores, amén de los recurrentes conflictos ambientales.
Tanto en el primero como en el cuarto puntos del Acuerdo Final con las Farc se contempla una política de desarrollo agrario integral y la solución al problema de las drogas ilícitas, las cuales están tan imbricadas en la vida real. Entre las tareas a cumplir para honrar los compromisos adquiridos, ahora que se está en la implementación de los mismos, están la tenencia de la tierra, su restitución a quienes fueron despojadas de ella y el acceso a la misma. Y ello pasa por el saneamiento de títulos, para lo cual será fundamental el catastro multipropósito acordado, el cual de paso dará la certeza y la seguridad jurídicas, tan importantes para tener asequibilidad al crédito y poder ser objeto de los programas gubernamentales de asistencia y ayuda al campesinado. Ello beneficiará al 64% de las posesiones, que no cuentan con escrituras. Así mismo se tendrá que adelantar con agilidad la reparación integral de las víctimas del conflicto armado, empezando por la restitución de tierras y el acceso a las mismas.
www.fnd.org.co
Por Jairo Gómez.- El mundo es una tómbola. Se mueve en direcciones insospechadas. Apenas se está decantando un hecho y de inmediato surge otro grave o más grave que el anterior, no hay tiempo de digerir.
Hoy la sospecha se ha hecho realidad y recién comienza: por un lado el comunismo pragmático apostándole a la globalización y, por el otro, el capitalismo más feroz cerrándole las puertas al mercado global.
Desde China, el gigante asiático, despojado de ideologías, le apuesta al intercambio comercial sin diques. Desde los Estados Unidos, ahora imbuido en una ideología nacionalista y de fronteras herméticas, le pone aldaba a los mercados o los grabará de acuerdo con sus intereses.
Dos discursos antagónicos: mientras Trump se propone devolverle el poder a su pueblo y poner por encima de todo a Estados Unidos, el presidente Chino Xi Jinping, rechaza el proteccionismo y le apuesta a una globalización humanizada en donde cuenten primero los pueblos.
Así es, mientras Estados unidos va camino a cerrar sus fronteras el foro económico de Davos, Suiza, donde desfila cada año la élite mundial de la economía de mercado, aterriza en los extramuros de una convincente realidad: lo dicho por el nuevo inquilino de la Casa Blanca en campaña se pondrá en práctica y “América será para los americanos”. Y entonces Europa prende las alarmas: USA y el Reino Unido, no serán más sus aliados incondicionales.
Contrasta la nueva concepción económica de la Unión americana con la expuesta por el presidente Xi Jinping, de la China, que plantea una nueva “filosofía económica” orientada a poner la globalización al servicio de la humanidad ahora cuando la cuarta revolución, la tecnológica, define el inexorable cambio de modelo de desarrollo en el mundo: la automatización o robotización del sistema económico cuya consecuencia inmediata es arrastrar a las sociedades a una transformación inusitada.
Sin mencionar a Trump, Jinping rechazó de plano el proteccionismo que impone fronteras artificiales en menoscabo de un mundo innovador, justo e incluyente. “El enemigo real no es el país vecino: es la hambruna, la pobreza, la ignorancia, la superstición y los prejuicios”, argumentó el líder asiático tras cuestionar la desigualdad en el planeta.
“No al proteccionismo”, exteriorizó Xi Jinping, a lo que Trump respondió con la proclama de que: “A partir de ahora, América primero. Cada decisión que tomemos en comercio, impuestos, inmigración, asuntos exteriores se tomará en beneficio de los trabajadores americanos y de las familias americanas”.
Tras hacer un discurso populista y teñido de nacionalismo, el nuevo presidente estadounidense desvirtúa el proceso neoliberal del libre mercado sin limitaciones arancelarias, para advertirle a las otras naciones que le dará prioridad a la demanda de productos made in USA. “Americano compra americano”, sentencia, sin ambigüedad, Trump.
Por su parte, Xi Jinping, desde Davos, lanzó la suya: “Nadie sale vencedor en una guerra comercial (…) si nos decantamos por el proteccionismo”.
¿Qué nos deparará el 2017? ¿Qué consecuencias políticas tendrán estos nuevos vientos? ¿Qué nos quedará de este choque de trenes USA-China? ¿Relevará China a USA en el asiento de mando de la política económica mundial? Lo cierto es que de ahora en adelante se vislumbra un mundo multipolar, así que amárrense el cinturón, el mundo es una tómbola.
@jairotevi
Por Mauricio Cabrera Galvis.- Si algún gobierno de la historia reciente puede ser calificado como una verdadera “Plutocracia” –es decir, el gobierno en manos de los más ricos- ese es la recién inaugurada presidencia de Donald Trump. Lo asombroso es que ganó las elecciones con promesas populistas de responder a la indignación de los trabajadores blancos perjudicados por el capitalismo salvaje; lo trágico es que no las va a cumplir y va a empeorar la situación de quienes votaron por él.
Trump nombró un gabinete de billonarios cuya fortuna supera por mucho la de cualquier gobierno anterior; se estima que la riqueza del grupo de funcionarios más cercanos al presidente es de unos 35.000 millones de dólares. Además no representa la diversidad de ese país pues es un gabinete de hombres blancos, anglosajones y millonarios. Solo hay dos mujeres –una de ellas billonaria- y un afro descendiente que también es millonario. Por primera vez en más de tres décadas no hay un solo latino entre los funcionarios de más alto nivel en la Casa Blanca.
Según dice el Washington Post, Trump ha conformado “el peor gabinete de la historia norteamericana”. No porque los ministros sean súper ricos, lo cual no es per se un motivo de crítica o descalificación, sino por razones más fundamentales: “nunca antes un presidente había reunido un conjunto tan notable de personas que no tienen las calificaciones para sus puestos o están dedicados a criticar las políticas de las agencias que van a dirigir, además de tener enormes conflictos de interés”, afirma un comentarista de ese periódico.
La prensa norteamericana ha hecho extensos análisis sobre la trayectoria y las posiciones de los ministros de Trump –allá los llaman Secretarios- que demuestran que el problema no es el tamaño de su cuenta bancaria sino que sus políticas son contrarias a las necesidades de los trabajadores y están orientadas a aumentar su riqueza y las de sus amigos. Algunos ejemplos: La secretaria de Educación es una billonaria por herencia. El secretario de Trabajo es el propietario de una cadena de comidas rápidas que se opone a aumentar el salario mínimo. El secretario de Energía propuso en su campaña que esa entidad debía ser desmantelada. El secretario de Salud es un radical opositor al sistema de salud pública.
Con Trump la plutocracia de extrema derecha se tomó el poder y lo va a utilizar para seguir enriqueciendo a los más ricos
Por Claudia López.- A lo largo de la semana los colombianos hemos venido escuchando más detalles del caso de corrupción de Odebrecht. Implicados, cifras y hasta especulaciones han sido el pan diario de un escándalo que demuestra lo necesario que es poner más lupa a la política.
Es por eso, que esta misma semana mientras salía en medios todos estos detalles turbios sobre Odebrecht en Colombia, nos dimos a la tarea de radicar ante la Registraduría una solicitud de Consulta Popular Anticorrupción para que los ciudadanos obliguen a congresistas, alcaldes, gobernadores e incluso al Presidente, a ser más transparentes y a rendir cuentas.
Los siete puntos en los que se basa esta iniciativa son: reducción de salarios a Congresistas, cárcel para los corruptos, terminación unilateral de contratos para condenados por esta clase de delito, asignaciones de presupuesto local y nacional a través de audiencias públicas, límite de 3 periodos para cargos en corporaciones públicas, declaración de bienes, renta y conflictos de interés y finalmente, una rendición de cuentas especialmente por parte de los Congresistas.
Con esta propuesta la Alianza Verde busca unirse con la ciudadanía en una batalla final contra la corrupción. A través de 5 millones de firmas que deben recogerse en un periodo de 6 meses y 11 millones de votos en un año, será posible hacerle frente a este cuello de botella que tiene estancado al país. Por primera vez en muchos años, la guerra dejará de ser el foco de todos los esfuerzos y la corrupción empezará a tener los días contados.
La gran garantía de este mecanismo, diferente a otros como el Referendo, es que de lograr las firmas y votos, será obligatorio para el Presidente y el Congreso cumplir con estos mandatos. Estamos en el momento justo de actuar, exigir, castigar y domesticar a la clase política del país y si bien es un gran reto, la gran premisa de esta batalla es que entre todos logremos de una vez por todas, vencer al corrupto.
Por Jorge Enrique Robledo.- Los grandes actos de corrupción de Odebrecht deben servir para movilizar a toda la nación en contra de un problema que, además, hace inviable toda atención a las otras lacras del país, que también son muy graves. Todo sumado a que Colombia padece hoy, en sus relaciones públicas y privadas y nacionales y extranjeras, por la vergonzosa condición de ser uno de los países más corruptos del mundo.
La lucha contra la corrupción exige desarrollarla en dos sentidos: en la parte legal, fiscales, jueces, cárceles, como es obvio. Pero también señalando con nombre propio las responsabilidades políticas de las personas y los partidos involucrados, para que la opinión pública sepa a qué atenerse. Es muy negativo para la lucha contra la corrupción y el delito que los colombianos ignoren la filiación política de los involucrados en el caso Odebrecht o la de Kiko Gómez y Álvaro Cruz, por ejemplo.
En estas circunstancias, respetuosamente, propongo que los medios de comunicación lleguen al siguiente acuerdo:
Que en cada caso de corrupción o delito, sin excepción, se informe la filiación política del involucrado, de forma que también sufran su condigno castigo los partidos o movimientos que los llevan a los cargos de los que abusan. Hay países donde los medios siempre unen la información de los actos del dirigente político con su partido.
Esto solo no resolverá un problema que hace parte del ADN de demasiadas personas y organizaciones, pero no hacerlo facilita el engaño al ciudadano, fraude que está en la base de todas las corruptelas.
Por Horacio Serpa.- Este será el año de la política. Ya comenzaron las opiniones sobre las elecciones de Marzo y Mayo del año entrante y pronto se iniciarán las campañas. Como ya se sabe que no hay campaña política sin candidatura, en cuanto a la Presidencia de la República ya empezaron a aparecer retratos en los periódicos. Partidos hay bastantes y cada uno intentará posicionar a sus dirigentes en busca de encontrar la o el candidato triunfador. No será fácil pero a esa tarea estarán entregadas las colectividades partidistas.
Se nota mucha dispersión entre los sectores políticos que vienen actuando, a los que toca agregar las expresiones ideológicas y partidarias que están naciendo del proceso de paz. Este tema será de gran importancia porque faltando la implementación de los Acuerdos de La Habana se mencionará mucho en la campaña; otros como el de la lucha contra la corrupción ya empezaron a aparecer; se hará presente el populismo por el lado de las derechas como está ocurriendo en otras latitudes; serán furiosas las arremetidas contra el Congreso y la mal denominada clase política y, en fin, las propuestas para acabar la pobreza y lograr más igualdad estarán a la orden del día.
¿Qué pasará en el aspecto electoral? Hasta el momento ningún partido político ni ninguno de sus personajes lograría la mitad más uno de los votos que se necesitan para alcanzar la Presidencia. Falta mucho tiempo, pero si no se modifican las cosas substancialmente, habrá segunda vuelta en Junio. Como no pasan sino dos candidaturas, para antes de la primera vuelta se esperan muchas coaliciones. ¿Por qué? Los partidos que no se sientan fuertes buscarán aliarse para escoger candidatos con posibilidades de pasar la prueba de Mayo. Hoy tendrían que hacerlo todos, aun los que tienen “candidatura única”. Por ahí se comienza, sin descartar que alguno se la juegue con candidatura propia hasta el final.
¿Cómo están las cosas en el liberalismo? Nos preparamos a conciencia para enfrentar lo que nos toque, solos o bien acompañados. Preparamos la propuesta, tendremos Congreso Nacional y contaremos con reglas para definir la candidatura roja. En el Partido Liberal hay mucha madera, de la buena, de la sana, de la resistente, de la inteligente, para enfrentar el reto de dirigir a Colombia en esta coyuntura tan especial pero tan compleja.
Entre nosotros hay personalidades atractivas y opiniones valiosas para asumir con responsabilidad y carácter el gran compromiso de elegir el reemplazo del doctor Juan Manuel Santos. Pero nadie descarta alianzas en busca de una definición popular clara, contundente, progresista, que logre bienestar real para los colombianos.
Se sabe que en el liberalismo hay simpatías con el Partido de la U. y muchos creemos que valdría la pena, más allá de estas dos grandes colectividades, consolidar una estrategia democrática de gobierno que se identifique a plenitud con el Estado Social de Derecho y se concierte alrededor de la consolidación de la paz. ¡Unidos, sin duda, venceríamos!
Por Margarita López Maya.- El 2017 encuentra a los venezolanos abrumados por el desconcierto. Un marcado contraste con inicios de 2016, cuando miraban el futuro esperando hacer realidad un cambio que parecía promoter el triunfo de la oposición en las elecciones parlamentarias de 2015.
¿A qué se debe la mudanza de ánimo? A una crisis económica que sigue profundizándose sin que el gobierno de Nicolás Maduro ofrezca soluciones. Pero también a la falta de respuestas acertadas por parte de la oposición. La Mesa de Unidad Democrática, organización que agrupa a los principales partidos y movimientos de oposición, es hoy blanco de rechazos y críticas, porque, después de conquistar la mayoría en el parlamento y movilizar cientos de miles de venezolanos contra el gobierno, no pudo rematar la faena desalojando al chavismo del poder ni resolviendo la crisis. Sobre este escenario muchas son las incertidumbres.
El socialismo del siglo XXI de Hugo Chávez fracasó. Las magnitudes del desastre económico no dejan dudas. En 2016, acentuando la crisis, la inflación superó el 500 por ciento y el Producto Interno Bruto registró una caída de 10 por ciento. El bolívar, sometido a un sistema de cambios demencial, se pulverizó y con él los sueldos. El desempleo aumentó a 20 por ciento. Estos son solo los componentes económicos de un deterioro que abarca las instituciones, la política, la cultura y hasta la moral.
Los diferentes actores políticos y grupos de la sociedad civil organizada opuestos al gobierno chavista no han sabido transformar la ruina total del país en una efectiva acción política. Mientras tanto el gobierno, como una Hidra, el monstruo mitológico de muchas cabezas enfrentado por Heracles, ha resurgido tras cada triunfo opositor. Para la oposición, el desafío en 2017 consiste en prepararse para vencer de una vez por todas al gobierno y evitar que Venezuela caiga en la ingobernabilidad o, algo peor, se convierta en un estado fallido.
La amenaza de que esto suceda es real. Venezuela tuvo más de 28.000 homicidios en 2016, lo que la convierte en el segundo país más violento del mundo. Desde sus guaridas, que muchas veces son las mismas cárceles, los pranes, o jefes de las bandas carcelarias, dirigen todo tipo de negocios ilícitos y controlan territorios. Con estupor seguimos hazañas y muertes de delincuentes como el Picure, el Conejo o el Topo.
El crimen le gana a un Estado colapsado y trunca la convivencia. Y el gobierno responde con una represión desmesurada que no solo vulnera el estado de derecho, sino que reproduce las acciones criminales. La Operación Liberación del Pueblo es un ejemplo (http://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-38126651). Su misión es combatir la inseguridad, pero comete vejámenes y violaciones a los derechos humanos de la población que dice proteger, como las masacres de la Cota 905, Cariaco y Barlovento.
La lista continúa. La pobreza, de acuerdo con la Encuesta de Condiciones de Vida en Venezuela (ENCOVI), alcanza al 80 por ciento de la población. Hoy más de 20 por ciento tiene una nutrición deficiente. En meses recientes, la crisis disparó grandes saqueos en Cumaná, en el oriente, y Ciudad Bolívar, en el sur, del país. En urbes más pequeñas y en las carreteras saqueos menores ocurren a diario. Mientras tanto, en los centros de salud pública, los pacientes mueren de zika, dengue, malaria, enfermedades que han sido controladas en los países vecinos, o por falta de medicinas e implementos médicos.
El Presidente Maduro y una nomenklatura nepótica y militarista juegan a engañar a la población con asombrosas afirmaciones: “Venezuela puede alimentar a tres países de su tamaño”, dijo la canciller. O, “nuestras cárceles son impecables”, según la ministra de Prisiones. “No hay escasez sino guerra económica”, repite siempre Maduro.
Contradiciendo lo que demuestran estudios independientes y se ve a simple vista en las calles, incontables declaraciones oficiales son difundidas por una imparable máquina de noticias falsas del gobierno. La propaganda crea una narrativa de ficción sobre un país supuestamente asediado por enemigos de la patria, que planean emboscadas, magnicidios y golpes de Estado.
Aunque la inmensa mayoría del país repudia el camino del chavismo, no resulta fácil derrotar esta Hidra. El control del Ejecutivo sobre los otros poderes públicos impidió que la oposición logrará concretar una agenda legislativa orientada al cambio e impidió el referendo revocatorio presidencial de manera ilegal.
En noviembre, sin embargo, el gobierno fue persuadido de participar con la oposición en una mesa de diálogo mediada por el Vaticano. Para aceptar, la nomenklatura chavista exigió suspender el juicio de responsabilidad política que la Asamblea Nacional seguía al presidente y una marcha al palacio de gobierno para exigir el referéndum.
La poca claridad con que la oposición acudió al diálogo reveló sus debilidades internas, mientras que la sobrevivencia del gobierno amplificó tensiones ya existentes entre partidos y líderes opositores. El oficialismo ya había demostrado que no participaba en diálogos ni elecciones, a menos que pudiera ganarlos. La MUD cedió y Maduro, a salvo de la presión popular, sobrevivió al año en el que todo parecía llevar a su fin.
Y más todavía: hoy no existe mecanismo constitucional alguno para hacer que el chavismo salga del poder antes de 2018. Los venezolanos están disgustados y desesperanzados.
La mayoría de la población opina que mientras Maduro gobierne seguirá la crisis. El gobierno chavista no puede ofrecer un mejor porvenir. Desalojar a Maduro y la nomenklatura chavista del poder sigue siendo el mayor reto. ¿Cómo lograrlo?
La MUD necesita replantear sus estrategias para impulsar de nuevo el cambio político. Esta vez debe dar importancia mayor a la organización de la movilización masiva no violenta, con las acciones institucionales que lleva a cabo desde la Asamblea Nacional o en mesas de negociación. Es necesario que sume a su fuerza a los grupos disidentes del chavismo que profesan un apego por la democracia. Ello contribuiría a aglutinar una mayor diversidad social y política, dándole a todo el movimiento más credibilidad. Esta es un fórmula que hasta ahora no se ha intentado.
En la mitología griega, Heracles venció la Hidra exponiéndola a la luz y gracias a sus habilidades y fuerza extraordinarias. Fue cortando las cabezas y cauterizando con fuego cada herida, para prevenir que se reprodujeran.
Hoy en Venezuela no se ven salidas, pero la lección de este mito es buena: las fuerzas opositoras necesitarán exponer constantemente a la luz pública nacional e internacional los abusos de la dictadura. También deben acrecentar su unidad política en la acción, para adquirir fuerza y habilidades heroicas. El desafío de largo plazo es semejante al de Heracles: garantizar que los vicios del chavismo no se reproduzcan. Esto implicará perseverar en iniciativas, que combinen propuestas para lidiar con las urgentes necesidades básicas de los venezolanos, con otras para resituir el hilo constitucional y las instituciones, en concierto con la sociedad civil y la población. Solo un esfuerzo combinado creará las mejores condiciones para derrotar de manera definitiva a la Hidra.
Por Jorge Gómez Pinilla.- Soy de los que piensan que la revocatoria al alcalde de Bogotá difícilmente tendrá éxito, pero creen que si fuera revocado se actuaría en justicia, por dos razones básicas: porque con el metro que quiere meter Enrique Peñalosa la capital retrocede en lo urbanístico, y porque le mintió al país desde que en su hoja de vida comenzó a aparecer un falso doctorado en París, con pleno conocimiento de causa suyo.
La prueba reina de que siempre mintió está en una entrevista que concedió al periódico ‘O Globo’ de Brasil, publicada el 15 de septiembre de 2015, donde de entrada se lee: “Nací en Washington, DC, tengo 60 años y renuncié a la ciudadanía americana a los 21. Estoy casado, tengo dos hijos. Me formé como economista e historiador, con Ph.D. en Paris”. Donde Ph.D. traduce doctorado.
Pero eso no es lo más grave, sino haber echado a la basura tanto los rigurosos diseños para la construcción del metro que presentó la Alcaldía de Gustavo Petro, como tan vital proyecto para la ciudad, una mega obra de ingeniería avanzada cuyo costo se estimó en $15 billones de pesos (unos $7.000 millones de dólares), con fecha de entrega para el 2021.
Aquí no se trata de brindarle un apoyo irreflexivo a Petro, quien en lo gerencial dejó mucho qué desear, sino de reconocer que los estudios que presentó el 7 de octubre de 2014 planteaban el mejor metro posible, el que se merecía Bogotá. Pero Peñalosa llegó con su propia aplanadora política –y mediática, sobre todo- a no dejar piedra sobre piedra de la administración anterior, y ahora quiere comprometer sospechosamente la movilidad de la ciudad con una colcha de retazos arquitectónicos donde por un lado los destartalados portales de Transmilenio con sus buses contaminantes siguen mandando la parada, y por otro lado pretende darle estocada mortal a la Avenida Caracas con un tren elevado que depreciará al sector y convertirá la vía en meadero público.
Hablando de la aplanadora mediática, para la muestra un botón: el artículo de portada publicado por Semana en su última edición bajo el benevolente título ‘Peñalosa, el alcalde incomprendido’, que más parecía un publirreportaje y del que se notó a las claras que su objetivo fue tratar de neutralizar “el intento de revocatoria del mandatario de Bogotá”, del cual advierten desde el encabezado que “seguramente no va a prosperar”.
Hablando de sospechas, estas se afincan cuando uno se entera en documentado reportaje de Carlos Carrillo que Peñalosa ha sido el mayor promotor de Transmilenios y de autobuses Volvo en el mundo entero, y que en cumplimiento de tal misión actuó como presidente del ITDP (Institute for Transportation and Development Policy), y por este concepto “el ITDP le ha girado directamente 468.394 dólares, a cambio de hoy unos 1.500 millones de pesos”. Artículo que por cierto citó Daniel Coronell en columna titulada Condenados al bus, donde anunció que se trataba de “un muy interesante trabajo, del cual tendremos que hablar en detalle”.
Esas mismas sospechas de favorecimiento de intereses particulares se extienden a la terquedad con la que quiere urbanizar los “potreros” de la Reserva Van der Hammen, en la que por pura coincidencia su Secretario de Planeación, Andrés Ortiz, es dueño de un lote de 2.000 metros cuadrados, justo donde el alcalde “busca viabilizar la construcción de al menos 80.000 soluciones de vivienda en 1.200 de las 1.400 hectáreas que conforman la reserva”, según información de El Tiempo.
Una eventual revocatoria tendría sentido entonces si logra echar atrás esos dos proyectos lesivos para la ciudad, de claro corte mercantilista (metro-colcha y reserva cementada), pero no conviene hacerse ilusiones, porque el camino está poblado de abrojos.
Otro camino poblado de abrojos es el de la paz, y la clase política comprometida con esta causa no parece ser consciente de que la actual correlación de fuerzas plantea la inminencia de que en la elección de 2018 pasen a segunda vuelta dos de los tres candidatos de la derecha: Germán Vargas por Cambio Radical, Ordóñez por los conservadores o Iván Duque (no veo a otro) por el Centro Democrático. Esto desplazaría de un solo tajo a la miríada de aspirantes que afloran por el centro y la izquierda (Humberto de la Calle, Sergio Fajardo, Claudia López, Gustavo Petro, Jorge Robledo, Roy Barreras, Piedad Córdoba…), allanando así la autopista para que la derecha –o la extrema- retome el poder y regresemos a la barbarie de la confrontación, donde cualquiera de los tres precandidatos mencionados se muere de ganas por hacer regresar a las FARC al monte.
El único modo de impedirlo es mediante una coalición de fuerzas encabezadas por el dirigente con quien más cercana está la posibilidad de enterrar el conflicto armado. Hablo de Humberto de la Calle, por supuesto, el segundo político con mayor aceptación en las encuestas después de Germán Vargas, o sea el más opcionado para dar la pelea desde la orilla de los que queremos que un día se haga realidad el anhelo de la reconciliación nacional, y el primer requisito es que quien fuera el principal negociador de la paz se postule para ser el Presidente del Posconflicto.
Un confidencial reciente de Semana planteaba la posibilidad de que pudiese no estar interesado, pero la duda se absuelve al saber que el problema no es de ganas sino que “no tiene entusiasmo por participar en la consulta que el Partido Liberal está pensando hacer para escoger su candidato”. Razón no le falta, pues su hoja de vida como excandidato a la Presidencia, exvicepresidente y sus cinco años como negociador del proceso de paz deberían ser suficientes para que fuera elegido candidato sin tener que someterse a consulta abierta.
Hasta ahora solo se ha presentado un aspirante a la candidatura por el Partido Liberal, el senador Juan Manuel Galán, así que estamos seguros de que ese pequeño obstáculo podrá ser removido por consenso, para abrirle a Colombia por fin las puertas a la esperanza de una paz duradera.
DE REMATE: Si me preguntaran a quién veo como fórmula vicepresidencial para De La Calle, pensaría en Claudia López. Pero tratándose de formar coalición, el abanico es amplio. Se requiere alguien menos polarizador que un Petro o un Robledo, y faltaría ver si alguien como Sergio Fajardo no está tan golpeado como dicen. (O Alonso Salazar, también para aglutinar desde lo paisa...).
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